Cómo la obsesión de Madonna abrió las puertas de Hollywood a Antonio Banderas

·9  min de lectura

El pasado 10 de agosto, Antonio Banderas cumplió los 60 años anunciando que lo hacía desde casa tras dar positivo en el test de Covid-19. Sin embargo, mientras él se recupera, hemos querido recordar la trayectoria de este embajador inmejorable de la lengua de Cervantes en el corazón de la industria de Hollywood. Pero ha sido al saltar varios años en el tiempo que recordamos un detalle que pocos tienen en cuenta. Su salto a la meca del cine no fue gracias a su papel en Desperado. Sino que la culpa fue de Madonna.

(RadialRP, RP, Gtres)
(RadialRP, RP, Gtres)

Nadie podía predecir que este hijo de policía y de profesora de instituto, nacido en Málaga allá por 1960 con el nombre de José Antonio Domínguez Bandera (que él mismo acortaría y convertiría en plural por razones artísticas), iba a convertirse en la mayor estrella española de su generación cuando empezó a recibir clases de teatro con solo 14 años. Y es que lo que por entonces era una mera afición (siendo el fútbol su verdadera vocación, la cual vio truncada por culpa de una lesión) acabaría obligándole a mudarse a Madrid y, en última instancia, dando sentido a su vida profesional y personal.

Estrictamente hablando y en contra de lo que se suele decir, el debut cinematográfico de Banderas en 1982 no coincidió con Laberinto de pasiones, sino con un drama dirigido por Enrique Belloc, Pestañas postizas, que se estrenó una semana antes que la mítica comedia de Pedro Almodóvar. Aún así, pocos dudan de que fue el cineasta manchego quien supo moldear a la futura estrella con hitos ochenteros como La ley del deseo, Matador, Mujeres al borde de un ataque de nervios o ¡Átame!

Un puñado de cintas que marcaron época y que situaron al joven actor en un lugar privilegiado desde el que desarrollar su carrera interpretativa, gracias a su presencia en numerosos festivales de cine de todo el mundo.

Fue así, ostentando el título de “chico Almodóvar”, como el nombre de Banderas empezó a sonar en los círculos más entendidos de la industria de Hollywood, siempre interesada en la captación del talento extranjero cuando este empieza a despuntar. No obstante, al igual que su debut, la entrada de Antonio en Hollywood ha sido objeto de mucha leyenda y confusión. Porque años antes de convertirse en estrella de acción con Desperado (1995), antes de seducirnos como el siniestro Armand en Entrevista con el vampiro (1994), antes incluso de ser el amante de Tom Hanks en Philadelphia (1993) y de presentarse ante el público internacional como cubano en Los reyes del mambo (1992)… antes de todo esto, Banderas aterrizó en Hollywood de la mano de Madonna.

Sí, la misma Madonna con la que en 1996 compartió protagonismo en el biopic Evita. Pero ahora estamos hablando del año 1991, cuando Antonio, pese a haber recibido aplausos por sus frecuentes contribuciones a la filmografía de Almodóvar, venía de estrenar dramas tan olvidables y olvidados como El acto, Contra el viento o Terra Nova. Sin otro proyecto a la vista, el malagueño cumplía 30 años con el temor de haber alcanzado la cima de su carrera -como es y ha sido el caso de tantos otros actores-. Pero las oportunidades en la vida suelen llegar de donde uno menos lo espera, con el mismo capricho con el que prende la llama del deseo.

Y es que Madonna, que por aquella época ya estaba consagrada como la mayor diva del pop gracias a éxitos como Like a Virgin o Like a Prayer, se había encaprichado de nuestro joven Antonio tras verle en las películas de Almodóvar. ¿Que cómo lo sabemos? No hay más que echar un vistazo al documental de Alek Keshishian, En la cama con Madonna (Madonna: Truth or Dare), para darnos cuenta de hasta dónde llegó la obsesión de la cantante por el malagueño.

Para los no versados en la carrera de Madonna, recordemos que aquella película surgió de una iniciativa de la propia estrella, quien tras ver la película de graduación de Harvard de Keshishian propuso al documentalista rodar un especial para HBO sobre su Blond Ambition World Tour. Impresionado por la vida en el backstage, a su vez el cineasta convenció a Madonna para rodar un documental que retratase esa realidad entre bambalinas, a lo que la cantante accedió, llegando a financiar el proyecto y a ejercer de productora ejecutiva.

El resultado es un documental que, pese a estar parcialmente rodado en blanco y negro para emular el estilo “cinéma vérité”, contiene importantes dosis de recreación y dramatización. Y quienes lo hayan visto recordarán que en su último tercio se nos muestra el tour por Europa (con el intento de censura del Papa), durante el cual empieza a salir a la luz la llamativa obsesión de Madonna por Banderas. Es a través de las confidencias que la cantante hace a su amiga, la actriz Sandra Bernhard (que viene a animarla por las recientes cancelaciones) como descubrimos que el actor malagueño ocupa un lugar destacado en las fantasías de Madonna.

