Angélica Aragón y la poderosa razón por la que no quiere volver a las telenovelas

LOS ANGELES, CA - APRIL 30:  Actress Angelica Aragon attends the Los Angeles special screening of
Angélica Aragón es una actriz de cine, teatro y televisión con más de 50 años de carrera (Foto: Vincent Sandoval/WireImage).

Nadie duda de la capacidad actoral de Angélica Aragón. Sus roles en Vivir un poco (la primera versión de la telenovela La madrastra), Un paseo por las nubes (dirigida por Alfonso Arau y al lado de Keanu Reeves), o su presentación de teatro kabuki Maquillaje son apenas una muestra de los éxitos cosechados en su extensa trayectoria.

Pero si hay una historia que la catapultó por todo lo que generó tanto en su carrera y en la televisión mexicana, es la de "María Inés Domínguez", que rompió con el argumento tradicional de las historias rosas hasta el momento: una mujer adulta que, a pesar de tener una familia ejemplar, se da cuenta de lo poco realizada que se siente al no haber cumplido sus sueños ni vivir su vida en plenitud. Por si fuera poco, en el centro de esta crisis, su esposo se vuelve a enamorar de una mujer más joven y en lugar de luchar por este hombre que ya no siente nada por ella, esta decide enfocarse en sí misma y hasta entablar una relación con un joven 16 años menor.

Mirada de mujer, la telenovela donde Aragón dio vida a "María Inés" también fue uno de los melodramas con el que TV Azteca mostró que la competencia contra el dominio de Televisa (pues esta fue una adaptación de una original colombiana) iba en serio y, además, lo podía hacer con una de las estrellas a las que ya no prestaba cuidado.

A Angélica Aragón nunca le fue indiferente el mundo del entretenimiento. Su padre, José Ángel Espinoza, Ferrusquilla, fue una de las estrellas de la Época de oro del cine mexicano; su madre, Sonia Stransky, fue secretaria del compositor y director de orquesta Carlos Chávez, y desde joven se adentró en el teatro y para su formación estudió en London Academy of Music and Dramatic Art.

Antes de la década de 1980, la todavía estudiante se rodeó de otras expresiones como la danza y la pantomima en Reino Unido e India. Una vez de regreso a México, el productor Valentín Pimsptein le dio trabajo en la telenovela Sandra y Paulina, y comenzó a alternar al lado de otras estrellas jóvenes como Angélica María, Lucía Méndez, Lucero, Victoria Ruffo, hasta llegar su protagónico en Vivir un poco.

Llegaron más oportunidades con La casa al final de la calle, En carne propia, Madres egoístas, De frente al sol, Cañaveral de pasiones, pero como en algunas ya no era protagonista, sino estrella invitada o su rol estaba detrás de cámaras, la actriz comenzó a sentirse rechazada dentro de Televisa, oportunidad que aprovechó Argos Comunicación —productora de contenidos independiente mexicana para medios audiovisuales como televisión y cine, principalmente de TV Azteca— para ofrecerle un nuevo florecimiento a su carrera en 1997.

"Al entrar yo en Televisa, mi primera cita fue con Miguel Alemán, me despedí del licenciado Alemán, le expliqué, 'licenciado, tengo menos de 40 años, estoy haciendo papeles de suegra de las protagonistas. Si ahorita no hago papeles de mi edad, no creo que cuando tenga 60, 70 años, me vayan a dar los de chiquita, tengo que buscar papeles que pueda hacer a esta edad, y perdón, aquí está este ofrecimiento, no puedo decir no a esto cuando las opciones aquí son estas'. Me dijo '¿no hay modo de que cambie de parecer?, vamos a hablar con otro productor, que se le ofrezcan otras cosas', le dije 'yo creo que ya no'", recordó la actriz en entrevista con Aurora Valle para el canal Tlnovelas en YouTube.

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Tras el éxito de la telenovela, Aragón hizo algunas apariciones esporádicas el series como Lo que callamos las mujeres y hasta una segunda parte de su éxito en TV Azteca, pero sin el mismo logro, además de enfocarse en otras producciones cinematográficas como Cinco de mayo: la batalla, el doblaje de Moana, Pig, No me digas solterana. Además ha sido activista política tanto fuera como dentro de México, en causas a favor de las mujeres, en contra del abuso sexual y a favor de la obtención y la promoción de mejores condiciones laborales y socioeconómicas para las mujeres, quienes necesitan trabajar menos y recibir más.

Pero a principios de 2022, un promocional de El último rey: el hijo del pueblo, la bioserie no autorizada de Vicente Fernández, producida por Juan Osorio por encargo de Televisa y Univision, reveló la participación de la actriz y, por ende, su regreso a la empresa que dejó 25 años atrás.

Osorio había trabajado con Aragón en la telenovela Madres egoístas en 1992 y de ahí surgió una amistad muy importante, por lo que le ofreció interpretar a la escritora argentina Olga Wornat, es decir, la autora y narradora de la polémica historia. "Esta presencia que estamos haciendo con Angélica era muy importante porque debemos representar un hilo conductor y a los escritores magníficamente se les ocurrió esta forma de hilar toda la historia; sobre todo, la representa una gran actriz y ella tiene la fortaleza y la jerarquía para ir guiando la historia", dijo al programa De primera mano.

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Sin embargo, la participación de Aragón no quedó fuera de la polémica, pues algunos medios aseguraron que tenía algunas actitudes groseras y que hasta el mismo Osorio se planteaba qué hacer con su personaje. Los rumores se disiparon, pero fue el mismo productor quien habló sobre el posible retorno de la actriz no solo a la televisión sino a la empresa, aunque lo descartó de inmediato pues consideró que no existe alguien que pueda volver a convencerla.

La actriz coincidió con él. "Pero no porque sea muy difícil que me convenzan, sino porque yo ya no sé si estoy dispuesta a entregarme en cuerpo y alma por un año entero. Me decían '¿y vas a otra telenovela?' ¿Qué es lo mejor de una serie corta?, que puedo llegar a mi casa, sacar las cosas de mi refrigerador y comérmelas a tiempo antes de que se llenen de moho, porque con la telenovela no puedes, llegas del llamado exhausta, quitarte todo lo de la cara, ver mañana cuántas escenas hay, parlamentos larguísimos, estudiarlos al día siguiente, un regaderazo y a dormir. Entonces es muy sacrificado, de alguna forma ahora soy la matriarca de mi familia, soy la mayor, tengo responsabilidades con mis chiquitos, tengo una cantidad de sobrinos, nietos, (verlos) en sus cumpleaños, (su) educación, estoy pendiente de ellos y uno metida aquí, se borra del mundo y ya lo hice mucho", le dijo a Aurora Valle.

Quizá cada vez la veamos menos y en contados trabajos, como ocurrió también este año con su papel en la afamada cinta Sexo, pudor y lágrimas 2, o en un nuevo audiolibro pues forma parte de la campaña conocida como Lectura en voz alta, encargada de promover la lectura en niños y adultos de regiones rurales de diversos estados de México.

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