'Uncharted' evidencia que Hollywood solo conoce a España de una única forma

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Por Alberto Cano.- Sony vuelve a usar el comodín del éxito de Tom Holland para traer a la gran pantalla Uncharted, adaptación de la saga de videojuegos de Play Station que nos presentaba las aventuras del cazatesoros Nathan Drake. A lo largo de los cuatro títulos principales que componen la franquicia, el personaje recorría localizaciones remotas del mundo tratando de resolver enigmas, encontrar objetos de valor, descubrir ciudades y ruinas perdidas y lidiando con ambiciosos villanos y peligrosos desafíos.

Sus aventuras nos llevaban a visitar localizaciones como el Himalaya, el desierto de Rub'al Khali, la isla de Madagascar, países como Turquía o Colombia e incluso grandes capitales europeas como Londres. No obstante, para su adaptación cinematográfica se ha apostado por una versión libre de los acontecimientos de los videojuegos y se nos ha llevado a sitios inéditos en los títulos de Play Station, como es el caso de España y la ciudad de Barcelona. Aunque lejos de crear una alegría por ver nuestro país en una saga de prestigio como Uncharted, genera más bien el efecto contrario. Y es que Hollywood repite un error que nunca se han molestado en emendar.

Tom Holland como Nathan Drak en Uncharted (Foto: Clay Enos / Sony Pictures)
Tom Holland como Nathan Drak en Uncharted (Foto: Clay Enos / Sony Pictures)

Para ponernos en contexto, la película de Uncharted adapta de manera libre el videojuego Uncharted 4: El desenlace del ladrón, título que, a través de la relación entre Nathan Drake y su hermano, nos llevaba en busca de un tesoro pirata perdido en alguna isla del Océano Índico. Esto se mantiene intacto en la cinta protagonizada por Tom Holland, solo que añaden secuencias y referencias a otros juegos de la franquicia, se modifican ligeramente las líneas temporales, Nathan Drake ha sido adaptado a la personalidad del actor de Spider-Man y las pistas conducen a otras localizaciones inéditas en Play Station como Barcelona.

Viendo lo bien que los videojuegos aprovechaban sus localizaciones, desarrollaban la cultura local de cada una de ellas y se las ingeniaban para crear puzles y secuencias de acción que encajaran dentro de ellas, se podría esperar que viéramos un despliegue muy interesante de nuestra cultura, historia y costumbres. Pero no es el caso. Y como ya ha ocurrido infinidad de veces en muchas otras películas ambientadas en España, la Barcelona que vemos representada en Uncharted no escapa de ser una mera postal turística repleta de tópicos.

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Y no hace falta comerse mucho la cabeza para ver la visión estereotipada que la meca del cine estadounidense sigue teniendo de nosotros, esa que no sale de elementos como el flamenco, la fiesta, los toros o de productos típicos de nuestra gastronomía como el jamón o el vino. Mismamente, desde la primera aparición de Barcelona en pantalla se nos lleva por algunos de sus lugares emblemáticos a ritmo de música flamenca, lo que no tarda en empeorar cuando los personajes Tom Holland y Mark Walhberg llegan a su alojamiento en la ciudad condal y una pata de jamón y una cata de vinos irrumpen en escena.

Lo más llamativo de este momento es Mark Walhberg hablando en español resaltando a Tom Holland los placeres de saborear un vino Rioja reserva, tratándolo como algo exótico y fuera de lugar, como si aquello a lo que no acostumbra la cultura estadounidense fuera algo extraño y extravagante. De hecho, esta secuencia puede verse en los vídeos promocionales de Uncharted en España, aunque en su versión doblada pierde esa rareza con la que Walhberg pronuncia la frase y la marca del vino en español.

Bien es cierto que la película conduce uno de sus enigmas a la Basílica de Santa Maria del Pi y entra a jugar con la localización, pero es la única excepción dentro de su mero tour turístico por el centro de Barcelona en donde no se aprovecha la ciudad, su historia o cultura. De hecho, dicha secuencia conduce a unas catacumbas convertidas en discoteca o a una pelea en un escenario tan absurdo como un local de Papa John’s Pizza, porque evidentemente en España no puede faltar la fiesta y un posible acuerdo publicitario es más beneficioso que usar recursos en investigar a fondo la cultura local.

Además, parte de la trama se guía por las pistas que el hermano de Nathan Drake le va dejando en varias postales que compró en España, objetos cuyas representaciones gráficas recaen también en todos los estereotipos posibles de nuestro país, como bien es el caso de un torero toreando a un toro en un ruedo.

Es justamente la misma representación de tópicos de la cultura española que venimos viendo en blockbusters de Hollywood desde hace muchos años. Me viene a la mente la también postal turística repleta de estereotipos que fue Vicky, Cristina Barcelona de Woody Allen, la celebración de San Fermín en Sevilla que se vio en Noche y Dia con Tom Cruise y Cameron Díaz o la mezcla entre la Semana Santa y las Fallas que ocurría en Misión Imposible 2, donde quedaba claro que Hollywood se queda en una visión superficial y estereotipada de nuestra cultura sin entrar a investigar lo más mínimo. Y valorando que de algunas de estas películas han pasado incluso más de 20 años, tiene delito que Hollywood siga cayendo en los mismos errores y no muestre siquiera interés en salir de esta visión superficial de España.

A excepción de esto, merece la pena destacar que Uncharted consigue erigirse como una cinta de aventuras muy entretenida incluso para los que son ajenos a la franquicia de Play Station. Aunque su copia de secuencias de acción de los videojuegos queda deslucida en comparación con la experiencia jugable en consolas, cuando consigue alejarse de sus referentes y seguir su propio camino sin perder la esencia de los juegos funciona como un tiro. Puede ser el caso de la versión personal y libre que Tom Holland realiza de Nathan Drake, que se lleva al personaje a su terreno derrochando carisma en pantalla; o de cómo algunas secuencias elevan aún más la grandilocuencia vista en Play Station apostando por nuevas ideas. Ya puede verse en cines.

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