Will Smith se emociona recordando su divorcio delante de su esposa Jada: “Fue mi mayor fracaso”

El éxito de sus personajes y películas, así como su carisma natural, han convertido a Will Smith en uno de los actores que más cercanía comparte con el público; una especie de confianza íntima que ha crecido gracias a los mensajes de positividad y coaching que comparte desde hace años como si fuera el padre sabiondo de Instagram. Como resultado, su esposa Jada Pinkett Smith le dedicó un especial en su programa online Red Table Talk en el Día del Padre, celebrado en EEUU el pasado domingo.

Y en esa conversación íntima ante las cámaras, Will se sinceró más que nunca sobre todas las frustraciones pero también aprendizajes y alegrías que ha aprendido siendo padre.

(Chris Pizzello; Gtres)

Durante la conversación, el actor de 51 años se fue emocionando poco a poco a medida que hablaba sobre los desafíos que vivió siendo padre de tres niños, Trey, Jaden y Willow; pero sobre todo al hablar de su divorcio con su primera esposa, Sheree Zampino, en 1995.

Su primer hijo, William Carroll ‘Trey’ Smith III nació un 24 de noviembre de 1992, fruto de su primer matrimonio cuando Will comenzaba a disfrutar las mieles del éxito. Sin embargo, la pareja se divorció tres años más tarde, y dos años después contraía matrimonio con Jada, con quien tuvo sus otros dos hijos. Confesó sentirse aterrado cuando nació su primer hijo ante la gran responsabilidad de cuidarlo y protegerlo. “Estaba en la cuna y tenía que asegurarme que respiraba y todas esas cosas que hacen los padres. Lloré tanto. Todavía es algo que me emociona” dijo mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.

Y aunque Will intenta reírse y evitar seguir emocionándose, no pudo evitarlo. A continuación, al hablar del divorcio, se derrumbó, recordando una batalla legal que terminó convirtiéndose en la mayor frustración de su vida. El divorcio fue lo peor que he vivido en mi vida adulta, fue mi mayor fracaso”.

“Me han lastimado mucho en mi vida adulta, pero no creo que nada se acerque al fracaso de divorciarme de la madre de mi hijo de dos años. Sheree y yo nos topamos con esta situación: si un hombre no es un gran esposo entonces pierde sus derechos paternales” sentenció.Soy mucho mejor padre que esposo. En estos procesos comienzas a pelear por tus derechos y los niños están en el medio”.

A continuación, Will se distanció siguiendo el consejo de su padre para evitar que el pequeño Trey sufriera la difícil relación de sus padres cuando le dijo “nunca ganarás si te enfrentas a la madre del niño. Cuando tenga 13, vendrá a buscarte”. Y así fue. Él jamás iba a repetir los errores de su padre, quien fue violento con su madre, y decidió distanciarse lo suficiente como para que Trey no viera “insultos o peleas”.Fue una época difícil pero como me dijo mi padre, tan pronto como Trey estuvo preparado, vino a buscarme”.

Fue por este motivo, para evitar ser un padre ausente para sus hijos Willow y Jaden, que decidió que estudiaran en casa. “Que mis hijos estén conmigo tiene más valor a que estén sentados en clase. En mi caso, la naturaleza de mi trabajo me tiene física y mentalmente distraído así que necesito resarcirlos con mi presencia”. Sin embargo, reconoce que su táctica protectora terminó pasándole factura con Willow.

Cuando saltó al estrellato con su single Whip my hair en 2010, la niña decidió que no quería continuar la gira planificada con Justin Bieber. Y después de que Will insistiera con que debía continuar, Willow se rapó la cabeza como un mensaje de protesta dado que la canción giraba en torno a su melena. “Fue una protesta en mi contra. Lo tomé como una señal de los dioses. Me di cuenta que la niña estaba rechazando lo que quería hacer por ella. No lo quería. Estaba llorando, estaba asustada y no iba a hacer algo que no quería. Aquella situación puso en pausa mi sobreprotección”.

Al mismo tiempo, Will confesó que supo que quería ser padre desde los 6 años al descubrir que él iba a hacerlo mejor que su propio padre porque “había deficiencias críticas en mi padre que yo quería corregir”. “Recuerdo observar a mi padre y pensar que podría hacerlo mejor que él. Mi padre tenía un poco de temperamento y yo era un niño muy sensible. No era el tipo de niño que tienes que abofetear o pegar, y crecer en una casa donde la agresión física estaba aprobada, me entristecía por dentro, me rompía el espíritu”.

Reconoce que tiene algunas cualidades “hermosas” que su padre inculcó en él, pero “como el yin y el yan, lo vi pegar a mi madre… Es una cicatriz emocional enorme que tengo en esta vida. Me mostró muchas cosas que quería hacer, pero también me mostró las cosas que absolutamente nunca haría a mis hijos. Cuando se enfadaba se convertía en la persona más tonta que he conocido”.

Eres un gran padre” le dijo Jada para resumir el encuentro. “Incluso a medida que los niños fueron creciendo has sido un compañero maravilloso. Aprecio mucho la sociedad parental que tenemos. No ha sido fácil, pero ha merecido la pena”.

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