'Tú la letra y yo la música' pasó desapercibida pero es un chute de buen rollo

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Por Alberto Cano.- Hubo una época en la que Hugh Grant se erigió como uno de los galanes románticos y cómicos más demandados del cine, un actor con el que cualquier estudio quería trabajar para sus historias más pasionales y con toques de humor. Fue en medio de la década los 90 cuando Grant encandiló al público con películas como Cuatro bodas y un funeral, Nueve meses, Sentido y sensibilidad o Nothing Hill, pero llegados a los 2000 y pasado el éxito de El diario de Bridget Jones o Love Actually el cansancio de su figura fue más que persistente.

Y creo que un claro ejemplo es la película Tú la letra y yo la música, comedia musical protagonizada junto a Drew Barrymore en 2006 que, al contrario de los éxitos que había venido acumulando hasta el momento, pasó desapercibida y la crítica la recibió con frialdad. Pero más que por la película en sí, la razón se puede encontrar en este hartazgo de ver a Grant metido continuamente en cualquier película romántica de la época, porque la cinta en sí fue una de las producciones más amenas, disfrutonas y con encanto que vi por aquellos años.

Hugh Grant y Drew Barrymore en el póster de Tu la letra y yo la música (Foto: Warner Bros)
Hugh Grant y Drew Barrymore en el póster de Tu la letra y yo la música (Foto: Warner Bros)

Tu la letra y yo la música nos proponía el relato de una exestrella pop de los 80, interpretada por Hugh Grant, cayendo en las redes del amor en su búsqueda de un nuevo hit con el que resurgir de sus cenizas junto a una joven compositora, a la que da vida Drew Barrymore. La premisa da juego a una comedia romántica, pero aparte, la erige también como un disfrutable musical con una preciosa y sentimental historia de superación, ingredientes que hacen destacar al film por encima de la infinidad de cintas similares sobre romances causales que llegan a nuestras pantallas.

En primer lugar, porque tras su vertiente musical hay más que un excelente trabajo, tanto en el terreno de la composición de canciones como en de llevarlas a la puesta en escena. Un perfecto ejemplo lo vemos en su secuencia inicial, donde mientras los créditos iniciales suceden en pantalla observamos un surrealista y psicodélico videoclip al más puro estilo de los 80 con una canción que se te queda grabada en la cabeza.

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Lo sencillo hubiera sido utilizar cualquier tema mítico de aquella década que apelara a nuestra nostalgia, sin embargo, Tú la letra y yo la música apuesta por composiciones totalmente originales con las que exprime al máximo aquello que pretende transmitir al espectador. Y más allá de este curioso número inicial con Hugh Grant caracterizado de la forma más estrambótica posible, queda reflejado en lo bien que la cinta toca nuestra fibra con su tema principal, un tema titulado Way Back Into Love que es toda una culminación emocional a la romántica, entrañable y motivadora historia de este film.

Y aquí llego al que creo que es el segundo y punto más fuerte de Tu la letra y yo la música: lo bien definidos que están los personajes de Grant y Barrymore y la química y emoción que irradian en pantalla, tanto en el terreno sentimental como en el cómico. El rol de ella, un personaje tocado y hundido por una antigua relación, y el de él, una estrella con aires de superioridad, componen el dúo perfecto para transmitir las dosis justas e ideales de complicidad y emoción. Sobre todo el de Barrymore, cuya inicial torpeza, la difícil historia de amor de su pasado y esa tensión sobre si el personaje de Grant la quiere de verdad o solo la busca para satisfacer su deseo de regresar a lo más alto, genera una sensación de ternura y compasión enorme en el espectador. Y claro, cuando su historia alcanza su punto álgido bajo los acordes de Way Back Into Love es imposible no emocionarse.

No se puede decir que Tú a letra y yo la música fuera un fracaso, puesto que con un presupuesto de 40 millones de dólares logró obtener beneficios ante una recaudación de 145,8. Pero no fueron cifras para tirar cohetes. La crítica tampoco la destrozó, pero no se hablaron maravillas de ella. Así que es factible calificarla como una cinta que, muy posiblemente a causa del hartazgo de ver a Hugh Grant en producciones románticas empalagosas, pasó por los cines como otra comedia del montón. Aunque lo cierto es que estamos ante una película cuyo visionado es todo un chute de buen rollo.

En mi caso, vi Tú la letra y yo la música cuando tenía 11 años, una etapa de mi vida donde, aparte de tener en buena estima a Hugh Grant tras adorar películas como El diario de Bridget Jones, nunca solía mirar críticas ni dejarme guiar por ninguna opinión más que por la que me había formado viendo el material promocional, por lo que me acerqué a verla a un cine de verano de mi pueblo sin tener prejuicio alguno. Y así fue como me dejé llevar por su romántica historia, sus carismáticos personajes y sus coreables y emocionantes canciones, convirtiéndose en una de mis comedias favoritas de aquellos años ante la enorme dosis de disfrute y sentimiento que logró transmitirme. Puede que sea una historia muy trillada, pero creo que pocas películas similares pueden presumir de saber transmitirla con semejante buen rollo y emoción

Actualmente Tú la letra y yo la música puede verse en alquiler en plataformas como Prime Video, Apple TV o Rakuten TV o en tiendas como Google Play o Microsfot Store.

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