Anabel Pantoja debe arrepentirse mucho de su último proyecto en televisión

Anabel Pantoja, transformada en drag queen en 'MediaFest Night Fever' (Mediaset)
Anabel Pantoja, transformada en drag queen en 'MediaFest Night Fever' (Mediaset)

La muerte de Bernardo Pantoja y la forma en la que Sálvameestá tratando el último adiós de su antaño compañera Anabel está generando ruido. Quizá demasiado. Hace unos días, Belén Esteban alzaba la voz contra su propio programa, afirmando que por primera vez en una década sentía vergüenza de su hogar televisivo. Y este miércoles, la propia Anabel Pantoja fue la que disparó contra el magacín que un día le dio de comer. Era fácil ponerse en los zapatos de la influencer sevillana, y más en un momento tan complicado. Y seguro que está pensando que maldita la hora en la que se sumó a su último proyecto de televisión. El MediaFest Night Fever, que lo lleva a cabo la misma productora de Sálvame, La Fábrica de la Tele.

Hay que decir que el universo de Sálvame y Anabel Pantoja se necesitan mutuamente. Ella es un blanco fácil sobre el que cargar de vez en cuando, más a menudo de lo que desearía la propia protagonista. Es una auténtica show-woman, que hace la croqueta cuando es necesario, ríe, llora, canta, baila, no tiene prejuicios a la hora de hacer una televisión divertida. Por otro lado, Anabel necesita Sálvame, el Deluxey derivados para seguir facturando, y para que no nos olvidemos de su esencia. Salir en televisión es una percha muy buena para que los anunciantes quieran confiar en ti para promocionar sus productos en las redes sociales.

Anabel ha ido y vuelto de Sálvame en muchas ocasiones. Pero desde que se fue a Honduras para concursar en Supervivientes 2022 no ha regresado a trabajar como colaboradora por decisión propia; como mucho, ha dado una entrevista en el Deluxe. O se ha convertido en drag queen para actuar en el citado MediaFest Night Fever, el concurso que este verano se emitió bajo la maca de Sálvame MediaFest y que ahora se emite en la noche del viernes.

Desde casa, daba la sensación de que participar en este programa de variedades era un acto de buena voluntad entre Pantoja y la productora para enterrar hipotéticos hachas de guerra, proyectando buenas relaciones. Ella quizá pensó que así la protegerían un poco, y más cuando su padre estaba tan enfermo. Se equivocaba, y a las pruebas nos podemos remitir. Sálvame se plantó en el funeral y emitió hasta el desmayo de Magdalena, una tía del finado que ya había dado mucho juego en televisión, y eso parecía un número más, totalmente premeditado.

La gota que ha colmado el vaso para Anabel es que hable Junco, la mujer de Bernardo, quien aprovechó su intervención para cargar contra Isabel Pantoja. Por eso, llamó al teléfono de su compañera Gema López, e hizo una petición muy directa. “¿Podéis dejar descansar a mi padre?”, preguntó, dejando claro que Bernardo no era un personaje público. Que entiende que tengan que contar lo que pasó en el tanatorio, pero que no comprende que tarde tras tarde se hable del difunto. Y, en la línea de lo expresado por Belén Esteban, confesó sentirse decepcionada por el programa y por la manera en la que se están haciendo las cosas.

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Es verdad que en Sálvame han sacado de quicio a Anabel Pantoja en muchas ocasiones, pero aquí no han tenido respeto por su duelo. Para tratar algunos temas hay mucha elegancia, duelo y respeto (la muerte de Mila Ximénez, por ejemplo), pero a Anabel no la están protegiendo como compañera. Como persona que fue una pieza fundamental del espacio, y que ha puesto lo mejor de sí en muchas ocasiones, demasiadas.

Que formase parte del MediaFest Night Feverno ha sido más que una ilusión. La Fábrica de la Tele no le ha echado un guante, ni están centrándose en mandarle ánimos. Están haciendo que la pérdida sea mucho más difícil, estirando el tema tarde a tarde, dando voz a casi cualquiera que pase por allí.

Ahora está por ver si para Anabel esto es un punto final en su relación con la productora, o si el tiempo todo lo cura. Y, lo mismo, un día vuelve a sentarse en el Deluxe, para contar lo mal que lo ha pasado todo este tiempo. O, lo mismo, la vemos otra vez cantando y bailando en el MediaFest. Porque con Telecinco nunca se sabe, y con la sobrina de Isabel Pantoja, tampoco.

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