Sexo en la menopausia: El fin de la menstruación no debe(ría) acabar con el placer

Unsplash

En sentido general, las mujeres dejan de menstruar alrededor de los 50 años. Por un lado, ese cambio es motivo de celebración ya que representa el fin del síndrome premenstrual, los gastos en absorbentes y remedios para los cólicos, así como la preocupación por un embarazo no deseado ya que con la menopausia termina el período reproductivo. Por otro lado, no siempre es fácil adaptarse a los cambios que provoca esta nueva etapa de la vida, sobre todo en el plano sexual.

A medida que las hormonas se trastornan y el metabolismo femenino se desacelera, los ciclos se vuelven cada vez más irregulares y la sangre desciende a intervalos irregulares, a menudo separados por varios meses. De hecho, la menstruación no cesa de la noche a la mañana. En este proceso, denominado climaterio, la mayoría de las mujeres sufren sofocos varias veces al día, sudores nocturnos, insomnio e irritabilidad, entre otras molestias.

LEER MÁS: “Las parejas encuentran más fácil tener sexo que revelar fantasías”, dice investigador

Como si estos síntomas no fueran suficientes para minar el deseo sexual, otro efecto bastante común de la menopausia es la sequedad vaginal. El cuerpo tiene dificultades para generar la lubricación que hace que la vagina sea más elástica y reduce la fricción de la penetración. Como resultado, los movimientos de penetración arden, lastiman, duelen y causan microfisuras que son la puerta de entrada para las bacterias oportunistas. Intenta tirarte por un tobogán… seco. Es probable que después implores una crema para las quemaduras.

En una encuesta realizada en Gran Bretaña, la mitad de las mujeres dijo que la menopausia perjudicó su vida sexual. En Brasil, muchas no buscan ayuda médica por vergüenza o desconocimiento. Algunos ginecólogos indican como tratamiento el reemplazo hormonal por medio de píldoras, geles o parches de progesterona y estrógeno.

Debido a sus riesgos y efectos colaterales, otros profesionales prefieren que la mujer cambie sus hábitos alimentarios y practique actividad física. Para mejorar la vida sexual, prescriben lubricantes a base de agua, hidratantes vaginales e incluso fisioterapia pélvica, una serie de ejercicios que mejoran la circulación sanguínea en el canal vaginal y, con ello, la lubricación.

Pero no se puede culpar COMPLETAMENTE a las hormonas por el descenso de la libido. Si la mujer no está lidiando bien con su cuerpo y el envejecimiento, si no se siente feliz en la relación de pareja, si su compañero ya no la satisface sexualmente… En ese caso, ¡lubricar la vagina no encenderá la llama del deseo!

Es fundamental que la pareja mantenga una relación cercana que les ayude a adaptarse juntos a esos cambios. Y tal vez sea necesario recurrir a la terapia individual. Según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística, la expectativa de vida de la mujer brasileña es de 79 años. Eso significa que tendrá que pasar treinta años de su vida conviviendo con la menopausia. Es mucho tiempo, ¿no? Entonces hay que recordar que, a diferencia del sistema reproductivo, el placer sexual no tiene un “plazo de caducidad”.

Nathalia Ziemkiewicz