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Aída Artiles te trae a España el yoga que arrasa en Nueva York, jivamukti

Practicar yoga es un buen método para traer la mente al presente y mantener algo más controlada esa mente de mono tan típica en nuestra sociedad. Y es que en un mundo caracterizado por la inmediatez, la multitarea, la llegada de múltiples mensajes a través de diferentes plataformas, llegar a la calma mental es un reto que se puede conseguir, como los expertos dicen, mediante técnicas de relajación como el yoga. Hasta aquí, bien. Pero, de verdad es fácil apaciguar esa cabecita que no para de pensar, rumiar y entrar en bucle haciendo yoga. Tras mucha práctica sí, pero incluso a los yoguis más experimentados se les va la mente cuando practican sus asanas. Es aquí donde entra en juego un tipo de yoga que nació en Estados Unidos para aquietar todas esas mentes tan dispersas y agitadas. El metodo jivamukti como nos explica la yogui internacional Aída Artiles, durante una clase en el hotel Barceló Imagine, en Madrid, "es una manera de mantener presente, mediante un tipo de yoga más fluido, más dinámico, más intenso".

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Cómo nació el yoga jivamukti

Nació en la década de 1980, en pleno auge del movimiento de bienestar en Estados Unidos. Sharon Gannon y David Life, dos artistas y activistas, fundaron el primer estudio Jivamukti en el East Village de Nueva York. Inspirados en la filosofía clásica del yoga y comprometidos con el activismo, buscaron crear una práctica que fuera más que solo ejercicio físico.

La elección de Nueva York como epicentro del Jivamukti no es accidental. En una ciudad caracterizada por su ritmo frenético y estilos de vida agitados, el Jivamukti se ha convertido en un refugio espiritual. Ofrece a los neoyorquinos una pausa en sus ajetreadas vidas, permitiéndoles encontrar equilibrio y conexión en medio del caos urbano.

"En los años 80, los fundadores viajaron a la India para sumergirse completo en la riqueza del yoga. Inspirados por esta experiencia, idearon un método que concebían como accesible para una mente estadounidense, ágil y un poco caótica. Comprendían que introducirse en el yoga es todo un desafío, especialmente cuando se aborda desde la perspectiva de una mente activa. La conexión entre el yoga y la meditación se volvía compleja, y ellos aspiraban a facilitar ese proceso para aquellos con mentes en constante movimiento", nos explicó Aída Artiles a HOLA.COM tras el holistic retreat urbano, en el hotel Barcelo Imagine, en Madrid, en el contexto de la iniciativa WeBalance, de esta cadena.

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Cuáles son los principios fundamentales del yoga jivamukti

Aída Artiles nos explicó cuáles son los principios de este tipo de yoga y cómo se realiza una clase. Los principios básicos del yoga Jivamukti se centran en la integración de aspectos físicos, espirituales y filosóficos en una experiencia completa. "Por ejemplo, si vienes a una sesión de yoga tras haber tenido un día muy activo, con muchas cosas en tu cabeza, decisiones que resolver o complicaciones, tu mente se va a ir si solo nos centramos en las posturas de yoga. En una clase de jivamukti en cambio, combinamos movimiento enérgico, con música para cansar el cuerpo y la mente. De esta manera, conseguimos fatigar el cuerpo y preparar la mente para la meditación", explicó.

La clase se inicia con cantos, una práctica devocional que establece una conexión espiritual. Además, se incorpora la filosofía del yoga durante la clase, proporcionando enseñanzas que van más allá de lo puramente físico. El uso del speech, que incluye principios como ahimsa (no violencia), complementa la experiencia física al enfocarse en la no lesión y el respeto hacia uno mismo y los demás. Así, una clase de yoga, que dura una hora y media, suele constar de las siguientes partes:

  1. Canto Inicial (Bhakti): la clase comienza con cantos, que tienen un propósito devocional. Este componente busca establecer una conexión espiritual y crear un ambiente propicio para la práctica.

  2. Speech (enseñanza filosófica): durante la clase, se incluye un "speech" o discurso que incorpora enseñanzas filosóficas del yoga. Este discurso puede abordar principios como ahimsa (no violencia) y otros aspectos éticos y espirituales.

  3. Parte física dinámica: la clase continúa con una parte física muy dinámica. Los movimientos son enérgicos y diseñados para fatigar el cuerpo, permitiendo que la mente se sumerja en una meditación activa. La música puede ser parte integral de esta sección para proporcionar una experiencia más envolvente.

  4. Canto (Bhakti) durante la parte física: además de la música, se incorporan cantos durante la parte física de la clase, fusionando la dimensión espiritual con la actividad física.

  5. Speech de Ahimsa (no violencia): durante la parte física, se enfatiza el principio de ahimsa, que significa no causar daño. Este discurso puede recordar a los estudiantes la importancia de respetar los límites de sus cuerpos y practicar con compasión hacia sí mismos y los demás.

  6. Meditación: la clase concluye con una sesión de meditación. Este componente permite integrar y asimilar los beneficios de la parte física y conectarse con un estado más profundo de conciencia.

La singularidad de las clases de Jivamukti radica en que ofrecen una experiencia completa de yoga. No se limitan solo a la parte física, sino que abarcan elementos devocionales, filosóficos y meditativos. Es un viaje integral que busca equilibrar el cuerpo, la mente y el espíritu, proporcionando una experiencia en mayúsculas del yoga.

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¿Para quién está indicado este tipo de yoga?

Cualquier persona puede iniciarse en el yoga jivamukti, independientemente, de su experiencia en esta disciplina. Y es que cada uno, conocedor de su cuerpo y de sus límites, sabrá hasta dónde puede llegar y se motivará para llegar más lejos en cada práctica sin hacerse daño.

"Siempre afirmo que cualquier estudiante puede practicar este tipo de yoga, porque la práctica se adapta a cada individuo", asevera Aída Artiles. "Cierto es que la clase puede ser físicamente exigente, pero la práctica es personal. De hecho, en una clase de Jivamukti puedes encontrarte con estudiantes que decidan permanecer en dos posturas durante toda la sesión. Por ello, es un yoga para todos, ya que cada uno llega hasta donde siente que puede.

Eso sí, concluye, la yogui internacional Aída Artiles, "yo siempre intento guiarte un poco más allá de tus límites, pero observando que no sea perjudicial para ti, sino que te beneficie. La decisión de hasta dónde ir depende del estudiante".

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