Según un reputado neurocriminólogo, Joker es perfecta para estudiar la mente de un asesino enfermo

ATENCIÓN: ESTE ARTÍCULO CONTIENE SPOILERS DE JOKER

En una reciente entrevista con Vanity Fair, el reputado neurocriminólogo británico Adrian Raine se ha desecho en elogios ante el retrato psicológico de un asesino en potencia que dibuja Joker.

Joaquin Phoenix en una escena de Joker, la película que el neurocriminólogo Adrian Raine considera perfecta para estudiar la mente de un asesino enfermo. (Imagen: Niko Tavernise © 2019 Warner Bros. Entertainment Inc. All Rights Reserved. TM & © DC Comics)

Aunque este pionero en la investigación de la mente de los criminales violentos –tarea a la que lleva dedicados más de 40 años– no se considera fan de los cómics y acudió a la sala de cine acompañando a sus sobrinos y con las expectativas muy bajas, la película de Todd Phillips le habría deslumbrado por la precisión y el realismo del guion que firman Scott Silver y el propio Phillips, así como la inigualable interpretación de Joaquin Phoenix –que, según la modesta opinión del especialista, “merece una nominación al Oscar”.

Y es que, según Raine, la historia de Joker recrea con autenticidad la forma en que un hombre concreto puede ser arrastrado a actos de violencia perturbadora –debido a una mezcla de genética, trauma infantil, enfermedad mental sin tratar y provocación social.

Imagen: Niko Tavernise © 2019 Warner Bros. Entertainment Inc. All Rights Reserved. TM & © DC Comics

La película muestra una predicción sorprendentemente precisa del tipo de trasfondo y de circunstancias que, cuando se combinan, producen un asesino”, afirma este profesor de la Universidad de Pennsylvania–donde ya piensa incorporar la película a un próximo curso.

Y mientras la veía, pensé en la revelación que suponía. Pensé que tenía que comprarla y extraer fragmentos para usarlos como ilustración. […] Es una estupenda herramienta educativa sobre el proceso de creación de un asesino”.

Yo hablo de todos estos factores en clase, pero honestamente, es muy difícil encontrar un caso real que incluya todos estos componentes a la vez, y mucho menos una película dramática y estilizada que los ilustre de forma tan poderosa. Fue toda una revelación”.

Raine ha ofrecido una lista de los factores de riesgo que habrían contribuido al descenso de Arthur Fleck hacia la violencia. “Está el abuso físico, así como la falta de cuidados y la malnutrición de niño”, explica.

Imagen: Niko Tavernise © 2019 Warner Bros. Entertainment Inc. All Rights Reserved. TM & © DC Comics

Crecer en la pobreza es un factor de riesgo. Él es adoptado, y los niños adoptados tienen de dos a tres veces más probabilidades de convertirse en criminales. […] Esto se debe a que en las adopciones el bebé es separado de la madre durante un tiempo –y la ruptura del proceso de vinculación madre-hijo en un periodo crítico acaba afectando al desarrollo de la personalidad”.

Pero como Raine se apresura a añadir, “el vínculo entre los problemas de salud mental y la violencia es, por supuesto, controvertido”.

No debemos estigmatizar a los enfermos mentales como personas peligrosas. Pero sí sabemos que la enfermedad mental implica una significativa predisposición a la violencia, que debemos reconocer para que la gente pueda ser tratada”.

Raine también señala que la película es sorprendentemente precisa en su retrato de la “agresión reactiva” a la que es conducido progresivamente Arthur.

Los enfermos mentales no van por ahí matando gente en serie, tramando asesinatos o robando bancos. Reaccionan a impulsos emocionales. Les guían los impulsos y las emociones”.

Imagen: Niko Tavernise © 2019 Warner Bros. Entertainment Inc. All Rights Reserved. TM & © DC Comics

Por ejemplo, después de que Arthur descubra que su madre le ha mentido toda su vida (ocultándole que fue un niño adoptado y abusado), él la asfixia. “Ella le engañó por completo”, explica Raine. “Esa revelación hace que el suelo se quiebre bajo sus pies. Reacciona a un descubrimiento muy perturbador e insultante. Toda su vida se ha dado la vuelta. Su identidad ha desaparecido por completo”.

Otro ejemplo posterior de “agresión reactiva” sería cuando Arthur mata a puñaladas a un antiguo compañero de trabajo cuando descubre que este contribuyó a su despido. Según Raine, la agresión reactiva implica que “cuando te golpean, tú golpeas a otra gente”.

Sobre el diagnóstico que aplicaría a Arthur, Raine se muestra cauto y opina que lo primero sería diagnosticar los problemas mentales subyacentes.

Claramente padece depresión”, dice Raine antes de señalar a su fantasioso romance que el personaje tiene con una vecina. “Sufre alucinaciones”, lo que según el neurocriminólogo podría apuntar a un trastorno esquizoide de la personalidad –el mismo que, según Raine, podría tener Adam Lanza, el asesino que mató a tiros a 26 personas en Sandy Hook.

Imagen: Niko Tavernise © 2019 Warner Bros. Entertainment Inc. All Rights Reserved. TM & © DC Comics

El trastorno esquizoide de la personalidad es como una versión diluida de la esquizofrenia”, dice Raine. “Y creo que Arthur lo tiene. Está relacionado con la esquizofrenia, pero quienes lo padecen tienen creencias extrañas, comportamiento, apariencia y forma de hablar inusuales, no tienen amigos cercanos más allá de la familia, y tienen problemas emocionales y afectivos –estado completamente apagados o demasiado encendidos”.

En cuanto al posible tratamiento de Arthur, Raine señala que al personaje le recetaron varios medicamentos que, claramente, no estaban funcionando. “La medicación que resulta efectiva a la hora de reducir la agresión es un antipsicótico atípico. En todo EEUU, a los niños que son agresivos y no se les puede controlar, cuando ninguna otra cosa funciona, se les receta Risperidone. A nadie le gusta medicar a los niños, pero cuando lo demás no funciona, eso sí lo hace”.

En definitiva, Raine quedó maravillado ante la verosimilitud con que Joker muestra la gestación de un enfermo mental que acaba asesinando. “No creo que el Joker tuviera libre albedrío, dada su vida. Era una bomba de relojería andante, esperando a explotar. Solo hizo falta una cantidad significativa de estrés vital, alguna paliza, perder su empleo… No te queda nada… Los factores de riesgo están bien documentados, y este era el destino del personaje. Nadie nace para ejercer ese tipo de violencia”.

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