Pese a que el documental acredita erróneamente al actor como “Antonio Bandares”, su inclusión en el mismo no debe ser despreciada como un episodio más en su carrera. Y es que fue la descripción apasionada que hizo Madonna de la figura de Banderas lo que realmente abrió a este las puertas de Hollywood, cuando su nombre aún no resultaba familiar al público estadounidense.

Antonio Banderas es un actor español del que llevo enamorada dos años”, declaraba Madonna en el documental. “He visto todas las películas que ha hecho. Debo decir que es uno de los pocos actores que me muero por conocer”.

Aunque Madonna se quejaba de que sus intentos por contactar con Banderas por vía telefónica resultaban infructuosos, la diva del pop no es de esas que se quedan de brazos cruzados.

Y es que según reveló Almodóvar en un artículo firmado por él mismo y publicado por IndieWire el pasado mes de abril, en 1990, un año después de que Madonna le invitase a visitar el rodaje de Dick Tracy (película que ella coprotagonizó con Warren Beatty y Al Pacino), la cantante contactó con el cineasta mientras pasaba por Madrid con su Blond Ambition World Tour.

Almodóvar recuerda que Madonna estaba “muy interesada” en conocer a Banderas durante una cena a la que el actor iba a asistir, sin que la cantante tuviera constancia, con su esposa de entonces, la actriz Ana Leza. Al parecer, al llegar a la fiesta Madonna pidió que la sentaran junto a Pedro y Antonio, e incluso habría pedido que Leza se sentara “en la mesa más alejada” de ellos.

Al final de la cena”, escribe Almodóvar, “Ana se atrevió a acercarse a nuestra mesa y le dijo a la rubia divina sarcásticamente: “Veo que te gusta mi marido, no me sorprende, a todas las mujeres les gusta, pero no me importa porque soy muy moderna”. A lo cual Madonna respondió: “Piérdete”.

“En algún momento de la cena, Madonna me dijo: “Pregúntale a Antonio si le gusta golpear a las mujeres” (juro que lo dijo así). Se lo traduje a él. No dijo nada, murmuró algo y puso cara de: “Soy un caballero español y haré cualquier cosa que me pida una dama”.

Almodóvar recordó aquel momento como “lo más divertido de la cena”, y señaló que su decisión de hacerlo público tiene que ver con que el material que el equipo de Madonna filmó durante el evento para el documental no contó con el permiso del cineasta. Madonna nos trató como a mentecatos y yo tenía que contarlo algún día”, concluía el manchego.

La propia cantante recuerda su versión de los hechos en el documental: “Me pasé toda la semana mentalizándome para esa fiesta a la que iba a ir, y lo tenía todo planeado en mi mente: “Voy a hacer que Antonio caiga locamente enamorado de mí”.

Pero había un gran obstáculo con el que nunca conté: su esposa”.

No obstante, parece que aquel encuentro no permitió que la cantante expresara todo su deseo a Banderas. Y aunque el documental sirvió para dar a conocer mundialmente al malagueño y ponerle en camino hacia Hollywood, este aún tenía que sortear un importante obstáculo: el de no hablar apenas inglés. Como es sabido, tras ser fichado para Los reyes del mambo tuvo que aprender sus frases fonéticamente, muchas veces ignorando el significado de lo que estaba diciendo.

Y fue precisamente durante el rodaje de aquella película de Arne Glimcher cuando un sorprendido Banderas recibió de nuevo la inesperada llamada de Madonna.

“No tenía ni idea [de que estaba obsesionada conmigo]. Me llamó cuando yo estaba terminando de rodar Los reyes del mambo en Los Ángeles. Pensé que alguien me estaba gastando una broma, porque respondí al teléfono y era Madonna, no podía creerlo” dijo el actor con humor en una entrevista con SiriusXM.

“Me dijo: “Escucha, quiero mostrarte un documental en el que sales”. Yo le dije: “¿Qué documental? ¿De qué estás hablando?”, recordó “Pero fue muy honesta. Me dijo que si no quería salir en el documental, quitaría esas partes”.

Por fortuna para su carrera, el actor estuvo de acuerdo con que la cantante de Material Girl usara su imagen en la película.

En última instancia, un Banderas ya asentado en Hollywood se divorciaría de Leza en 1996, el mismo año en que se casó con Melanie Griffith, tras haber trabajado junto a ella en la comedia de Fernando Trueba Two Much. También el 96 vio el estreno de Evita, el biopic en el que Madonna interpretó a la primera dama de Argentina y Banderas al revolucionario Ché Guevara.

Un rodaje en el que, aparentemente, la pasión y los arrebatos de pocos años atrás por fin habían dejado paso al puro profesionalismo:

Madonna es probablemente una de las artistas más comprometidas con las que he trabajado”, declaró Banderas a Entertainment Weekly en 2018. “Se metió totalmente en el personaje, fue genial trabajar con ella”.

El nombre de Antonio ya circulaba por los pasillos de California entre quienes estaban pendientes de las figuras emergentes en otros continentes, pero fue gracias a la obsesión de Madonna que la industria le puso cara. Y voilà.... nació el nuevo objeto de deseo de Hollywood.

Más historias que te pueden interesar:

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios se conecten en relación con sus intereses. Para mejorar la experiencia de nuestra comunidad, suspenderemos temporalmente los comentarios en los artículos.