La victoria de Olga en 'Supervivientes' dejaría en evidencia la gran contradicción de Mediaset

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Supervivientes 2021 ya tiene a su ganadora: Olga Moreno. Una victoria que se veía a la legua tras sus milagrosas salvaciones de última hora y que ha desatado la polémica de inmediato en redes sociales. Y es que, en cierto modo, para alguien que sigue el concurso, queda la sensación de que con su voto, más que premiarla por su desempeño en Honduras, parte de la audiencia ha querido mostrar su apoyo incondicional a Rocío Flores y dejar claro que existe un sector posicionado a su favor y en contra de Rocío Carrasco. Con la emisión de la serie documental de la hija de Rocío Jurado y el debate mediático diario que provocó sobre la familia, Mediaset podría haber contribuido a que Olga se haya hecho con ese primer puesto y los 200 mil euros.

Mezclar la trama y el drama familiar con el reality ha sido un juego que ha terminado beneficiando a quien quizás menos se lo merecía dentro del concurso.

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La edición de Supervivientes de este año ha batido récords hasta ahora nunca alcanzados por el afamado show. Por un lado, ha sido la más larga de la historia de este reality a nivel mundial superando los 100 días, tal y como apuntó Carlos Sobera; y por otro, ha tenido la mayor participación en votos desde 2011. Pero por encima de los datos y los números, hay algo por lo que este programa ha hecho historia, Olga, esa participante que generó infinidad de críticas en redes por supuestas trampas y discordias, ha ganado contra todo pronóstico.

La pregunta que muchos se hacen es: ¿por qué? La respuesta sería más sencilla de lo que parece y se escondería en el contenido elegido por los programas estrella de Mediaset durante la emisión del reality. Desde que Olga pisara suelo hondureño no se ha hablado de otra cosa en la cadena de Paolo Vasile. Desde por la mañana hasta por la noche, la ganadora de Supervivientes estaba en boca de todos, para bien y para mal.

Vamos a hacer memoria. Cuando el show calentaba motores, Rocío Flores se hacía con un trocito del sofá del programa de Ana Rosa, uno de los espacios más vistos de Telecinco, para defender a la esposa de su padre. Lloró, se cabreó y también dio todo por mostrar el lado más generoso y entrañable de su madrastra, mientras su madre la hacía protagonista de su testimonio en Rocío Carrasco, contar la verdad para seguir viva.

No fue el único espacio donde Rocío hija sacó la cara por Olga, también tuvo su silla en Tierra de nadie, programa conducido por Carlos Sobera con quien tuvo sus más y sus menos. Su proyección televisiva iba cada vez a más al igual que sus apariciones en redes sociales generando amor y odio a partes iguales, pero en ningún caso pasando desapercibida. Aunque inicialmente podría parecer para muchos la mala de la película por todo lo que su madre contó de ella, las revelaciones de Rocío Carrasco sobre su hija, Olga y Antonio David levantaron muchas ampollas entre sus detractores y terminaron creando dos bandos muy diferenciados. Con ella y contra ella, y las redes eran prueba de ello con hashtags apoyándola o no, favoreciéndola o no, según el día.

Y es aquí donde Olga, sin comerlo ni beberlo, ha salido más que beneficiada. Mientras ella estaba en la isla protagonizando peleas, la docuserie se convertía en un fenómeno televisivo con las intervenciones de Rocío Carrasco confesando a España cómo vivió el episodio de violencia con su hija y su crítica directa hacia Olga Moreno, la continuidad del tema en la parrilla, la presencia de madre e hija en platós varios, y su posterior fichaje en Sálvame diario alimentó la división entre la audiencia entre los que apoyan a la niña o su progenitora. Y entre medias, Rocío Flores hizo una campaña enorme por defender a su madrastra en el concurso.

Estemos de acuerdo o no, lo cierto es que estalló una guerra tanto mediática como en las redes que creó dos bandos muy diferenciados entre madre e hija. Entre medias, pesos pesados de la televisión como Belén Rodríguez, Carlota Corredera y, en ocasiones, Jorge Javier Vázquez mostraron su apoyo incondicional a Rocío madre y no dejaron en buen lugar a Rocío hija, alimentando así a los defensores de la "niña" y detractores de Carrasco. Y a día de hoy hemos entendido que quienes están con Rocío Flores también lo están con Olga. A la vista está, el apoyo a la joven se ha traducido en el voto a favor de la última ganadora de Supervivientes.

Es el famoso efecto boomerang, cuanto peor hablas de alguien, más interés suscita. Por ahí irían los tiros en lo que a la victoria de Olga se refiere. Al menos, en mi opinión. Nadie niega que es una superviviente nata. Los hechos hablan. Es la que más collares de líder ha tenido y más pruebas ha ganado, una luchadora incansable en la isla que no se ha quedado de brazos cruzados. Pero también es incomprensible su salvación frente a titanes como Melyssa y Gianmarco. Ambos son los reyes de las redes, ella con más de un millón de seguidores y él rozándolo, mientras Olga apenas llega a los 100 mil. Si no tenía el suficiente apoyo en estas plataformas ni tanto aluvión de fans, ¿a qué se debe su apoteósica victoria? 

