¿Tener un trío para perdonar una infidelidad?

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Mientras algunas parejas invitan a un tercero a la habitación solo para ponerle picante a la relación, otras recurren a los tríos para olvidar o remediar transgresiones pasadas, como una infidelidad u otras "deudas psicológicas". Estos datos se desprenden de un nuevo libro 'Understanding Threesomes: Gender, Sex, and Consensual Non-Monogamy'.

Su autor, el sociólogo Ryan Scoats, pone el ejemplo de una mujer heterosexual y casada que engañó a su pareja al tener un trío fuera de la relación. Para "saldar la deuda" con su esposo, ella podría repetir el trío, pero esta vez involucrándolo a él.

Asimismo, en el libro se sostiene que las mujeres participan en tríos sexuales mixtos con más frecuencia que los hombres como una forma "segura" de explorar su sexualidad (en lugar de simplemente acercarse a una mujer para tener algo con ella).

Scoats también descubrió que si una pareja hetero se aventuraba a un trío formado por dos mujeres y un hombre, el compañero masculino tendería a "devolver el favor" al participar también en un trío conformado por dos hombres y una mujer.

Ahora bien, puede sonar audaz y atractivo y cada vez son más las parejas que se animan (en EE.UU., el 10% de las mujeres y el 18% de los hombres han participado en un trío), sin embargo, no todo tipo de relaciones pueden soportar un ménage à trois.

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¿Cómo reconocer si están listos para probarlo? ¿Qué deberían saber antes de animarse?

1. No lo tomen como una manera de ‘arreglar’ la relación. De acuerdo con David Ortmann, terapeuta sexual, las parejas que recurren a tríos suelen hacerlo en un esfuerzo por ponerle una bandita a problemas de intimidad no resueltos. "Si tienes un trío porque el sexo es aburrido, debes abordar por qué el sexo es aburrido antes de traer el tercero", aclara el experto y añade: "Cuando el tercero se vaya, tus problemas de intimidad seguirán ahí".

2. Antes de aventurarse a un trío, deben tener una conversación profunda. La decisión no debería ser tomada a la ligera, sino que es necesario tener una conversación exhaustiva. “La pareja necesita estar en tierra firme sexualmente y en cuanto a la comunicación. Necesitan saber qué quieren que suceda y por qué”, dice Ortmann.

Si ustedes y el tercero no están en la misma página sobre los límites, expectativas y deseos, es probable que no estén listos para un trío.

“Habla con tu pareja sobre lo que no quieres que suceda (y lo que sí) y lo que esperas obtener de la experiencia del trío. Luego, cuando hayan identificado un potencial tercero, discutan lo mismo con esa persona también. Un trío debe ser como un viaje cuidadosamente planeado a un país extranjero que nunca han visitado: hay que prepararse con un itinerario, pero también esperar lo inesperado”, asevera el terapeuta.

3. Eviten elegir a una persona conocida. Cuando se trata de elegir a un tercero para sumar a la cama, muchas parejas se inclinan hacia alguien que conocen. “Esto es un gran error. Invitar a un trío a un sujeto con quien uno o ambos tienen un vínculo emocional hace que sea más probable que alguno tenga sentimientos, se convierta en una actividad regular o que uno de ustedes salga lastimado”, sugiere la psicoterapeuta Jenn Mann.

Afortunadamente, existen varias apps para encontrar a un candidato/a, como Thrinder y Feeld.

Una vez que ambos estén de acuerdo con una posible pareja, la experta recomienda pautar una cita (puede ser en persona o un face time, por ejemplo). antes de invitarla directamente a la cama, para que puedan asegurarse de que sea fiel a su foto, verifiquen si hay química y chequen cómo se siente la interacción entre los tres.

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4. Determinen una palabra clave para ustedes dos. ¿De qué hablamos? De una palabra o frase que, al pronunciarla, el otro comprenda que ya no te estás sintiendo cómodo con la situación. Asimismo, discutan de antemano que esta puede ser una posibilidad real: a lo mejor alguno de ustedes no logre dejarse llevar y disfrutar el momento y necesite poner un stop.

5. Eviten hacerlo en su casa. “Cuando se trata de elegir una ubicación, no recomiendo elegir el hogar en donde conviven, por una cuestión de seguridad, sobre todo. Tómenlo como una primera cita: deseas ser respetuoso y acogedor, pero jamás invitarías a alguien a tu casa en una primera cita, ¿verdad?”, sostiene Jenn Mann.