Secretario ONU pide cese al fuego en Etiopía, pone de ejemplo a Colombia

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Por Luis Jaime Acosta

BOGOTÁ, 24 nov (Reuters) -El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, pidió el miércoles el fin de los combates en Etiopía e instó a los líderes de la nación africana a declarar un cese al fuego incondicional e inmediato siguiendo el ejemplo de paz de Colombia.

El funcionario concluyó una visita al país sudamericano para celebrar los cinco años de la firma del acuerdo de paz que puso fin a la participación de la antigua guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en un conflicto de más de cinco décadas que ha dejado 260.000 muertos y millones de desplazados.

"El proceso de paz de Colombia me inspira a hacer hoy un llamado urgente a los protagonistas del conflicto en Etiopía, a un alto fuego incondicional e inmediato para salvar el país, permitir un diálogo entre los etíopes para solucionar la crisis y permitir que Etiopía vuelva a contribuir a la estabilidad de la región", dijo Guterres en un discurso conjunto con el presidente de Colombia, Iván Duque.

"Me gustaría mucho que Colombia fuera el ejemplo seguido por los líderes en Etiopía", agregó.

La guerra en Etiopía, que enfrenta a tropas federales y fuerzas rebeldes, estalló en noviembre de 2020 en la región septentrional de Tigray, donde han muerto miles de civiles, millones más han sido desplazados y al menos 400.000 personas se han visto condenadas a la hambruna.

Tras reconquistar la mayor parte de la región, el Frente de Liberación Popular de Tigray ha avanzado hacia el sur y el este en las vecinas regiones de Amhara y Afar, amenazando la capital y un corredor de transporte que une a Etiopía, que no tiene salida al mar, con el principal puerto de la región, Yibuti.

El histórico acuerdo de paz de 2016 que puso como ejemplo Guterres permitió que más de 13.000 integrantes de la desmovilizada guerrilla de las FARC, incluidos cerca de 7.000 combatientes, se reintegraran a la vida civil, conformaran un partido político y depusieran las armas tras más de 50 años de enfrentar al Estado.

El acuerdo de paz permitió reducir la violencia en los primeros años, aunque posteriormente recrudeció debido a que grupos armados ilegales como la guerrilla del Ejército de Liberación y bandas criminales iniciaron una lucha por el control territorial de zonas estratégicas para el narcotráfico que abandonaron las FARC.

SEGUIR FIRMES EN LA IMPLEMENTACIÓN

El acuerdo ha enfrentado obstáculos para su implementación que demorará 15 años, como el regreso a la lucha armada de antiguos líderes y combatientes, además del asesinato de 291 exintegrantes de las FARC y retrasos en algunos proyectos, por lo que el balance incluye logros y rezagos, según analistas.

"Es esencial seguir firmes en toda la labor que se está haciendo para la implementación del acuerdo. Háganlo por las víctimas que deben de estar en el centro del proceso de verdad, justicia, reparación y no repetición. Háganlo por la juventud y por las generaciones futuras", dijo Guterres.

El secretario general de la ONU reconoció los esfuerzos y logros del Gobierno del presidente Duque en la implementación del acuerdo de paz, que incluyen inversiones por más de 2.300 millones de dólares para construir viviendas, carreteras, acueductos y llevar conexión eléctrica a regiones pobres y vulnerables.

"El desafío ahora es ser capaces de sostener este gran proyecto de futuro garantizando la seguridad, el acceso a la tierra y a la vivienda como son los planes del Gobierno", aseguró.

Guterres también instó al Congreso de Colombia a ratificar el Acuerdo de Escazú, un convenio entre los países de América Latina y el Caribe que consagra protecciones para quienes trabajan en causas ambientales.

Según el grupo de defensa Global Witness, Colombia es el país más peligroso para los defensores del medio ambiente en el mundo, con un récord de 65 muertos en 2020.

El Gobierno de Colombia acusa a las bandas criminales y a los rebeldes de izquierda involucrados en el narcotráfico por el aumento de los asesinatos de activistas ambientales.

Guterres reconoció que la violencia que enfrenta actualmente Colombia y en medio de la que son asesinados líderes sociales y excombatientes de las FARC es esencialmente producto de la combinación de grupos armados con el narcotráfico.

Colombia es considerado el principal abastecedor mundial de cocaína con una producción potencial de 1.228 toneladas métricas anuales, según la ONU.

"Nada puede justificar la violencia hoy en Colombia, nada puede justificar la acción de grupos armados hoy en Colombia y nada puede justificar que el narcotráfico este contribuyendo de una forma muy significativa para financiar las actividades de todos los grupos criminales", concluyó.

(Reporte de Luis Jaime Acosta, editado por Nelson Bocanegra)

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