Woody Allen sentencia en su autobiografía que las acusaciones de abuso sexual son "una fabricación"

Fue una fabricación total de principio a fin” escribe Woody Allen en sus memorias recién publicadas al recordar las acusaciones de abuso sexual de su hija Dylan Farrow. Esa misma acusación que lleva 28 años de su vida negando pero ella y su madre siguen reafirmando.

El director publicó Apropos of nothing de repente y sin previo aviso después de que la editorial original le devolviera el manuscrito ante las críticas y acusaciones que persiguen al personaje en plena era #MeToo. Allen encontró refugio en Arcade Publishing, liberando al mundo su historia a través de 400 páginas.

SteveSands/NewYorkNewswire/MEGA;

La autobiografía salió al mercado estadounidense el pasado lunes 23 de marzo -todavía no hay confirmación de publicación por estos lados- en donde Allen habla de su infancia y adolescencia, su vida, familia y carrera, manteniendo la misma postura que ha defendido hasta ahora. Según publica The Hollywood Reporter, estaríamos ante una confesión que “comienza en el tono irónico de otros héroes literarios como JD Salinger o George S. Kaufman”, para hablar sin tapujos de su romance con su amiga y musa Diane Keaton y de sus primeras películas como Annie Hall (1977), La rosa púrpura de El Cairo (1985), Hannah y sus hermanas (1986) y Días de radio (1987), “con cierta nostalgia y angustia” en sus palabras.

Pero cuando se acerca a los recuerdos de su relación con Mia Farrow y las acusaciones de Dylan que definieron su imagen pública desde 1992,  el escritor de 84 años “se oscurece y se pone a la defensiva”. Woody Allen y Mia Farrow mantuvieron una relación de 12 años, adoptando varios de los hijos que ella ya había adoptado previamente y teniendo solo uno biológico, Ronan, recordando aquella etapa como “feliz” con una actriz “muy hermosa”, “versátil” y “con profundidad”. Incluso rememora con cariño las películas que hicieron juntos.

Como es bien sabido, el director comenzó otra relación a comienzos de los años 90 con su hija adoptiva, Soon-Yi Previn, 30 años menor que él. Mia y Woody la adoptaron en 1977 desde Seúl, en Corea del Sur, tras haber sido abandonada por su familia. En la biografía, el escritor habla de esta relación e incluso le dedica el libro a su pareja, recordando el momento en que la noticia salió a la luz después de que Mia encontrara fotos eróticas su hija en el apartamento de Allen. "Por supuesto que entiendo su sorpresa, su consternación, su ira, todo. Fue la reacción correcta" escribe sobre la reacción de Mia al descubrir el affaire.

Cuando las cosas se pusieron difíciles y me difamaron en todas partes, me preguntaron si sabía cuál iba a ser el resultado, ¿alguna vez desearía no haber tomado contacto con Soon-Yi?" escribe. "Siempre respondí que lo haría de nuevo en un instante". El neoyorkino se defiende asegurando que Mia y él se habían distanciado cuando comenzó su relación con Soon-Yi. “En las primeras etapas de nuestra relación, cuando la lujuria suprema reina… no podíamos quitarnos las manos de encima” escribe sobre la joven con quien contrajo matrimonio en 1997.

Y así llega al capítulo más oscuro de su vida, cuando su hija adoptiva Dylan -que por entonces tenía 7 años- lo acusó de abuso sexual cuando estaban en la casa de su madre en Connecticut. Una vez más, Woody Allen repite en su biografía que todo fue fruto de una “búsqueda de venganza” por parte de Mia Farrow. "Nunca toqué a Dylan, nunca le hice nada que pudiera interpretarse erróneamente como abusar de ella; fue una fabricación total de principio a fin", escribe. Sobre el día en cuestión en la casa de Farrow en agosto de 1992, cuando presuntamente abusó sexualmente de Dylan, reconoce haber colocado brevemente la cabeza en el regazo de su hija, pero agrega: "Ciertamente no le hice nada indebido. Estaba en una habitación llena de gente mirando televisión a media tarde".

El caso tuvo su investigación por aquel entonces. La policía estatal de Connecticut remitió a Dylan a la Clínica de abuso sexual infantil del Hospital Yale-New Haven, donde concluyeron que Woody Allen no había abusado sexualmente de ella, mientras el Departamento de Servicios Sociales de Nueva York no encontró "evidencia creíble" para apoyar la acusación. Y así, ante la falta de pruebas, la fiscalía no presentó cargos en su contra. Sin embargo, Dylan mantuvo su historia desde entonces e incluso dio una entrevista en plena era #MeToo, siendo aceptada de lleno por el movimiento. A su vez, su hermano e hijo biológico de Allen, Ronan Farrow, expuso varios artículos en defensa de su hermana y en contra de su padre. Ronan es un escritor de New Yorker, el mismo que destapó el escándalo de Harvey Weinstein.

Apropos of nothing iba a publicarse originalmente el 7 de abril a través de Grand Central Publishing en EEUU, pero como sucede con cada uno de los trabajos recientes del director, la noticia fue recibida con críticas debido a esa acusación no resuelta. Ronan Farrow enfureció al conocer que el mismo gigante editorial que publicó su libro sobre los abusos en Hollywood, Catch and Kill, iba a publicar la de su padre cuando él defiende a capa y espada la historia de su hermana. Trabajadores de la empresa se unieron a su causa y así, la editorial canceló el lanzamiento del libro. Finalmente, Arcade tomó la biografía y la sacó al mercado antes de tiempo. "En este extraño momento, cuando la verdad se descarta con demasiada frecuencia como 'noticias falsas', nosotros, como editores, preferimos dar voz a un artista respetado, en lugar de inclinarnos ante aquellos decididos a silenciarlo" escribieron en un comunicado.

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