Teatro recomendado. Una dolorosa experiencia personal transformada en una emocionante puesta en escena

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Sebastián Suñé, actor, dramaturgo y director de Una obra para mí, aunque también es abogado y tiene un magister en letras, en Barcelona
Sebastián Suñé, actor, dramaturgo y director de Una obra para mí, aunque también es abogado y tiene un magister en letras, en Barcelona - Créditos: @PATRICIO PIDAL/AFV

Es alto, grandote, tiene la mandíbula bien marcada, sonríe fácil, se entusiasma al hablar y lleva anteojos de marcos oscuros. Repuso, en su tercera temporada, Una obra para mí , de la que es autor, en Espacio Callejón , también es codirector (con Lía Bagnoli) y coprotagonista junto con Francisco Bertín. Sebastián Suñé, a lo largo de sus 41 años, estuvo muy ocupado. “Practiqué mucho deporte, atletismo, básquet, salto en largo, natación, rugby, fútbol –dice–. Nací en Achiras (Córdoba), un pueblo de 2.500 habitantes, en el que viví hasta los diez años, luego me mudé con mi familia a Río Cuarto. Entre los 10 y los 13 estudié piano; de los 13 a los 15 hice algo de pintura y, a los 16, tomé mi primera clase de actuación. Iba a cursar química a la mañana y a la noche hacía un personaje en Antígona Vélez, de Marechal”. Su padre es grabador, hace vitrales y tiene un colectivo en forma de dragón con el que lleva a la gente del pueblo a pasear. Por eso, aunque Suñé también es abogado y magister en Creación Literaria por la Universidad Pompeu Fabra, de Barcelona , el arte terminó definiendo su vida. Así, en 2000, llegó a Buenos Aires para estudiar actuación, en la Escuela Metropolitana de Arte Dramático (Emad).

Una obra para mí, es una autoficción, aunque Suñé prefiere definirla como “la teatralización de un proceso de escritura”. Su personaje ha sido convocado por un festival de teatro para escribir un biodrama. Sumergido en la vorágine de hacer para tapar, acepta, aunque poco sepa de este nuevo género. Decide partir de un hecho doloroso de su vida que incluye a su único novio. A partir de los personajes de Yo (el autor personificado por él mismo) y Él, va relatando desde la fantasía, que por instantes se vuelve traviesa, desopilante, vertiginosa y hasta melodramática –con coreografías y canciones que invitan a sonreír– la historia de esas dos vidas en la intimidad. Besos, abrazos, algo de erotismo y hasta un sutil desnudo, despiertan cuchicheos y sonrisas en algunas señoras y chicas en la platea , aunque nadie quiere perderse un instante de este ritual de dos que dicen amarse, pero también discuten y luego se reconcilian con un abrazo, o un beso, mientras beben café, una cerveza, escriben, leen, bailan o parodian a dúos musicales.

Sebastián Suñé define a su pieza como "la teatralización de un proceso de escritura"
Sebastián Suñé define a su pieza como "la teatralización de un proceso de escritura" - Créditos: @PATRICIO PIDAL/AFV

La escritura de Suñé y lo que se ve en escena tiene el sabor de lo espontáneo, de lo que surge, en apariencia, sin pensar demasiado (aunque no es así). De esas emociones que son patrimonio de todos cuando se está enamorado, e incluye instantes que son pequeñas perlitas escénicas, que a lo largo de 70 minutos no dejan que el público haga zapping .

LA NACION se encontró con Suñé en un bar de Recoleta y el diálogo y la risa fueron parte de la charla, café mediante. En medio de la entrevista confesó que cuando escribe una nueva pieza, llama a todos sus amigos y los previene que, por un tiempo, se va a comunicar poco. Tiene un hermano que trabaja en una compañía aérea, entonces le consulta qué pasajes baratos hay y adónde. Compra un boleto y se va a escribir a cualquier lado. ¿Obsesivo? Quizá. Tiene unas 15 obras escritas y muchos borradores, algunas premiadas. Varias de ellas fueron un éxito, la primera, la inolvidable Delia (2012), se refería a una antiheroína, sumisa, buena empleada, a quien le es esquivo el amor, pero un día cambia y decide ser la protagonista de su propia historia. Luego está Por H o por B, con Diego Peretti –de la que es autor y director y, en pocos meses más, se van a hacer una gira por la costa Oeste de los Estados Unidos–. En su haber también tiene Caníbal –ganadora de 3 premios Hugo–, que la directora Corina Fiorillo, convirtió en un éxito; Sector Peluquería (2014), que estrenó en un ciclo de Teatro Bombón, en el Cultural Recoleta, en la que hizo referencia a Bodas de sangre, de García Lorca y con la que obtuvo una mención al Florencio Sánchez; ¡Viva la vida!, dirigido por Valeria Ambrosio; Rod Mubi, Arguindegui, y una muy pequeña que filmó Cecilia Dopazo, al comienzo de la pandemia y se titula Lo rápido que se olvidan las cosas, “un homenaje a mi abuela paterna”, aclara. “Tengo inédita Cataratas, que ganó una mención en un concurso organizado por el Instituto Nacional del Teatro, en la que hablo de un padre, quizá, como respuesta a que el mío siempre me preguntaba por qué en mis obras no ponía padres y siempre había madres. Ocurre que me crié con muchas mujeres a mi alrededor”, se sincera el autor.

