La desaparición de Hollywood de Taylor Lautner tiene un único culpable

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Trabajar en una saga como Crepúsculo te convierte inmediatamente en una estrella, como bien le ocurrió a Taylor Lautner en 2008. Al igual que Kristen Stewart o Robert Pattinson, Lautner fue uno de los iconos juveniles más importantes de finales de los 2000 y de principios de la década de 2010, puesto que el éxito de las adaptaciones de las novelas de Stephenie Meyer, el furor de sus planos sin camiseta o su pasional triángulo amoroso en las películas no dejaron indiferentes a nadie. Sin embargo, al contrario que sus compañeros, su carrera quedó estancada. Mientras que Pattinson se erige como una de las grandes estrellas del momento con películas como The Batman y Stewart se posiciona como una clara favorita al Oscar por Spencer, Lautner está prácticamente desaparecido.

Y la culpa de este relego al olvido la tiene él solito.

Taylor Lautner en 2016  (Foto: Paul Archuleta / FilmMagic / Getty Images)
Taylor Lautner en 2016 (Foto: Paul Archuleta / FilmMagic / Getty Images)

Fue inevitable que tras Crepúsculo los papeles no pararan de lloverle, ya que ningún estudio quería desaprovechar el tirón que tenía el actor. Le llegaron así cintas románticas como Historias de San Valentín, thrillers de acción como Sin salida o un proyecto sobre Stretch Armstrong. Pero Taylor Lautner sobrestimó sus posibilidades, posicionó su caché en un precio estratosférico y muchos lo vieron inasumible para un actor cuya fama venía precedida por su atractivo físico en un fenómeno muy concreto como Crepúsculo.

Y es que Taylor Lautner nunca llegó a demostrar ser un buen actor más allá de esta exitosa saga juvenil. Sin salida, su primera película como protagonista tras erigirse como estrella adolescente, fue un completo descalabro de crítica con un 5% de reseñas positivas en Rotten Tomatoes o un 25/100 en Metacritic, mientras que en taquilla recaudó una cifra baja de 85 millones de dólares que estaba lejos de alcanzar lo que se esperaría de alguien que pedía hasta 7,5 millones por trabajar en una película.

Además, en entrevistas, como la que concedió a GQ en 2011 por el estreno de Historias de San Valentín, contó que rechazaba rodar escenas para su lucimiento físico. Es decir, aquello a lo que debía su éxito. “El guión decía que íbamos a la escuela y Willy se quitó la camisa . Le dije: 'Espera, espera, espera. Parad. ¿Se quitará la camisa en medio de la escuela? No, no, no. Me quité la camisa para Luna Nueva es porque estaba escrito en el libro de esa manera. Y hay razones detrás de eso", contaba en dicha entrevista.

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Desde luego, hay que hacerse valer en Hollywood, abrirse a nuevos retos y desencasillarse de estos estereotipos, pero no se pude ir con exigencias habiendo demostrado tan poco, como pretendía Lautner. De ahí que películas como Stretch Armstrong finalmente fueran puestas en punto muerto o que acabara limitado a proyectos menores de acción como Tracers o comedias fallidas como Niños grandes 2 o The Ridiculous 6 de Netflix.

Se trata de un caso muy contrario al de sus compañeros de la saga Crepúsculo, que decidieron dejar de lado su condición de estrellas y empezar a ganarse reputación con propuestas más independientes y de autor. Pattinson supo compaginar esta labor con proyectos más comerciales como Recuérdame o Agua para elefantes, pero por lo general ha centrado sus esfuerzos en películas pequeñas de reputados directores como David Cronenberg, Werner Herzog, James Gray, Ciro Guerra o Robert Eggers. E incluso para The Batman ha renunciado a cobrar un salario alto con tal de seguir obteniendo prestigio en Hollywood. Y lo mismo ocurrió con Kristen Stewart, que aunque protagonizara películas como Blancanieves y la leyenda del cazador ha preferido trabajar en proyectos pequeños como Viaje a Sils Maria, Siempre Alice, Personal Shoppper o Café Society, coronándose como una de las princesas actuales del cine independiente.

Ahora, Robert Pattinson y Kristen Stewart vuelven a erigirse como dos grandes estrellas de Hollywood, pero lo hacen como dos intérpretes de prestigio con una sólida carrera tras de sí y no como iconos adolescentes de un fenómeno cultural muy concreto. Y es en esto en lo que Taylor Lautner estuvo muy desacertado a la hora de redirigir su carrera tras Crepúsculo. De ahí que recientemente las únicas noticias que nos llegan del actor sean relativas a su vida amorosa y su reciente compromiso con la influencer Tay Dome.

Pero respecto a su carrera como actor, ya vimos que ni siquiera Robert Rodriguez lo llamó para We Can Be Heroes, la secuela de Las aventuras de Sharkboy y Lavagirl que Lautner protagonizó de pequeño. Tiene nuevos proyectos en cartera, como la comedia Home Team de Netflix que llegará a la plataforma el próximo año y que supondrá su primera aparición cinematográfica desde 2016, pero está muy lejos de ser la estrella a la que quería aspirar. Así que tal vez debería tomar nota de sus antiguos compañeros de reparto e intentar relanzar su carrera poco a poco desde abajo.

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