'Sin tiempo para morir' despide a un James Bond diferente al que conocías

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Se terminó la espera. El blockbuster más esperado del año de la pandemia ya está en cartelera. Sin tiempo para morir devuelve a James Bond a los cines con una entrega final que no escatima en despedirse por todo lo alto, añadiendo elementos para contentar a todos sus seguidores -nuevos y viejos- y diciéndole adiós al 007 de Daniel Craig con los retoques más definitivos jamás vistos en el personaje.

Porque James Bond ha cambiado. Su esencia, elegancia y picardía son las mismas, pero este espía con licencia para matar se nos hizo mayor y, por fin, ha madurado. Así que prepárense, porque en Sin tiempo para morir verán a un 007 como no lo habían visto antes.

Daniel Craig como James Bond y Léa Seydoux como la Dra. Madeleine Swann en 'Sin tiempo para morir'. an EON Productions and Metro-Goldwyn-Mayer Studios film.Credit: Nicola Dove.© 2021 DANJAQ, LLC AND MGM. ALL RIGHTS RESERVED.
Daniel Craig como James Bond y Léa Seydoux como la Dra. Madeleine Swann en 'Sin tiempo para morir'. an EON Productions and Metro-Goldwyn-Mayer Studios film.Credit: Nicola Dove.© 2021 DANJAQ, LLC AND MGM. ALL RIGHTS RESERVED.

Desde abril de 2020, Sin tiempo para morir se había convertido en el referente principal de la agenda cinematográfica. Su presupuesto masivo y su necesidad urgente de amasar millones en taquilla la convertían en uno de los riesgos más grandes de la pandemia. Sus responsables no querían ver al streaming ni en pintura y sus miras siempre estuvieron puestas en el cine tradicional. Y es recién ahora, el 1 de octubre de 2021 -18 meses después de cancelar su lanzamiento inicial cuando se disparó el estado de alarma global- que dan luz verde definitiva.

El Bond de Daniel Craig se despide entonces con la quinta entrega del actor y la vigesimoquinta de la saga, cerrando una etapa que comenzó por todo lo alto en 2006 con Casino Royale y termina habiendo amasado más de 3 mil millones de dólares, además lo que consiga con Sin tiempo para morir. Sin embargo, y a diferencia del resto de encarnaciones del personaje, esta versión de Bond es otra. Una mucho mejor.

Sin tiempo para morir retoma la historia tras el final de Spectre, con el espía retirado viviendo su nuevo romance con Madeleine Swann (Léa Seydoux) en Italia. Sin embargo, ya desde la película de 2015 vimos que esta historia de amor era diferente a todas las demás que pasaron por la saga. Y ahora nos encontramos con un Bond enamorado, emocionalmente desarmado, desnudando el corazón mientras la psiquiatra mueve los hilos de la relación con secretos que aún no ha compartido.

Ver a Bond hablar de futuro y amor, desnudo en la cama con la cabeza apoyada en los brazos, mirándola embelesado, embriaga al personaje de una vulnerabilidad jamás vista. Lo hace más cercano y humano, rompiendo barreras de héroe de acción para hacer que su despedida se sienta más personal todavía. Este Bond está desarmado, en cuerpo y alma.

James Bond (Daniel Craig) en Sin tiempo para morir. an EON Productions and Metro Goldwyn Mayer Studios film..Credit: Nicola Dove..© 2020 DANJAQ, LLC AND MGM. ALL RIGHTS RESERVED...
James Bond (Daniel Craig) en Sin tiempo para morir. an EON Productions and Metro Goldwyn Mayer Studios film..Credit: Nicola Dove..© 2020 DANJAQ, LLC AND MGM. ALL RIGHTS RESERVED...

Pero hay más. Ya sabíamos que esta entrega de la saga contaba con mujeres que vuelven a dejar atrás la etiqueta arcaica de “chica Bond” para convertirse en personajes por derecho propio (como ya hicieron Skyfall y Spectre). Desde la inteligente Moneypenny de Naomie Harris, siempre fiel a su país y a su compañero 007; a la nueva espía que reemplaza a Bond en el MI6, Lashana Lynch; y Ana de Armas coronada como la roba escenas de la película. Su presencia es tan intrépida y simpática que bien podría despertar el interés de un spin off solo centrado en ella. Y esto jamás había pasado con una mujer en la saga, como tampoco habíamos visto a una mujer tomando el nombre de 007 en lugar de Bond tras su jubilación anticipada demostrando que, a ojos del MI6 (y el mundo) ella es igual que él. Un cambio que demuestra que las mujeres han dejado de servir de accesorio secundario para el protagonista de turno.

