“El caso Asunta”: la miniserie de Netflix que te hará conocer con precisión el horror humano

Asunta Basterra Porto fue asesinada cuando tenía 12 años (Foto: NETFLIX)
Asunta Basterra Porto fue asesinada cuando tenía 12 años (Foto: NETFLIX)

Como pasa con esos temas oscuros que impactan en determinado momento a una sociedad y cuyo efecto retorna cual bumerang cada cierto tiempo, el crimen de la niña Asunta Basterra, cometido a manos de sus padres la noche del 21 de septiembre de 2013 en Galicia, sigue generando controversia en la España de hoy; en esta ocasión, a causa de “El caso Asunta”, una miniserie de Bambú Producciones que Netflix acaba de lanzar a nivel mundial.

A priori, retratar el horror siempre generará polémica, pero hay formas de amenguar los efectos de una empresa de este tipo. Lo primero puede ser, buscar un elenco acorde a las exigencias. Y “El caso Asunta” lo tiene. En pantalla, la madre de la niña (Rosario Porto) es la talentosa actriz Candela Peña, y el padre (Alfonso Basterra) es nada menos que Tristán Ulloa, el recordado Sargento Darío Castro en la mega producción (también de Bambú) “Fariña” (2018).

Acompañan a este par de protagonistas una serie de personajes secundarios de interesante desempeño. Está Javier Gutiérrez, quien da vida al incansable juez Malvar (en la vida real es el magistrado José Antonio Vásquez Tan). Luego, María León y el trajinado Carlos Blanco actúan como los miembros de la Guardia Civil Cristina Cruces (Begoña Rodríguez) y Ríos (Marcos Martínez). A estos podríamos sumarles a los abogados, piezas claves para entender el lado de los acusados en esta trama: Alicia Borrachero hace de abogada de Basterra y Francesc Orella hace lo propio con Rosario Porto.

Al inicio de esta nota decíamos que el crimen de Asunta Basterra —interpretada en la serie por la actriz Iris Whu— persigue a la sociedad española porque, no solo quedó pendiente demostrar un hecho clave: ¿estuvo o no Alfonso en la escena del crimen?, sino además por una serie de hechos tan o más oscuros que el asesinato en sí. Por ejemplo, el padre envió una lúgubre carta a Ramón Campos, uno de los creadores de esta serie algunos años atrás con motivo de la emisión de un documental vinculado al mismo tema. En la misiva, analizaba lo generado alrededor del hecho criminal, pero también daba luces sobre lo que haría cuando recupere su libertad (su sentencia acaba en 2031). “Mi verdadera condena no es la prisión, señor Campos, sino no haberla podido socorrer cuando más me necesitó”, expresa en la misiva difundida por la prensa ibérica.

Pero tal vez el hecho más dramático tiene que ver con el destino de la madre y responsable directa del crimen de Asunta. El 18 de noviembre de 2020 la mujer se ahorcó en prisión. Esto, luego de tres intentos fallidos. Hablamos de una madre, abogada de profesión, que sufrió depresión desde su juventud, y que cargó sobre sus hombros las miradas de todo un país luego de revelado el suceso, sin que esto sea una justificación, claro. Probablemente, la mejor forma de imaginar cómo fue la Rosario Porto madre es a través del notable trabajo que su intérprete en la serie, Candela Peña, ha conseguido.

En 2013 hallaron muerta a Asunta en un sendero boscoso y los principales sospechosos fueron sus padres
En 2013 hallaron muerta a Asunta en un sendero boscoso y los principales sospechosos fueron sus padres

El caso Asunta” no entra con rodeos. En su primer episodio veremos cómo los padres de la menor denuncian su supuesta desaparición para luego rápidamente caer en contradicciones que los pondrán contra las cuerdas. Rosario es la primera en evidenciar que ‘algo no encaja’ en el ‘sufrimiento’ de dos padres que suplican ayuda pues ‘desconocen’ el paradero de su única hija. No se precisa una gran astucia de parte de los efectivos de la Guardia Civil (Cristina y Ríos) para, con la aparición posterior del juez del caso, empezar a unir indicios y elucubrar presuntas responsabilidades.

