Las siderúrgicas temen que se agrave la crisis por la falta de energía

Bobinas de metal inoxidable en la planta belga del fabricante de acero inoxidable Aperam

Por Philip Blenkinsop

GENK, Bélgica, 23 sep (Reuters) - La escalada de los costes de la energía ha obligado a los fabricantes de acero a recortar la producción en toda Europa, amenazando con cierres masivos de plantas que algunos advierten que podrían ser permanentes en un sector que da empleo a más de 300.000 personas y contribuye con decenas de miles de millones de euros a la economía de la región.

El fabricante de acero inoxidable Aperam, que cuenta con cuatro turbinas eólicas y más de 50.000 paneles solares en su planta del este de Bélgica, se ha visto obligado a detener la producción debido al aumento de los precios de la energía.

La empresa está pagando por la energía en un mes lo que solía pagar en un año y ha dejado inactiva una instalación que normalmente fundiría la chatarra de acero inoxidable y la convertiría en planchas gigantes, dando empleo a unos 300 trabajadores.

"Tenemos palancas temporales para superar una temporada, pero esto no puede durar años", dijo a Reuters el jefe europeo de Aperam, Bernard Hallemans, desde el silencioso interior de la planta.

"Si esto (ocurre), veremos una desindustrialización de sectores como el nuestro y Europa también, para los metales básicos como los nuestros, se volverá dependiente de las importaciones".

El mantenimiento de verano suele limitar la producción al 80% de la capacidad, pero Hallemans afirma que la cifra ronda el 50% desde finales de junio, después que Rusia cortara bruscamente el suministro de gas a Europa, lo que hizo que los precios, ya inflados, alcanzaran nuevos récords.

Las importaciones en Europa, en gran parte procedentes de Asia, donde los precios de la energía son mucho más bajos, pero la huella de carbono es mayor, han pasado del 20-25% en 2020 y 2021 al 40% este año, alcanzando un máximo de alrededor del 50% en las últimas semanas.

Hallemans afirma que Europa debe dar respuestas. Según un informe de McKinsey del año pasado, el acero aporta unos 83.000 millones de euros (80.970 millones de dólares) de valor añadido directo a la economía de la región y da empleo directo a 330.000 personas.

La Comisión Europea afirma que las medidas de defensa comercial de la UE protegieron 195.000 puestos de trabajo en la industria siderúrgica en 2021, aunque los críticos afirman que la diferencia de costes energéticos es ahora tan alta que las importaciones pueden ser más baratas incluso con aranceles de protección adicionales.

En cuanto a la energía, la Unión Europea no ha logrado acordar un tope para el precio del gas, pero ha respaldado un plan para distribuir los ingresos excedentes de los productores de energía entre los usuarios.

Hallemans afirma que el posible pago que recibirían productores como Aperam no está claro y podría tardar meses en llegar, con los precios de la energía por las nubes justo cuando Aperam pretende vincular a los clientes a contratos anuales.

"INVIERNO DE DESINDUSTRIALIZACIÓN"

En Alemania, que depende en gran medida del gas ruso para alimentar su economía basada en la exportación, la industria siderúrgica se enfrenta a unos costes energéticos adicionales de 10.000 millones de euros, aproximadamente una cuarta parte de la facturación media anual del sector, con costes adicionales para la transición ecológica de la UE.

"Si no apretamos el gatillo ahora, en Alemania nos amenaza un invierno de desindustrialización", dijo el presidente de la federación alemana del acero WV Stahl, Hans Jürgen Kerkhoff.

ThyssenKrupp Steel Europe ha recortado su producción en el país, con clientes indecisos ante la incipiente recesión y los precios de la energía que ponen en entredicho su competitividad internacional.

ArcelorMittal, el segundo fabricante de acero del mundo, también ha detenido un alto horno en Alemania, junto con otros en Francia, Polonia y España, y prevé que su producción europea del cuarto trimestre será un 17% inferior a la del año anterior.

Adolfo Aiello, director adjunto de la federación europea del acero Eurofer, afirma que si la crisis energética no se resuelve a corto plazo, los paros temporales podrían hacerse más permanentes, aplicándose también a otros sectores de gran consumo energético, como otros metales, fertilizantes y productos químicos.

Eurofer afirma que la situación ha empeorado notablemente desde su previsión de agosto de un modesto descenso del 1,7% del consumo europeo de acero este año, pero de un sólido repunte del 5,6% en 2023.

Las próximas perspectivas trimestrales de la federación no se publicarán hasta finales de octubre, pero el director de estudios económicos, Alessandro Sciamarelli, afirma que el descenso de 2022 será más profundo que la previsión actual y que también se producirá una caída en 2023.

"Los acontecimientos de los dos últimos meses han alterado por completo el panorama", afirma.

Los 1.200 empleados de la planta de Aperam en Genk corren el riesgo de sufrir un paro temporal, con un recorte de al menos una quinta parte de su salario, justo cuando la inflación alcanza el 10%.

La planta ya ha sufrido paros temporales anteriormente, sobre todo durante la crisis financiera mundial de 2008-2009.

"Hoy nadie sabe cómo van a ir los precios de la energía, (...) cómo van a reaccionar nuestros clientes, si vamos a poder pagar las facturas, etcétera", dijo el director de producción Yves Dufrane antes de un paro de tres días en su planta.

"Creo que es peor que lo que vivimos en 2009".

(1 dólar estadounidense = 1,0250 euros)

(Información de Philip Blenkinsop; información adicional de Tom Kaeckenhoff en Düsseldorf y Eric Onstad en Londres; edición de Jan Harvey; traducido por Tomás Cobos)