Algunas de tus obras hacen recordar a Manuel Puig y a Pedro Almodóvar, por la forma en que abordas lo femenino.

–Sí claro, me gusta mucho la oralidad que maneja Puig , la forma de construir sus diálogos, algo que a mí también me surge naturalmente. Empecé a escribir Una obra para mí cuando salí de ver Dolor y gloria, de Almodóvar , cuando él pone ese diálogo con la madre. Incluso me inspiró un librito rojo sobre lecciones de cine, en el que opinan varios directores y Almodóvar dice que cuánto más particular sea una historia, más universal va a ser. Soy fanático de Leila Guerriero y de su Opus Gelber , ese texto también me inspiró para esta pieza. Lo mismo que el film Ladrón de orquídeas, con guión de Charlie Kaufman. Y ni hablar del clásico A sangre fría, de Truman Capote, autor al que debo sumar al chileno Alberto Fuguet y sus libros Missing y No ficción.

Suñé es fanático de Leila Guerriero, Truman Capote y Pedro Almodóvar
Suñé es fanático de Leila Guerriero, Truman Capote y Pedro Almodóvar - Créditos: @PATRICIO PIDAL/AFV

Primero actuaste en varias piezas, hiciste publicidad y recién después llegó la escritura. ¿Cuál fue el detonante que permitió apareciera el dramaturgo?

–Tuvo que ver con un cambio brusco que se dio a raíz de la suspensión de Las mujeres sabias, de Molière, que veníamos representando con gran éxito en el San Martín (2008) y por cuestiones políticas se levantó la temporada. En aquel momento tenía un sueldo, me había mudado solo por primera vez. Mi amiga Gimena Riestra, me dijo: “vos escribís muy bien, por qué no te ponés a escribir”. Y así comencé. Siempre escribí pero lo hacía para mí. Luego, con los derechos de autor de Delia, pagaba el alquiler de mi departamento y una parte mía se calmó. Descubrí que me gusta mucho construir mundos. Mundos a compartir con otros, con el público.

¿Sos un autor tan caótico cuando escribís, como el personaje de Yo que asumís en Una obra para mí?

–Sí, cuando comienzo a escribir puedo arrancar por el final, por el medio. Me paso todo el tiempo mascullando sobre la historia que voy a contar. Recién cuando sé cuál va a ser el final, me puedo sentar a escribir y no me detengo hasta terminar.

¿Es la primera vez que abordás un texto en el que te referís a cuestiones de género?

–No, en ¿Una y mil?, que coescribimos con Jimena del Pozo Peñalva para el Fiba de este año, creamos una dramaturgia a partir de relatos de mujeres que ella había convocado para esa obra, que eran mujeres Cis, no Cis, travestis, transexuales. Incluía a personas de distintas edades y fue una propuesta muy interesante. Esa pieza la vieron muchos jóvenes y eso me permitió darme cuenta que ellos son mucho más fluidos, que los que tenemos, tal vez, de 40 para arriba. También es cierto que yo, Sebastián, soy de encasillar. Por eso el personaje de Él le dice a Yo, que no lo encasille porque a él le gustan las mujeres y los hombres. Es una autocrítica y una forma de reírme de mí mismo . Del mismo modo cuando le hago decir a Él que Yo soy más grande y alto y nos reímos de eso.

Sebastián Suñé y Francisco Bertín, en Una obra para mi
Sebastián Suñé y Francisco Bertín, en Una obra para mi

¿Escribir esta pieza también fue una forma de intentar quedarte con los recuerdos más bellos de tu pareja que perdiste?

– Cuando murió Pablo me enojé mucho . Yo era muy joven e hice mucha terapia. Él, con su muerte, me regaló algo muy mágico: aceptar que esto que es la vida, de verdad, se puede acabar en un instante. Al contar y actuar esta historia no quise regodearme en el dolor. El drama está ahí, fue una cuestión de poner distancia y ver qué ocurría. Con la directora Lía Bagnoli decimos “que llore el público con lo que le estamos contando, no nosotros” .

Antes de ponerle punto final a la charla para que Suñé vaya hasta El Nacional a ver a Diego Peretti y Adrián Suar en Inmaduros –otra de sus pasiones, ver teatro–, en El Nacional, dice que “así como Una obra para mí fue la teatralización de un proceso de escritura, comencé a trabajar sobre la teatralización de la puesta en escena, de una versión de La vida es sueño, de Calderón de la Barca. Me gusta mucho El Siglo de Oro Español y esa obra en particular. Por ahora se llama Puro intento. Y surge a modo de pregunta o decir ¿podemos nosotros los argentinos hacer un posible Siglo de Oro Español, o somos Puro intento?”. En ¿Una y mil? Había una escena en verso, y acá lo vuelvo a utilizar”.

Para agendar

Una obra para mí

Espacio Callejón, Humahuaca 3759

Funciones: sábados, a las 22.30

Entradas $2.000 y $1.400 (estudiantes y jubilados $1.200) www.alternativateatral.com