Un estudio refuerza la teoría viral del Alzheimer

A través de experimentos con ratones de laboratorio, un equipo de investigadores de la Facultad de Medicina de Harvard ha hallado nuevas evidencias que sugieren que los herpesvirus pueden estar detrás del Alzheimer.

Unos investigadores de Harvard descubren nuevas evidencias que indican que los herpesvirus podrían ser causantes del Alzheimer (Créditos: Videoblocks)

Estos virus se detectan temprano en la vida y permanecen inactivos en algún lugar del cuerpo, pero a medida que envejecemos, casi siempre migran al cerebro. Sin embargo, tener el virus no es suficiente para desarrollar la enfermedad porque depende en buena parte de la genética. De ahí que sólo en algunas personas las infecciones activen la producción de la proteína amiloide beta, responsable de la formación de placas que destruyen lentamente el cerebro.

Los virus que provocan la enfermedad permanecen inactivos en algún lugar del cuerpo, pero a medida que envejecemos, casi siempre migran al cerebro (Créditos:Getty Images)

Según el coordinador del experimento, Tanzi, la siembra de amiloide es lo que causa la formación de la placa y los herpesvirus y otros microbios pueden generar rápidamente amiloide-β. Además, explica que las neuronas del cerebro usan esta proteína para matar o atrapar partículas virales en una “nano-red”. En su versión de la teoría viral, afecta el germen, pero de forma más determinante el sistema inmunológico.

Los investigadores han estudiado cómo responden los ratones a la presencia del herspes simple (Créditos: Videoblocks)

El estudio es el segundo en las últimas semanas que respalda la idea de que los virus juegan un papel importante en la enfermedad de Alzheimer. El primer estudio también apuntó una mayor concentración de herpesvirus en los cerebros de las personas que murieron con Alzheimer y apostó por la interacción genética como principal factor que aumenta el riesgo de padecer la enfermedad.

Después del fracaso generalizado de los tratamientos contra el Alzheimer que se han centrado en detener la producción de amiloide-β, esta nueva perspectiva propone alternativas como los medicamentos antimicrobianos preventivos o las vacunas para evitar que estos microorganismos lleguen al cerebro.


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