Tyson Fury volvió, ganó, desafió a Usyk por la unificación y terminó comiendo hamburguesas con su vencido en el vestuario

Entra Tyson Fury y empieza el show
Entra Tyson Fury y empieza el show - Créditos: @BEN STANSALL

En busca de su objetivo supremo, el único que lo motivó a volver después de haber anunciado su retiro, el inglés Tyson Fury cumplió con el primer obstáculo que el legendario promotor Bob Arum le puso para demostrar su vigencia. Sin contratiempos, a la altura de sus enormes condiciones, le ganó por KOT en el 10° round al zimbabuense nacionalizado inglés Dereck Chisora y conservó el cinturón pesado del Consejo Mundial de Boxeo, en una reunión desarrollada en el Tottenham Hotspur Stadium de Londres. Así allanó el camino para unificar el año próximo con ucranio Oleksandr Usyk, monarca AMB, FIB y OMB.

Tyson Fury al ataque anye Derek Chisora: ganó por KOT en el 10°
Tyson Fury al ataque anye Derek Chisora: ganó por KOT en el 10° - Créditos: @BEN STANSALL

Bajo la atenta mirada de más de 60.000 personas que colmaron el imponente estadio londinense, Fury ofreció una atractiva pelea y repitió todo lo bueno de los dos combates que había regalado en 2011 y 2014 con el pugilista originario del Mbare, en las afueras de Harare, la capital de Zimbabue. Lejos de las especulaciones y aquella máxima que apela al aburrimiento de las repeticiones de grandes duelos, campeón y retador brindaron un digno espectáculo, más allá de las diferencias técnicas y boxisticas.

Chisora y Fury: tiempo de hamburguesas
Chisora y Fury: tiempo de hamburguesas

Al igual que en los dos triunfos anteriores, el gitano Fury dibujó un combate casi perfecto: sacó sus golpes fuertes, obró con un jab constante que se sentía más como un martillo que como una barrera para poner distancia y cortó constantemente a Chisora para reducir el recorrido de sus golpes y, por tanto, disminuir la fuerza de éstos. Poco le importó haber vuelto del retiro, luego de despachar al jamaiquino Dillan Whyte el 23 de abril de este año y acumular ocho meses de excesos y disfrute. Su prestancia fue correcta y la altura de sus ambiciones.

Comiendo hamburguesas con el rival y las familias

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El arranque furioso del Rey Gitano hizo suponer una pelea corta. Sin embargo, la valentía del veterano Chisora inesperadamente la extendió más de la cuenta y obligó al campeón a dosificar el ritmo. De manera inteligente, Fury apostó más por la efectividad que por la cantidad. Así, con una gran cantidad de veloces combinaciones al cuerpo y la cabeza fue minando poco a poco el espíritu de retador, que solamente buscó contragolpear, aunque careció de potencia.

A medida que fueron transcurriendo los rounds, Fury fue ganando gradualmente la ventaja. Un trabajo lento pero seguro, en el que Chisora, pese a que nunca fue derribado, no pudo revertir el desenlace del match. El excesivo castigo proporcionado por el campeón obligó al árbitro a detener las acciones cuando promediaba el 10° round. “Es increíble pelear con esta cantidad de espectadores. Chisora demostró ser un verdadero guerrero británico”, analizó Fury, deslizando indirectamente la cobardía de Antony Joshua, quien prefiere no enfrentarlo.

Fury, cara a cara con Usyk

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Con este triunfo, Tyson Fury estira su récord a 33 triunfos (24 KO) y un empate y se encamina a protagonizar en 2023 un duelo unificatorio con el ucraniano Oleksandr Usyk (20-0, 13 KO), que en agosto de este año venció en fallo dividido al inglés Antony Joshua y se adueñó de las coronas AMB (súper), OMB y FIB. “Decidí volver porque estaba aburrido y todavía siento que puedo noquearte y que me paguen muy buena plata por hacerlo. Te noquearé en cualquier momento, en cualquier lugar, nos vemos en marzo’” , le advirtió, con una sonrisa, Fury a Usyk, minutos después de consumar el triunfo.

Tyson Fury sobre las cuerdas, Derek Chisora caído
Tyson Fury sobre las cuerdas, Derek Chisora caído - Créditos: @BEN STANSALL

Si bien resulta difícil hacer pronósticos acerca del futuro de un hombre como Tyson Fury, que ha convertido estas idas y vueltas en parte constitutiva de su trayectoria, la presencia de Usyk en el estadio expuso la predisposición de ambos para medirse próximamente y consagrar al primer campeón pesado indiscutido, algo que ningún pugilista consiguió desde que la OMB –el más joven de los cuatro organismos– comenzó a calificar peleas por títulos mundiales en 1988. “No veo ninguna razón por la que la pelea no pueda hacerse rápidamente”, dijo Bob Arum, dando otra clara señal del gran combate que se viene en 2023.

El remate de la jornada se dio en los vestuarios, con Fury y Chisora degustando unas hamburguesas en familia. El show debe seguir...