Sharon Stone reaviva la polémica detrás de Instinto básico al afirmar que la engañaron para que se quitara las bragas

Que Sharon Stone recreara la icónica escena de Instinto básico (Basic Instinct) al aceptar el galardón a la Mujer del Año en los Premios Hombres GQ en Berlín, fue una de las grandes noticias de la semana. Y no es para menos. Fue la escena que la definió como sex-symbol empoderado de Hollywood hace 27 años. Pero una vez apagado el fuego, comenzamos a leer entre cenizas, y en sus palabras hubo una declaración polémica que reaviva la llama de la discordia entre ella y el director del thriller.

Durante el discurso que dio cruzando las piernas una y otra vez, la actriz de 61 años dijo que el director Paul Verhoeven la obligó a entregarle sus bragas antes de rodar la famosa escena en que se abría de piernas durante un interrogatorio, sin que ella supiera de antemano las intenciones.

Sharon Stone ha revelado cómo el director Paul Verhoeven la engañó para que se quitara las bragas en la famosa escena de Instinto básico. (Imagen: © TriStar)

Recordemos que en aquel thriller erótico de 1992, Michael Douglas interpretaba a un detective que acababa siendo seducido por Stone, la principal sospechosa en un caso de asesinato. En una escena inolvidable, Douglas y otros policías interrogaban a Stone, quien les desarmaba y dominaba la situación con su arrebatador poder de seducción.

Pues bien, el pasado jueves 7 de noviembre, la actriz recreó la famosa escena al aceptar el galardón y sntenció: Hace algunos años yo estaba sentada en un plató, y el director me dijo: ¿Puedes darme tus bragas? Es que se ven en el plano y el personaje no debería llevarlas, pero no se verá nada”.

“Yo dije: Claro. Y no sabía que ese momento cambiaría mi vida” sentenció mientras añadía que le “costó mucho” recuperar su dignidad después de “hacer eso” -en referencia al cruce de piernas-. Unas palabras que sin dudas insinuan inocencia en la escena que daría un giro radical a su carrera, y señala al director como un ser que se aprovechó del momento dejándola “al descubierto” delante de la cámara con la promesa de que sus partes íntimas no se verían.

Las palabras de Sharon pasaron desapercibidas entre tantos cruces de piernas y un discurso medido y aparentemente empoderado, pero llevaban un retintín que quizás pocos recuerden y que resucita la discordia que llevó a que Paul Verhoeven no quisiera tener nada que ver con la secuela de 2006.

Varios años después de la película original, la actriz ya había confesado que la exposición de sus partes íntimas en dicha escena se hizo sin que ella lo supiera. En el vídeo reportaje aseguró que el cruce de piernas estaba en el guion y que se iba a sugerir que estaba desnuda pero, en sus propias palabras, “no sabía que verían mi vagina”.

Continuaba diciendo que aquel día llevaba ropa interior blanca y que el director le dijo que se reflejaba en el foco de la cámara, pidiéndole que se la quitara y asegurándole que solo se vería una sombra. Sharon iba aún más lejos y sentenciaba que se quedó “en shock” al ver la exposición pública de sus partes en una proyección de prueba, enfadada porque Verhoeven no le había avisado. Que sintió que fue una falta de respeto por parte del director, y aunque estaba de acuerdo que la idea funcionaba en la escena, no le gustó cómo la dejaron fuera de la decisión, así que lo abofeteó y se marchó.

Aquella revelación fue noticia por entonces y Paul Verhoeven respondió acusándola de mentirosa. “A Sharon la quiero tanto como la odio” dijo el director en declaraciones recogidas en el año 2000 por Page Six. “Especialmente después de las mentiras que dijo a la prensa sobre la secuencia de sus piernas, que fue una mentira directa”.

Aseguró que la actriz sabía lo que estaba sucediendo cuando se rodó la secuencia sin ropa interior. “Jamás sería capaz de hacer la secuela a menos que me asegurara primero si Sharon sigue siendo una pesadilla o no” dijo ante su rechazo de hacerse cargo de la continuación.

Por lo tanto, las palabras de Sharon en su reciente discurso no hacen más que reavivar una polémica de dimes y diretes en donde, sin dudas, uno de los dos miente. De momento el director de 81 años no se ha pronunciado.

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