Teatro Sensorial a Oscuras de Mar del Plata, el arte de sentir sin limitaciones

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Los espectadores ingresan a la sala con los ojos tapados para "sentir" y "vivir" las propuestas del Teatro Sensorial a Oscuras, de Mar del Plata
Los espectadores ingresan a la sala con los ojos tapados para "sentir" y "vivir" las propuestas del Teatro Sensorial a Oscuras, de Mar del Plata

Si alguien dijera al pasar que en Mar del Plata hay una compañía teatral capaz de hacer aparecer y desaparecer un árbol genealógico entero de lobos marinos en un centro cultural con la misma facilidad que las olas perpetuas renuevan la arena de la orilla, nadie lo creería. Seguramente habría quien se negara a dar crédito a tan solemne acto de prestidigitación a los sentidos, y hasta más de uno pediría una prueba tangible de la situación para corroborar que lo que el espectador percibe no se encuentra presente en el espacio, sino que resulta un hecho artístico en tiempo latente, sembrado por el elenco en los reinos más profundos de la imaginación. De eso se trata el Teatro Sensorial a Oscuras, un proyecto que basa su esencia en la conjunción de estímulos encadenados con maestría absoluta.

“La idea surgió hace diez años como resultado de la búsqueda y el encuentro, y de la propia necesidad de generar un espacio de comunicación no convencional -desgranó Marcelo Altable, creador y director del grupo de artistas, antes de continuar- El concepto en técnica es la investigación, la búsqueda y el desarrollo de los sentidos. Es la concepción de lo que significa habitarlos, explorarlos y aplicarlos en la dramaturgia del lenguaje sensitivo. Todo se desarrolla desde la oscuridad, desplazando al público del control de la situación para poner en valor el resto de los sentidos”.

Marcelo nació hace 54 años en esos lares y allí conoció a Patricia Schiel, su compañera de vida y madre de sus dos hijos: Catalina de 19, y Federico de 21, este último, joven Guardavidas que mientras espera que la burocracia y el vicio del acomodo se aparten del camino para ser llamado a custodiar las playas de nuestra nación, pasa sus días como miembro del staff de Instructores de la Escuela Mar del Surf, un proyecto atlético que genera inclusión social a través del deporte adaptado.

El clan Altable-Schiel lleva el salitre costero en las venas y también comparten el cable a tierra que encuentran en el refugio del escenario. Junto a Santiago Rodríguez, Miguel Iglesias, Marcelo Martin Navarro Dufur, Belén Coniglio y Daniel Niro dan vida a la compañía de ilusionistas etéreos y encantadores mágicos que encarnan distintas historias producidas íntegramente para explotar el arte sensorial. El repertorio de puestas está formado por 12 títulos, entre los que se destacan 74 días (Malvinas), La Shoá (Holocausto), El Lamento de Deirdre (Celta Irlandesa), Ella. Evita, La Odisea del escarabajo Bajo (Homenaje a María Elena Walsh), Una carta para Antonia (Inmigrantes), Los ojos no siempre ven (adaptación de El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry) y la flamante 20 esquinas por donde pasa el viento (Homenaje a los desaparecidos).

Temas como el de los desaparecidos o las Malvinas hay sido parte del Teatro Sensorial a Oscuras, de Mar del Plata
Temas como el de los desaparecidos o las Malvinas hay sido parte del Teatro Sensorial a Oscuras, de Mar del Plata


Temas como el de los desaparecidos o las Malvinas hay sido parte del Teatro Sensorial a Oscuras, de Mar del Plata

Hay una marcada línea editorial del proyecto que persigue un cambio social, varias de sus narraciones incluyen la puesta en debate de situaciones que nos enfrentan al desafío de hacer una autocrítica como sociedad para evolucionar. En Bien tarado, ya te dije se aborda el bullying y el grooming desde las distintas etapas etarias de las personas, para entender que no es algo netamente ligado a la edad escolar o a la adolescencia. Sin principio ni final, por su parte, tiene la particularidad de ser una obra producida en conjunto con el grupo de teatro inclusivo Damos sala, de Nora Corales. Además de las 12 obras presenciales, la propuesta artística del Teatro Sensorial a Oscuras se complementa con las denominadas “Presentaciones literarias en formato de video”, alojadas en el canal de YouTube de la Compañía, modalidad vital para hacer frente a la nueva normalidad propuesta por el Covid 19.

“Todas nuestras obras fueron declaradas de interés cultural por la Municipalidad de General Pueyrredón y en Bahía Blanca, y nominadas al Estrella de Mar en 2011, 2017 y 2018. Cabe señalar que es la primera vez que en Mar del Plata, un grupo de teatro independiente produce este tipo de espectáculo. Es una disciplina que se viene desarrollando con gran fuerza y éxito en Nueva York y Francia desde hace varios años, y que ha llegado a nuestro país, especialmente a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en los últimos tiempos. Nosotros también tuvimos el gusto de recibir a alumnos de muchas escuelas y llevar nuestro arte a distintos establecimientos educativos”, finalizó con orgullo el dramaturgo.

El grupo de artistas que integra el Teatro Sensorial a Oscuras
El grupo de artistas que integra el Teatro Sensorial a Oscuras


El grupo de artistas que integra el Teatro Sensorial a Oscuras

Las funciones tienen lugar los viernesa las 21, en el Centro Cultural El Telón, ubicado en la calle España al 1839 de la bella ciudad de Mar del Plata. Por cupos y protocolos, esta temporada solo es posible asegurarse una entrada con reserva previa comunicándose al 0223- 5272686. El viernes de Carnaval se podrá disfrutar Una carta para Antonia (Inmigrantes), describir en profundidad en estas líneas lo que experimenta el público al vivirla sería el equivalente gráfico a lo que el mago enmascarado hacía en televisión al develar los artilugios de sus pares.

La obra es un híbrido entre el lenguaje teatral y el sensorial, la historia se organiza en torno a una carta escrita por uno de los dos personajes, Giusseppe (25 años) a su querida Antonia (23 años) que reside en la hermosa Bari, al sur de la República de Italia, desde donde el protagonista partió rumbo a la América en busca de progreso y con muchas esperanzas. Está ambientada entre 1886 y 1890, y es un homenaje a los inmigrantes que forjaron la cultura marplatense con un plus testimonial y de investigación. El espectador se sumergirá en un océano emocional, viajará en ese barco y la brisa húmeda imaginaria y a la vez palpable del mar ficticio lo preparará para el vértigo del tsunami emocional que no entenderá, hasta que la cuenta del nocaut llegue a 10 en el final, que se conecta, sin escala,s de manera formidable con el punto de partida del relato. La invitación está hecha, y cuando ya no hay mucho más para decir… sólo resta percibir.

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