Campanas lusas contra el olvido en vísperas del Día de los Monumentos

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Lisboa, 14 abr (EFE).- Durante siglos, las campanas ordenaron el tiempo y marcaron el ritmo de las ciudades. Ahora, estudiosos de este "paisaje sonoro" reivindican su importancia en Portugal y alzan su voz contra el olvido de este patrimonio cultural.

La Universidad de Évora se adelanta a la conmemoración del Día Internacional de los Monumentos y Sitios, el próximo 18 de abril, con un foro online sobre la historia y el lenguaje de uno de los instrumentos más antiguos del mundo: la campana.

"Las campanas hablan, comunican, son parte de una tradición de códigos sonoros" explica a Efe Rodrigo Teodoro de Paula, profesor e investigador brasileño de la Universidad de Évora y ponente en la convocatoria.

La charla telemática, el próximo día 16, contará con expertos portugueses y brasileños que repasarán la historia campanera de Portugal y defenderán más protección para que el oficio no caiga en el olvido.

La campana ha sido una fórmula de comunicación "prácticamente imprescindible" desde el siglo XII, continúa el especialista. Marcaba los ritos de la liturgia, pero también avisaba de fallecimientos, de amenazas, de la proximidad del enemigo, de celebraciones...

No en vano, el toque manual de campana fue declarado Patrimonio Inmaterial Nacional en Brasil en 2009 y en España diez años después.

PORTUGAL, TEMPLO DE MARAVILLAS CAMPANERAS UNIDO A ESPAÑA

"Al principio, los fundidores que trabajaban en Portugal venían de España, principalmente de Cantabria", explica el investigador. Después, "hubo un periodo de nacionalización y Portugal empezó a producir sus campanas".

Aunque todavía no existe un registro completo, algunos inventarios estiman que habría unas 650 campanas históricas en el país, cifra que De Paula cree mayor, y cita ejemplos de incalculable valor que aún hoy siguen funcionando.

Es el caso de la campana de la catedral de Évora, operativa y con más de 700 años de antigüedad, o "el carillón más grande del mundo, del siglo XVIII, en Mafra", apunta.

UN TAÑIDO UNIDO AL FOLCLORE

Donde tañe una campana, nace una historia. Y las leyendas populares se multiplican, como la llamada "campana del milagro" de Velilla, en Aragón, que se creía hecha con las treinta monedas por las que Judas traicionó a Jesucristo.

Según el etnólogo brasileño João da Silva Campos, a principios del siglo XX era común que las campanas tañeran en Brasil como un funeral cuando una chica blanca se casaba con un joven negro.

Otras leyendas esconden amores prohibidos, como la relación entre el rey portugués Pedro IV y la monja Augusta Toste, campanera del convento de la Esperanza, en Angra, cuya figura sirve también para reivindicar el papel de las mujeres en el oficio campanero.

"Mucha gente piensa que el oficio de campanero está asociado a hombres y eso no es verdad. Ellas existían, tocaban y, hasta hoy, tocan", afirma De Paula.

Ahora, el objetivo es "preservar el instrumento y también a los campaneros", sostiene este experto brasileño, que confía en que Portugal avance en este camino, porque cuando se habla de campanas "la gente empieza a contar historias" y revivir sus tradiciones, asegura.

(c) Agencia EFE

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