Está dicho. Una cosa son los milennials que votan a su favorito por modas y otra es el público de siempre que además de Supervivientes se ve Ana Rosa, Ya es mediodía y Sálvame. Se saben la historia al dedillo y sacan sus propias conclusiones, independientemente de lo que opinen Corredera and cía. Después de todo, cuanto más se tacha de malo o mala a alguien, más dudas y bandos se generan. Tanto apoyo a Rocío Carrasco y tanta espalda a su hija han dado lugar a todo lo contrario. La 'pelea' mediática entre madre a hija habría sido el pase VIP de la concursante a la final y su posterior victoria.

Gran parte de esa responsabilidad también la tiene Mediaset a la que, todo sea dicho, este juego a varias bandas le ha salido rentable. Con Rocío Carrasco haciendo sus docuseries, su hija dando de qué hablar en los platós con sus lágrimas y enfados y ahora con Olga en escena, el circo está más que garantizado. En este caso un tres por uno que estoy segura conllevará fuertes titulares, exclusivas, polígrafos y demás. Porque con esta victoria, al final, quedaría en evidencia la contradicción de la cadena, por un lado dando un lugar a Rocío Carrasco para que cuente su historia, creando un fenómeno social de apoyo contra la violencia vicaria, despertando concienciación y debate. Y por otro, alimentando el factor mediático que rodea a la familia a través del fichaje de Rocío Flores, aceptando sus supuestos vetos para no enfrentarse a sus detractores en plató, dando espacio a la tertulia y al posicionamiento entre madre e hija con un drama que genere audiencia. Es como si el por qué del drama ocupara un segundo plano y lo que importara son las cuotas de share que cada una, madre e hija, provocan. Y si no, solo hay que fijarse en la imagen final del programa con un David, hijo de Rocío Carrasco, en primera plana diciendo a Olga que es la mejor del mundo.

La victoria de Olga es un hecho y también una de las más polémicas e inesperadas de Supervivientes. Su salvación semana tras semana en el concurso ha alimentado todo tipo de teorías conspiratorias de tongo y otras irregularidades. Sin ir más lejos, la final estuvo empañada por los mismos rumores cuando Carlos Sobera dio a conocer que debido a la alta participación las líneas para el televoto se habían colapsado. Muchos usuarios se quejaron en redes que el número para votar a Melyssa no funcionaba o que los mensajes de texto no recibían confirmación de voto. El hashtag #tongazo se hizo viral y, tras la derrota de Melyssa en el primer televoto contra Olga, su propia madre mostró su descontento en plató haciendo referencia a esas quejas de los usuarios. Sobera repitió que existe una empresa "seria" detrás de la votación y que fue un problema puntual que se había solucionado. Pero ya era tarde, las dudas de favoritismo y tongo ya circulaban en redes e, incluso, continuaron cuando fue momento de votar al ganador entre Olga y Gianmarco.

Por supuesto, que debemos destacar que cada acusación de tongo es percepción de la audiencia y no hay ninguna probada. Lo cierto es que, con televoto fallido o no, muchos de sus detractores no terminan de entender de dónde le salieron tantos defensores a Olga hasta tal punto de hacerla ganadora cuando tiene tan poco seguidores en sus redes sociales. Si Twitter ya era un hervidero de críticas y una guerra encarnizada, con este desenlace se ha venido abajo. La conclusión es la misma, aquí no se ha premiado la supervivencia. 

Es inevitable que como seguidora de este formato me sienta decepcionada de que se haya dado mayor peso a un tema exterior y ajeno al reality que a la supervivencia en sí misma. Entendería que Olga hubiera ganado por su desempeño en la isla, pero no me parece que haya sido el caso, su historia personal ha sido su gran aliado. Visto con otros ojos más realistas, no debería de haberme extrañado tanto. Con el fichaje de Olga, el despido de su marido de Mediaset y la docuserie al rojo vivo todo apuntaba a que algo así podía desencadenarse.

La pena es que los mayores afectados con este desenlace no son otros que el público del reality, por un lado, y, por supuesto, aquellos concursantes que sí hicieron su camino en el concurso ajenos a rollos externos. Desde una Lola y Melyssa superando sus miedos e inseguridades, hasta un Tom pidiendo perdón por todo el daño causado a sus novias y familia. Porque de eso se trata este programa, de aparcar lo vivido y abrir un capítulo nuevo en esa isla desierta en el que desnudarse y abrirse en canal.

No ha podido ser y muchos nos despedimos de la edición con la sensación de que nada es lo que parece y de que la esencia de Supervivientes se ha visto dañada. Ha sentado un feo precedente pero, en definitiva, ha sido lo que el público ha querido y votado, y eso siempre hay que respetarlo. Quizás todos tengamos un poco de culpa y debamos tomar conciencia de ciertas cosas. Hoy hemos perdido parte de esa magia que representa y despierta este reality.

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