Vinos: la industria se diversifica y deja de depender del malbec para la exportación

LA NACION
·3  min de lectura

Durante el mes de agosto, los despachos de vino al mercado interno superaron los 85 millones de litros y dejaron en 621 millones de litros el acumulado de los ocho primeros meses del año. Esto significa un crecimiento del 8,2% con respecto a igual periodo de 2019. Así,se logró durante 2020 revertir la tendencia de los últimos cuatro años en la vitivinicultura argentina.

De acuerdo con las cifras del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), entre enero y octubre se exportaron 337,5 millones de litros de vino, es decir, 88,8 millones más con respecto al mismo período de 2019, principalmente por la venta de vino a granel, exportaciones que arrojaron un crecimiento de 90,5%, mientras que el vino fraccionado también operó en suba, con una variación positiva de 6,1%.

Ya en 2019 se había logrado un aumento del 7,3% en el volumen de vino exportado, hasta rozar los 272 millones de litros, la mayor cantidad de los últimos seis años.

El sector fue beneficiado con un esquema de nuevos porcentajes de reintegros a las exportaciones para posiciones arancelarias de vinos y mostos, que tendrá impacto en 690 empresas exportadoras con una inversión pública extra de más de $200 millones.

Sin embargo, la Argentina todavía tiene un enorme potencial en cuanto a sus exportaciones de vino, ya que sigue siendo el país productor menos internacionalizado del hemisferio sur. Juegan en contra para seguir creciendo en el mundo los altos aranceles que impiden el crecimiento de las exportaciones en mercados clave como la Unión Europea, China, Corea, Japón y México.

Según estadísticas de Wines of Argentina (WOFA), entre los principales productores de vino a nivel mundial, la Argentina es el que menos recursos invierte en promoción de sus vinos en el exterior.

Si bien Mendoza explica el 70% de la producción del vino a nivel nacional, cada vez hay más grandes productos de diferentes terruños, como los producidos en San Juan, La Rioja, Catamarca, Salta, Jujuy, Río Negro, Córdoba, Tucumán, Neuquén, Buenos Aires y Chubut.

Otro dato a favor es que el malbec, la cepa insignia por la que se reconoce a los vinos argentinos en el mundo, no fue el único protagonista en cuanto a las distinciones internacionales, y la diversidad es algo fundamental para mantener ese posicionamiento.

Prueba de ello es que el crítico estadounidense James Suckling eligió esta semana en su ranking como mejor vino del mundo al "Pinot Noir 32 2018" producido por la bodega Chacra, ubicada en la localidad de Mainqué, provincia de Río Negro.

Por ejemplo, hace dos años, La Mascota Cabernet Sauvignon 2016 ganó el premio al mejor vino tinto en Vinalies Internationales, uno de los concursos de vinos más reconocidos del planeta.

Su enólogo, Rodolfo "Opi" Sadler, dijo a Télam que "los cabernets de La Mascota han sido un gran éxito en los Estados Unidos en los últimos años, y hemos demostrado que los vinos argentinos pueden sobresalir también en variedades distintas al Malbec".

En el norte de la Argentina, el fenómeno de producción de calidad se repite en las provincias de Salta y Catamarca donde el torrontés y otros grandes tintos como el tannat y el cabernet franc ofrecen lo mejor de los Valles Calchaquíes.

Alejandro Pepa, enólogo de Bodega El Esteco, de Cafayate, Salta, apuntó: "El año pasado los principales destinos para la exportación de vino torrontés fueron Estados Unidos, Reino Unido, Brasil, Canadá, Rusia, Suecia, Dinamarca y Japón. Al igual que en las viñas cuyanas, el Torrontés también se va haciendo lugar en la preferencia de los consumidores: durante el período 2010-2019 creció 15% en sus despachos".

Una zona nueva para la vitivinicultura es Chapadmalal, cerca de Mar del Plata. El ingeniero agrónomo Marcelo Belmonte, responsable de los viñedos de la Bodega Costa & Pampa, de Trapiche, afirmó: "Los análisis climáticos empatan la zona de Chapadmalal, en la provincia de Buenos Aires, con Burdeos en Francia. El estrés ambiental que generan las condiciones climáticas de la costa bonaerense hacen que variedades como el Albariño, el Sauvignon Blanc, y el Pinot Noir se den de manera excepcional".