Al final Ivana Icardi (Supervivientes 2020) no va a ser tan mala como nos la habían pintado

Fría, montajista e interesada, estos son los adjetivos con los que se asociaba a Ivana Icardi cuando se supo su participación en Supervivientes 2020. Casi tres meses después la cosa ha dado un giro y la que se suponía que iba a ser la mala malísima de la película resultó no serlo tanto como nos lo habían pintado. La argentina no solo se ha dejado el corazón en su relación con final infeliz con Hugo Sierra, sino que ha conmovido a la audiencia con el triste testimonio de su vida en la gala de Tierra de nadie. Sus lágrimas al hablar de difíciles episodios de su pasado y concretamente de su familia, nos ha hecho entender un poquito más el porqué de algunos de sus comportamientos y actitudes.

La joven de 24 años, siempre a la defensiva y con la metralleta cargada por si le disparan, por fin ha mostrado el dolor que lleva por dentro a causa del enfrentamiento con su hermano Mauro Icardi y desvelado la razón que le impide ser feliz con sus parejas.

Ivana Icardi en Supervivientes 2020 (Twitter/@Supervivientes)

Hay que ser muy valiente para exponer las debilidades de uno sin tapujos en televisión, e Ivana lo ha hecho. El programa, que sabe mucho, les tenía preparado el famoso puente de las emociones donde sus participantes tienen que soltarse y hablar de asuntos tan sensibles como el perdón o el arrepentimiento. Teniendo en cuenta que se encuentran en la fase final del reality, en la que están más sensibles que nunca y bajo mínimos, está claro que sus participantes no tendrían reparo en llorar y contar todo lo que fuera necesario y más. Lo necesitan y es una forma de desahogarse.

La jugada les salió redonda. Una Ivana con la sensibilidad a flor de piel lloró durante los casi diez minutos que duró su paso por el mítico puente. Unas lágrimas que eran auténticas y que nos creímos. Aquí no hay montaje que valga ni trama maquiavélica pues ninguno sabía que este momento llegaba. Lo que vimos fue a una joven desvalida pidiendo a gritos que la quieran y echando el anzuelo a su famoso hermano para que las cosas vuelvan a ser como antes, es decir, una familia feliz y unida.

El conflicto entre la concursante, su hermano y su cuñada Wanda es conocido por todos sus seguidores. La mala relación entre ambas mujeres les llevó a tener una batalla campal en redes donde se dijeron de todo menos bonita. Ivana no tuvo reparo en criticar a la modelo y señalarla como la culpable del alejamiento de Mauro de su familia y eso hizo explotar al deportista que decidió poner un punto y final en su relación con ella. El escándalo mediático fue de lo más comentado en Italia y Argentina, lo que hizo que Ivana se convirtiera en una de las concursantes de Grande Fratello 2019. A día de hoy no se siente orgullosa ni feliz con ese cruce de insultos y, sin dejar de llorar, ha expresado sus ganas de reconciliarse con su hermano y dejar esta pesadilla atrás.

“Mi hermano es un crack y una persona maravillosa, siempre pienso en él y me duele mucho, me encantaría que todo volviera a ser como antes, me duele", ha dicho frente a Lara Álvarez. Lejos de tirar mierda y acusar a uno o al otro de lo que han hecho o dejado de hacer, Ivana se ha mirado el ombligo y ha asumido su culpa. "Me arrepiento de situaciones con mi familia que a lo mejor las he creado yo sin darme cuenta, aunque tenga la mejor intención a veces las cosas no son cómo uno quiere. En vez de mejorar, lo que he hecho ha sido embarrarla más sin darme cuenta", ha confesado.

Una situación que ha salpicado a terceros, por ejemplo su madre, y que ha provocado un gran distanciamiento entre los tres. Eso la martiriza y le tiene en un sin vivir. De Mauro se ha dicho de todo, que se ha olvidado de su familia, que no ayuda a los suyos económicamente sabiendo que no viven en la abundancia y que su esposa le ha alejado de ellos. Sin embargo, Ivana no ha querido dar más detalles, su relación con su cuñada, que por cierto ahora res amiguita en redes de Adara Molinero, no es buena pero por su hermano está dispuesta a pedir perdón y pasar página. “A lo mejor es el momento, y el amor por mi hermano hará que gane a las ganas de estar peleada constantemente con ella".

Eso se verá fuera. Pero hay más que atormenta a Ivana y que, de alguna manera, hemos podido ver desde que se hizo famosa en Gran Hermano Argentina: la relación con los hombres. Desde jovencita ha ido en busca del amor encadenando una historia fallida con otra, dejando pisotear su orgullo y sin valorarse demasiado. Ya lo vimos con Gianmarco Onestini. A pesar de las negativas del ganador de El tiempo del descuento a tener algo con ella en la versión italiana de GH, ella seguía insistiendo, incluso llegó a dejar a su novio para intentarlo con el ex de Adara aún sabiendo que no tenía posibilidades. El ‘ridículo’ que hizo fue comentado en los programas de debate del reality en Italia y pocos entendían que se arrastrara de esta forma por alguien que no le hacía ni caso.

Algo similar le ha pasado con Hugo Sierra. Se entregó al mil por mil desde el comienzo a esa relación y ahora que el señorito le ha dado la patada, porque ha sido así, ella no cesa en su intento por recuperarlo. Hasta Yiya y sus compañeros de grupo le pidieron que por favor tuviera un poco más de orgullo. ¿Por qué esa falta de autoestima? Este paseo de confesiones destapó la caja de pandora. La no precisamente buena relación con su padre le ha hecho buscar siempre ese amor o figura protectora en el sexo opuesto. Aunque no quiso dar demasiados detalles sobre qué pasó exactamente con su progenitor, dio a entender que entre ellos ocurrieron cosas feas. "Me encantaría poder perdonar a mi padre, pero me ha defraudado muchas veces. Quiero la fuerza para perdonarlo por lo que nos ha hecho y liberarme de esa carga", expresó.

No olvidemos que la que habla es tan solo una ‘niña’ de 24 años que empieza a vivir pero cuyo pasado es extenso. Su personalidad ha encandilado al grupo entero, incluso a Elena, la madre de Adara, con quien ha tenido unas peloteras de dimensiones estratosféricas. Sin embargo, algo ha tenido que ver en ella para proponerla como una posible candidata a novia de su hijo Aitor. Así mismo lo decía en estos días. Reconoce que es una buena tía y que le ha ganado. ¡Quién lo hubiese dicho! Hasta no hace mucho la consideraba una cuentista con el tema de Hugo y ahora hasta de nuera la ve.

En fin, que Ivana ha calado y para bien en sus compis y en la audiencia que hasta el momento la ha salvado de todas. Bueno, menos de esta última. El jueves se verá las caras con Jorge, su rival en la próxima expulsión. La cosa no está clara pues ambos son grandes supervivientes. Ella se ha dejado la piel en las pruebas y en el día a día, no se le ha visto decir ni pío ni quejarse cuando se ha quedado sin comida en las pruebas (nada que ver con el mal genio de Hugo), no ha creado más que los conflictos necesarios y ha ido siempre de frente. Ahora es el público quien decide si merece estar en la final, incluso ganar, o quedarse a las puertas. Lo consiga o no, Ivana ya ha logrado algo que está por encima de cualquier premio, la ilusión de poder ver a su familia unida de nuevo y lograr el perdón de los suyos.

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