La verdad a medias tras el éxito de las series de Netflix

Valeria Martínez
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Cada vez que Netflix revela cifras sobre sus series más vistas me entra una sensación extraña de sospecha. Y creo que no soy la única. Mientras los éxitos y fracasos del cine tradicional quedan completamente al descubierto a través de las recaudaciones de taquilla, los servicios streaming revelan los datos que mejor les convienen. Por un lado, nunca nos dicen las cifras de las propuestas que fracasan y, por otro, la métrica que utilizan es poco fiable. Eso de que Netflix solo necesite que veamos los dos primeros minutos de una historia para que cuente como “vista” siempre me sonó más a truco de mercado que a estadística real.

Mientras Prime Video, HBO y Disney+, suelen guardarse sus datos y raras veces publican cifras de audiencia, Netflix recurre a sus números como verdaderas estrategias de marketing, y todos caemos como moscas. Cada vez que lanzan un listado con lo más visto o desvelan cifras arrolladoras -como esos 62 millones de usuarios que devoraron Gambito de dama en 28 días- nos quedamos boquiabiertos con su éxito.

Pues la cosa no es verdaderamente como la pintan y aunque Netflix haya afianzado su presencia en los hogares del mundo en 2020 haciéndonos compañía en plena pandemia, lo cierto es que las series que “realmente” triunfaron el año pasado fueron otras. Al menos, en EE.UU.

Cartel de The Office y Anatomía de Grey vs. imagen de Gambito de dama (Phil Bray/Netflix)
Cartel de The Office y Anatomía de Grey vs. imagen de Gambito de dama (Phil Bray/Netflix)

“¿Cuáles?” se preguntará más de uno. Pues no hablo de éxitos de otros servicios como Normal People o Euphoria, sino de clásicos del universo seriéfilo que volvieron a cautivar al público en el año del coronavirus. Hablo de grandes clásicos como The Office, Anatomía de Grey y Mentes criminales. Todos ellos tuvieron más visionados que cualquier otra serie o películas en las plataformas streaming de EE.UU según los datos publicados por Nielsen (vía The New York Times).

Dichas series se estrenaron en la parrilla tradicional televisiva hace más de 15 años y aun así el público las sigue devorando. ¿A qué se deberá este éxito? Por un lado el target al que están dirigidas podría haber influido con un público mayor a los usuarios habituales de Netflix que hayan encontrado en ellas series de larga duración que seguir durante la pandemia. No olvidemos que las tres suman cientos de episodios cada una e historias de enganche inmediato. Además, están los fieles que probablemente hayan querido verlas de nuevo, así como otros que hayan aprovechado la cuarentena para retomarlas o verlas desde el principio.

Es decir, las series más vistas en EE.UU. fueron en realidad clásicos del pasado que representan la idea del escapismo de larga duración. Tres series de éxito que a su manera consiguieron, y siguen consiguiendo, atrapar a la audiencia. The Office con su humor infalible, Anatomía de Grey con sus dramas de hospital constantes y Mentes Criminales siguiendo una narrativa no lineal centrada sobre todo en casos independientes por episodios.

Sin dudas, estos datos nos revelan una realidad subyacente bastante distinta en cuanto al consumo de series entre el público estadounidense que nos recuerda que, cuando se trata de estadísticas streaming, no todo es como lo cuentan. Sobre todo porque muchas veces olvidamos que existe gran parte del público que no tiene presencia en redes sociales, que no consume series en base a tendencias ni forma parte de ellas, dejando entrever que cuando se trata de las métricas de los propios servicios o estadísticas centradas en “lo más buscado” o “lo más comentado” para definir un éxito, en realidad estamos ante una verdad a medias.

Y es que el fenómeno streaming ha encontrado aliados infalibles en las métricas detrás de las búsquedas online y tendencias de redes sociales. A lo largo de 2020 fuimos testigos de muchos titulares que destacaban “la serie más buscada”, “la más vista” o “la más comentada en Twitter”, como epílogo de un éxito. Una estrategia de marketing colosal capaz de generar más interés por el producto en particular, pero que no significa que la serie en cuestión sea en realidad la más exitosa.

Cerca del final de año supimos que según esos cálculos de Netflix basados en medir todo aquello que cuenta con 2 minutos de visionado, lo más visto a lo largo de 2020 fue La casa de papel (65 millones), Tiger King (64m), Gambito de dama (62m), Jugando con fuego (51m), Ratched (48m), la segunda temporada de The Umbrella Academy (43m), Yo nunca (40m), Space force (40m), la primera parte de la quinta temporada de Lucifer (38m) y ¡El suelo es lava! (37m) (vía Independent). Sin embargo, la métrica de otros métodos y empresas dedicadas a estadísticas decían lo contrario. Un exhaustivo artículo de Observer publicado en diciembre desvelaba que no podíamos confiar del todo en los datos de Netflix: según los cálculos de la firma Parrot Analytics que mide el comportamiento de la audiencia, la serie más demandada había sido Stranger Things; mientras que en las estadísticas de crecimiento en visionados calculados por TV Time, la ganadora era Lucifer y Nielsen decía que Ozark había sido la serie estreno más vista. Nada que ver con el Top 10 revelado por Netflix.

Y debo decir que la diferencia entre las series clásicas más vistas según los datos de Nielsen y las que apunta Netflix es abismal. Según Nielsen, The Office sumó 952 millones de horas de visionado en la misma plataforma a lo largo de 2020, contra 508 millones de Ozark. Anatomía de Grey tuvo 657 millones de horas, Mentes Criminales unas 590 m, seguida por NCIS (469m), Schitt’s Creek (396m), Supernatural (339m), Shameless (304m), New Girl (242m), The blacklist (241m) y Vampire diaries (235m). En los datos sumados por Nielsen no aparecen ni La casa de papel ni Gambito de dama, las dos primeras en el ranking original de Netflix. Sí aparece Tiger King en cuarto lugar y con 260 millones de horas visionadas.

Tiger King, cortesía de Netflix
Tiger King, cortesía de Netflix

Toda esta confusión de datos no es más que el resultado de una falta de cifras tangibles y unas estadísticas hechas en base a tendencias por aquí y por allí. Como decía al principio, Netflix apenas contabiliza los primeros 2 minutos de visionado de cada propuesta en su catálogo. ¿Dos minutos apenas? Si, dos escasos minutos cuando, pregunto, ¿cuántas veces comenzaste a ver una película o serie y la quitaste tras cinco, diez o veinte minutos? Yo, muchas veces. Dos minutos no me parecen suficientes para decidir si una historia merece la pena o no. Pero Netflix cree que sí y, a cambio, suma números a sus estadísticas dando como resultados esas cifras bestiales que hacen que Gambito de dama genere más titulares. Por ejemplo cuando dijeron que era la serie limitada guionizada más exitosa de la plataforma por esos 62 millones de visionados; o cuando Tyler Rake de Chris Hemsworth generó titulares similares sentenciando que había sido vista 99 millones de veces (yo nunca la termine, pero para ellos, cuenta).

Hago hincapié en repetir que se tratan de cifras derivadas del público de EEUU. Me encantaría conocer las cifras de España y toda Europa, y comparar si a este lado del charco se da el mismo caso. Seguramente, y a partir de ahora, más de uno se tome con pinzas los titulares de grandeza que elevan los éxitos de Netflix como verdaderos fenómenos virales.

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