Víctor Sandoval: otro periodista del corazón que ganaba una fortuna y la despilfarró

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Por Mike Medianoche.- En muchas ocasiones en programas se ha hablado de la era dorada de la televisión, sobre todo, para los presentadores. Aquellos ya lejanos años 90 y 2000, en los que muchos se embolsaban auténticas fortunas por estar al frente de un espacio determinado, y que no era más que un espejismo de lo que estaba por venir en las décadas venideras. Y Víctor Sandoval es un buen ejemplo de ello: el pasado martes, día del Pilar, confesó en Sálvame la auténtica fortuna que cobraba al mes cuando era un presentador de primera división.

Sandoval volvió a hablar de su expareja Nacho Polo, quien parece que va a volver a España, y cómo era la economía doméstica de ambos cuando compartían techo. “Él pagaba con mi dinero, pero era como si fuera de los dos, compraba todo lo que quería, hasta los comederos de los perros eran de Gucci”, decía el colaborador del programa, mientras echaba todo el lodo que pudo al que fue su marido.

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¿Cuánto tendría que ganar alguien para que incluso los utensilios de las mascotas fuesen de diseñadores de moda? Más de lo que nos podríamos imaginar.

Yo cobraba seis millones de pesetas al mes, lo que serían ahora 36.000 euros y aún así gastábamos más de lo que teníamos”, decía Sandoval, que ponía como ejemplos de otros excesos el viajar semanalmente de Miami a España en clase business, dilapidando todo el dinero por encima de sus posibilidades. “Era un auténtico derroche”, resumía el que fuese presentador de Mamma Mía en Telemadrid o copresentador de A la carta, en Antena 3, junto a Agustín Bravo. Recordemos, por ejemplo, que Víctor compró en Miami una casa por 770.000 dólares (680.000 euros) para la que solicitó una hipoteca de 400.000 dólares (352.000 euros). Ahí es nada.

A la entonces feliz pareja (se casaron en 2006 tras una década juntos y se separaron en 2010) les quemaba el dinero; ambos pensaban quizá que aquella época de bonanza televisiva iba a durar para siempre, que los contratos millonarios aguardaban a la vuelta de la esquina. Pero se equivocaban.

Sabemos que a Sandoval le gusta exagerar algunos aspectos de su vida, estudió interpretación en su juventud con Cristina Rota y en sus intervenciones televisivas siempre pudimos notar su vena para el teatro dramático. Por eso hay que poner en cuarentena algunas de las penurias que ha dicho pasar durante los últimos años, como la vez que soltó en Lecturas que no tenía dinero para comprar agua y que descongelaba cubitos de hielo para poder beber. Y que comía gracias a que algunas personas le dejaban al portero de su edificio comida, conscientes de su penuria. Pero es cierto que las deudas le habrían asfixiado después de malgastar todo aquel dinero ganado en su mejor época profesional, sobre todo porque Hacienda le reclamó una deuda que terminó con su salario embargado.

El salario que ha asegurado Sandoval que cobraba no es fruto de su imaginación, conste. Realmente podía alcanzar ese montante, si comparamos con otros cachés de la época. Terelu Campos, por ejemplo, se metía en el bolsillo también 36.000 euros al mes por estar en Con T de Tarde en la misma cadena, Telemadrid, según recogía El Mundo.

El testimonio que nos ha dado el de ‘Sandovalízate’ (que tiene algún disco publicado, bromas a parte) no es muy diferente al de otros compañeros que han pasado por vacas flacas una vez termina su popularidad catódica y dejan de estar de moda. Sergio Alis, por ejemplo, relató en 2016 que por unas malas inversiones en negocios de moda terminó arruinado, con la luz cortada y teniendo que pedir ayuda al famoso padre Ángel de Madrid. Tampoco está con una economía bollante Chelo García-Cortés, mientras Terelu Campos sufrió problemas de liquidez tras dejar voluntariamente Sálvame (El Español) y lo mismo Belén Rodríguez, que dijo hace poco en el Deluxe que tras salir del programa rosa pasó unos años malos. Con mucha humildad entonó cierto mea culpa, pues dijo que “cuando he podido he gastado mucho dinero y cuando no pues no”.

Ojo, que cuando se dice mucho realmente es mucho. Ángel Garó, que desveló este verano en un cabreo que él cobraba 6.000 euros por asistir como comensal al programa La última cena, le dijo en 2018 a Jorge Javier Vázquez que en los años 90 Televisión Española le pagó “65 millones de pesetas. Es decir, unos 360.000 euros” por emitir uno de sus espectáculos teatrales, y que en Sorpresa, sorpresa, por una colaboración de quince minutos se embolsaba 24.000 euros por entrega.

Las palabras de Víctor Sandoval sobre su ascenso y caída deben ser escuchadas por todos los colaboradores de Sálvame que se creen que su futuro profesional no depende exclusivamente de la televisión. Se equivocan, y más si se han subido a un tren de vida lujoso, de esos que dan gusto exponer en las redes sociales. Porque un día están viajando a Miami con los billetes más caros y otro se están descongelando cubitos de hielo para beber.

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