Es cierto que esto fue cambiando desde Casino Royale con la entrada de Vesper Lynd de Eva Green. Aquella mujer que volvía loco el corazón de Bond, pero luego la saga la pifió de nuevo con Quantum of Solace y aquellas versiones forzadas de dar presencia femenina pero optando por retratos del pasado siendo adornos sin peso suficiente, como fueron Olga Kurylenko y Gemma Arterton. Sin embargo, la historia ha ido evolucionando, dando mayor visibilidad a la mujer lejos del accesorio habitual y ahora es Bond el que da el cambio definitivo.

Y resulta de lo más refrescante. No solo vemos a un Bond enamorado y comprometido, entregado a la vulnerabilidad de amor, sino que su apetito sexual incluso se antoja más realista, dando paso al amor, a una actitud natural ante la igualdad que la historia otorga a sus compañeras femeninas, representando un equipo donde todos son iguales. Donde Bond no es más importante por el hecho de ser hombre, sino por su legado como espía.

Con Sin tiempo para morir queda lejos aquella versión misógina de los inicios con Sean Connery acorralando a Molly Peters en Thunderbolt (1965), cuando fuerza a una enfermera a besarlo a pesar de que ella rechaza sus avances. Y luego, en otra escena, el mismo Bond sugería que podría mantener silencio a la información que podría costarle el trabajo a la mujer si se acuesta con él. “Supongo que mi silencio podría tener un precio le dice”. Ella se niega y él la empuja hacia el sauna y le quita la ropa. Pero muy lejos también del Roger Moore condescendiente dejando sola a una chica en la cama en La espía que me amó (1977) cuando ella le ruega “Pero James, te necesito”y él responde “Inglaterra tambien”. O al Pierce Brosnan de la acción elegante pero igual de mujeriego. Lejos queda también el pasar por alto el alcoholismo del personaje como si beber tanto fuera sinónimo de hombre fuerte. En esta película vemos a Bond hacer referencia a lo mucho que bebe, dotando de realismo a una faceta del personaje que previamente se mostraba como elegante y símbolo de hombre fuerte.

Pero en Sin tiempo para morir James Bond ha madurado. Por fin.

Lashana Lynch como Nomi y Daniel Craig como James Bond en Sin tiempo para morir. an EON Productions and Metro-Goldwyn-Mayer Studios film.Credit: Nicola Dove.© 2021 DANJAQ, LLC AND MGM. ALL RIGHTS RESERVED.
Lashana Lynch como Nomi y Daniel Craig como James Bond en Sin tiempo para morir. an EON Productions and Metro-Goldwyn-Mayer Studios film.Credit: Nicola Dove.© 2021 DANJAQ, LLC AND MGM. ALL RIGHTS RESERVED.

Si bien a Sin tiempo para morir le sobran minutos (dura 2 horas y 43 minutos) y más de uno hubiéramos apostado por recurrir a la tijera en la sala de montaje, a esta despedida no le falta acción trepidante, escenas de infarto, los gadgets de espía, un villano estrafalario (como siempre) y una trama que conjuga todos los elementos. Pero también añade y deja el listón muy alto para la próxima encarnación que se atreva a seguirle los pasos.

Como escribía hace unos días, cuando pase el furor por la película, la saga tendrá que verse las caras con las preguntas y opiniones sobre su futuro. Qué actor tomará el relevo y cómo renovar la historia serán los debates esenciales para tener en cuenta pero, sobre todo, cómo seguir adelante adaptando al personaje de modo que se eliminen todas las etiquetas y estereotipos del pasado que siempre rodearon a este espía creado por Ian Fleming. Y Sin tiempo para morir ha hecho un trabajo estupendo mostrando cómo

Tanto el director Cary Fukunaga y Daniel Craig han sido esenciales en este cambio, pero sobre todo el actor. No solo se entrega de lleno a su interpretación dotando de aires más dramáticos al personaje -incluso demostrando emociones en secuencias de acción- sino que también influyó en el nuevo rumbo al producir el filme y ser el responsable de convocar a Phoebe Waller-Bridge como guionista (Observer aseguró en 2019 que la creadora de Fleabag entró a la producción por petición expresa de él). Si bien se nota que hay muchos cocineros en la historia con demasiados frentes abiertos y un final que probablemente divida al público, Sin tiempo para morir deja atrás al espía imprudente, atrevido y kamikaze de Casino Royale, al mujeriego de siempre, al alcohólico que hacía de la bebida un accesorio machista y a la sombra misógina del pasado, para dar paso a un agente igual de impulsivo pero más elegante y humano gracias al amor.

Sin tiempo para morir sirve de ejemplo para demostrar que los tiempos han cambiado y que no hace falta retratar a un héroe de acción como símbolo mujeriego para simbolizar poderío masculino en pantalla. Y Daniel Craig se despide por todo lo alto demostrándolo.

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