Tomar una bebida fría y sentir que "se te congela el cerebro"

Los trucos más usados (pero no siempre acertados) para combatir el calor

Si al pegar un sorbo a tu refresco has sentido un intenso dolor no te extrañes. Es uno de los efectos secundarios del calor provocado por el ganglio de Gasser, que modula la sensibilidad y el dolor.(Foto: Getty)

Aparentemente, el calor en verano no debería ser noticia, por ser algo característico de estas fechas. Pero, si tenemos en cuenta que las temperaturas extremas afectan a nuestra salud, quizás sí debería serlo. Y es que con la llegada de los meses veraniegos aumentan los problemas de salud debidos a las condiciones térmicas.

Los golpes de calor son la principal consecuencia de las altas temperaturas del mercurio, pero no la única ya que el calor también agrava patologías previas ya existentes, especialmente en los grupos considerados como de riesgo, entre los que se encuentran las personas mayores y los niños.

El principal método al que recurren los españoles para combatir el excesivo calor del verano es beber muchos líquidos (78%). Una solución global que podría acabar eliminando esa sensación inicial de frescor si no se hace bien (te lo explico más adelante).

Salir a la calle cuando el sol ha bajado es otra de las medidas más comunes para hacer frente al calor. (Foto: IMOP-BA)

Para conocer cómo afecta este calor extremo del verano a los españoles y cómo nos resguardamos de sus efectos, IMOP y Berbés Asociados (BA) han llevado a cabo una nueva pregunta IMOP-BA. Según los resultados obtenidos, estas son las  dos principales dificultades que sufrimos los españoles a causa del calor extremo veraniego:

  • Cansancio y el decaimiento (50 por ciento) afecta de forma más importante a las mujeres, entre las que alcanza a un 60 por ciento de la población; y también a las personas mayores de entre 55 y 64 años.
  • Las dificultades para dormir y problemas para conciliar el sueño afectan al 42 por ciento de los españoles, y especialmente a las personas entre 25 y 34 años.
Un 90 por ciento de las fresas es agua. Tomar una ración diaria tiene un efecto positivo en el cerebro. (Foto: Getty Images)

La inapetencia o falta de hambre, la apatía y el mal humor y la ansiedad e impaciencia son otros síntomas señalados por los españoles a causa de las altas temperaturas. Aun así, hay un 30 por ciento de la población española que no se ve afectada por ningún síntoma derivado del calor, un 2 por ciento que señala otras opciones y un 1 por ciento que no sabe o no quiere contestar a la pregunta.

Pero sobre todo, ¿cuál es el principal método al que recurren los españoles para combatir el excesivo calor del verano? Te lo dije al principio: Beber muchos líquidos es la solución para el 78 por ciento de los españoles. Y vamos a ver si es correcta. En efecto, cuando hace calor, el cuerpo nos pide líquido elemento porque lo perdemos rápidamente en forma de sudor. Sin embargo, no todo vale para una correcta hidratación, porque no todas las bebidas aportan los mismos efectos y beneficios. El agua y el limón, junto con los zumos naturales (de frutas y verduras) es lo más indicado.

Pero el quid de la cuestión es la temperatura a la que los tomamos, ¿fríos o calientes? En este punto es importante recordar que cuando entran en el organismo las bebidas  asimilan la temperatura corporal (unos 37ºC). Así que aunque una bebida fría provoca una mejor sensación térmica y apetece más cuando hace calor no resulta tan beneficiosa como creemos o sentimos.

Si ingerimos una gran cantidad de líquido frío, tanto si es agua como cualquier otra bebida, el organismo debe hacer frente a una bajada brusca de temperatura y lo obligamos a trabajar más para recuperar los 37ºC, una función que implica un elevado gasto de las reservas energéticas y que da como resultado el opuesto al deseado, ya que nos acalorará.

En decir, tomar bebidas frías hace que el cuerpo tenga que trabajar más para equipararlas a la temperatura corporal; un esfuerzo que no siempre es positivo. Además, la sensación de frescor desaparece más rápidamente con la ingesta de bebidas muy frías ya que cuanta más energía necesita el organismo, mayor sensación de calor se tendrá después.

A esta primera opción (recuerda, las bebidas, mejor a temperatura ambiente) se unen otras destacadas como salir a la calle cuando el sol ha bajado (49 por ciento), protegerse con prendas como gafas o sombreros (47 por ciento) o no exponerse directamente al sol (42 por ciento).

En menor proporción, también tomamos otras medidas frente al calor como el uso de protección por medio de cremas y labiales, recurrir el aire acondicionado o al ventilador, ir a la piscina o playa para refrescarse, ducharse más a menudo, y bajar persianas o abrir las ventanas para ventilación.

Otro falso mito del verano, el aire acondicionado. Escucha bien: hay que dormir con la ventana abierta y siempre, por poco que sea, mejor el frescor natural que el del aire acondicionado

Pero para contrarrestar el impacto del calor en nuestra salud y estado de ánimo podemos hacer otras cosas como por ejemplo, “gastronomizar” nuestras comidas para estimular el apetito, dedicándole tiempo a la cocina y ofrecer texturas, sabores y colores atractivos. Ser positivos y no dejarnos vencer por el mal humos es importante, igual que saber poner remedio al ‘sueño fragmentado’ porque descansar mal y no dormir del tirón pueden hacer que personas sanas desarrollen cefaleas o migrañas.

Para un buen descanso, ten en cuenta que las cenas ligeras (ensalada o gazpacho y fruta), las habitaciones ventiladas y una superficie adecuada permiten conciliar mejor el sueño en verano. Si estás pensado a qué me refiero con lo de ‘superficie adecuada’, lo aclaro. No importa sólo el colchón, sino también la base y la almohada, que deben estar cuidados y limpios. La cabeza desprende mucho más calor del que crees, si pasado un rato notas calor, dale la vuelta a la almohada para conseguir evitar el sudor. En cuanto a la acumulación de suciedad y ácaros dificulta (mucho) la transpiración del colchón y por tanto, nos puede dar más calor. Revisa su estado a menudo.

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