¿Te da miedo que tu parto sea inducido?

Es recomendable en determinadas circunstancias, para garantizar la seguridad de tu bebé, la tuya o la de ambos


La gran mayoría de las mujeres, sobre todo las primerizas, temen el momento del parto y a media que avanza el embarazo y se acerca el momento de dar a luz empiezan a angustiarse pensando en la cesárea y en los partos instrumentalizados.

Según los expertos, la tasa de inducción es cada vez mayor en España ya sea por motivos maternos o por motivo fetal.

La inducción se plantea, en caso de embarazo cronológicamente prolongado, en la semana 41 justo una semana después de haber cumplido la fecha probable de parto, y en caso de rotura prematura de membrana con el embarazo a término. 

Las contracciones que ocasionan las hormonas sintéticas son más intensas y dolorosas que las que se dan en un parto espontáneo. (Foto: Getty Images) 

También se induce el parto en caso de enfermedades maternas como diabetes o cuando el feto tiene algún problema. Es decir, que es bastante probable que tu médico sugiera la inducción si:

  • Has roto la bolsa de aguas pero no tienes contracciones.
  • Tu bebé sigue sin salir dos semanas después de la fecha probable de parto (un embarazo se considera postérmino cuando han pasado más de 42 semanas de gestación).
  • Tienes una infección en el útero (“corioamnionitis”)
  • Cumples ciertos factores de riesgo como diabetes del embarazo o hipertensión.
  • No tienes suficiente cantidad de líquido amniótico.
  • Tienes un problema en la placenta.
  • Tu bebé no está creciendo como debería.

En cualquiera de estos supuestos para provocar el parto los especialistas utilizan métodos mecánicos o métodos farmacológicos que son seguros. 

La opción más frecuente hoy día consiste en aplicar un gel de prostaglandinas en el cuello de la matriz a traves de la vagina o/y con un goteo de oxitocina para provocar las contracciones.

(Foto: Getty Images)

“Los métodos farmacológicos más frecuentes son oxitocina y prostaglandinas de las que se dispone hasta de un dispositivo de liberación vaginal que permite su retirada en caso necesario”, explica el Dr. José Luis Bartha, jefe del servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario La Paz (Madrid).

Por otro lado, que el parto sea prematuro, los trastornos relacionados con la disfunción de la placenta, incluyendo la preeclampsia y el retraso del crecimiento, y la hemorragia posparto ocupan un lugar “estelar” entre las preocupaciones del obstetra.

“Incluso en países tan desarrollados como el nuestro son las principales causas de mortalidad materna”, cuenta el Dr. Alberto Galindo, jefe del servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario 12 de Octubre (Madrid).