El peligro de juzgar a los niños de 'Masterchef' como adultos de un reality televisivo

Paula Olvera
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Las redes sociales han cambiado nuestra forma de ver la televisión. Los programas tienen sus propios perfiles oficiales y animan a los espectadores a que se sientan partícipes del contenido, sin embargo creo que con MasterChef Junior se está yendo de las manos dado que hay internautas muy inconscientes que han olvidado que los protagonistas de este talent show culinario son solo niños. Cada vez que brota una polémica en torno al concurso Twitter se inunda de comentarios despreciando a los pequeños como si fueran concursantes de Gran Hermano. Una circunstancia muy peligrosa para el bienestar de estos protagonistas que son criticados como si fueran adultos.

(©RTVE)
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La forma de ver la televisión ha cambiado por completo desde la irrupción de las redes sociales. El hashtag se ha convertido en un elemento indispensable en la pantalla permitiendo que cualquier programa de entretenimiento sea comentado durante su emisión. Todavía recuerdo el impacto social de Operación Triunfo 2017 que se consolidó en Televisión Española (TVE) a golpe de Trending Topic en Twitter. Pero estas herramientas son un arma de doble filo porque si bien son capaces de convertir formatos televisivos en fenómenos de masas también existe un peligro subyacente cuando hablamos de programas protagonizados por menores como ocurre actualmente con MasterChef Junior 8.

Soy consciente de que el share ya no es la única vara para calcular el éxito de los programas y series dado que las redes sociales se han transformado en verdaderos medidores de audiencia. Y si bien han revolucionado la forma de comunicarnos, me he dado cuenta que algunos espectadores ignoran las consecuencias de sus burlas en esta interacción instantánea con los realities o los talents shows que inundan la parrilla televisiva, especialmente aquellos que tienen como concursantes a menores de edad.

Cada vez que un comentario desafortunado o una actitud incorrecta de algún participante de MasterChef Junior se hacen virales me echo a temblar. La versión infantil del popular concurso culinario lleva ocho ediciones emitiéndose en la cadena pública y sigo teniendo la sensación de que el programa se comenta con casi la misma intensidad que Gran Hermano o al menos a los protagonistas se les juzga con igual vehemencia. Y aquí no tiene sentido tanta visceralidad. Hay memes, montajes fotográficos y, sobre todo, ataques gratuitos contra los críos que a mí personalmente no me hacen gracia.

Recuerdo que en el estreno de la edición el pasado 15 de diciembre, justo una semana después de la final de MasterChef Celebrity 5, la audiencia acribilló a los nuevos aspirantes. Así, mientras que Henar causó sensación con un discurso muy aplaudido en el que visibilizaba la bisexualidad en pleno prime time, los seguidores del programa arremetieron contra los demás concursantes calificándoles como “pijos” y “repelentes”. Y yo me pregunto: ¿Era preciso? Creo que olvidamos una vez más que se trata de niños de entre 8 y 12 años que son sometidos a una presión virtual innecesaria cuando ellos realmente están viviendo esta experiencia televisiva como otro juego de su infancia.

Pero hay más ya que Antony ha sido uno de los pequeños que esta edición ha recibido unos cuantos palos de los espectadores tras soltar en mitad de la competición que su padre trabaja en el restaurante Puente Romano de Marbella. La red sigue inundada de acusaciones hacia el pequeño tildándole de “enchufado”.

Y en la recientemente emitida semifinal también se han podido leer algunos tuits muy hirientes a raíz de la discusión entre el primer finalista de la edición, cuyo parentesco con la actriz Adriana Ugarte se acaba de destapar, y Javier. Jordi Cruz ha calmado al pequeño sevillano de 11 años dándole una sabia lección pero los seguidores del programa se han quejado de que los jueces mimen demasiado al benjamín y aplaudan sus gracietas y mala educación. Y puedo llegar a comprender que un tira y afloja constante como el de Mila Ximénez y Hugo Castejón en GH VIP 7 genere un montón de reacciones repletas de tacos pero en un concurso infantil no pega ni con cola.

Seguro que alguien está pensando que las críticas vienen incluidas en la letra pequeña de la televisión y que, a fin de cuentas, si unos padres no quieren que a su hijo le pongan verde en las redes sociales es mejor que no le apunten al casting de un programa con tanto tirón con MasterChef Junior. Pero yo opino que no es cuestión de cerrar el pico, porque evidentemente este concurso de Shine Iberia genera conversación social, sino simplemente de ser prudentes con algunos tuits e interacciones en Facebook e Instagram que podrían marcar la vida de un menor para siempre por unos cuantos likes y shares. Porque cuando los focos se apaguen estos críos tienen que regresar al colegio así que, como dice el dicho, piensa antes de actuar. Piénsatelo dos veces antes de hablar.

En definitiva, creo que los menores no están suficientemente protegidos de los juicios de los haters y quizás incluso sea oportuno reabrir el debate sobre la presencia de niños en los concursos de la parrilla televisiva. Ahora bien, pienso que la televisión de hoy necesita de las redes sociales para seguir conectando con la audiencia por lo que a este 2021 lo que también le pido es una simbiosis más responsable. Porque está fenomenal que todos los usuarios compartamos las sensaciones que nos provoca aquello que estamos viendo en la pequeña pantalla pero interactuar con mala baba no es de recibo. A mí me hierve la sangre.

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Imagen: ©RTVE