Pero la nueva serie de Netflix no es solo una descripción no lineal de hechos. Felizmente. Y en eso Bambú tiene mucho que ver. La productora fue responsable de convertir el notable libro de Nacho Carretero en la mega serie que fue “Fariña” allá por el 2018. En pantallas, incluso el público no español, pudo conocer cómo Galicia pasó de contrabandear cajas de cigarrillos a drogas en un puñado de años. En dicho proyecto televisivo, los escenarios majestuosos y los hechos descritos eran importantes, pero no tanto como las interpretaciones de esos ‘barones’ del contrabando que de un momento a otro se vieron superados con el surgimiento de un incontrastable Sito Miñanco (Javier Rey).

A Sito Miñanco, apodado por algunos ‘el Pablo Escobar español, se le enfrentó el sargento Darío Castro, interpretado notablemente por Tristán Ulloa. Ese actor, hoy con 53 años, se ha visto al frente de un personaje diametralmente opuesto a aquel efectivo de la ley que arriesgó su vida en más de una ocasión por detener el veloz crecimiento del narco en Galicia. En “El caso Asunta”, Ulloa debe exponer más que conductas, emociones. En seis episodios, seremos testigos de cómo Alfonso Basterra se devela como un hombre impulsivo, obsesivo y chantajista, capaz de cualquier cosa por mantener a su lado a la mujer que dice amar. Aunque esto signifique perder su propia libertad.

El caso Asunta o mejor conocido como Operación Nenúfar, tiene su versión de miniserie en Netflix
El caso Asunta o mejor conocido como Operación Nenúfar, tiene su versión de miniserie en Netflix

En la misma línea de ofrecer no solo una descripción no lineal del crimen de Asunta, la propuesta de Netflix despliega un conjunto de pequeñas historias. Desde un juez que parece controlarlo todo a viva voz en su búsqueda de la justicia, pero que termina superado en casa mientras ve cómo su padre enfermo no puede valerse por sí mismo. Del otro lado, la oficial Cristina investiga el crimen de una niña adoptada cuando a su vez enfrenta su propio drama: no puede tener hijos y debe someterse a tratamientos de fertilidad. Finalmente, en tal vez el lado personal más endeble del proyecto, Ríos ha entregado su vida (familiar, personal, marital) al trabajo, guardando la esperanza de que “la próxima generación tenga un mundo mejor del que nos tocó vivir”.

A este intento por dibujar una serie de dramas personales que soporten al hecho clave en sí (el crimen) se le podría añadir un ciertamente no muy profundo acercamiento a la labor de agentes externos, como la prensa judicial, local o de entretenimiento que –como pasa en España o en cualquier otro país—terminaría explotando el caso con morbo y virulencia desde su revelación hasta incluso pasada la lectura de sentencia. “El caso Asunta” muestra, pues, a reporteros hostigando a los padres de la niña (más a Alfonso que a Rosario pues ella cae rápidamente presa) en muchas de sus diligencias. También se expone la ocurrencia de recurrentes filtraciones del proceso de investigación a cargo del juez. Aunque más allá de eso, no parece ser la intención de esta serie poner a la prensa como ‘culpable de algo’.

Rosario Porto y Alfonso Basterra, en una de las sesiones del juicio por la muerte de su hija Asunta Basterra
Rosario Porto y Alfonso Basterra, en una de las sesiones del juicio por la muerte de su hija Asunta Basterra

Y tal vez esto responda a que, antes que todo esta es la historia de un drama en el que una niña termina al medio de una relación tóxica y enfermiza que dos adultos no supieron parar, tratar ni solucionar en su momento. Esa imposibilidad de salir de un hueco y sus posteriores consecuencias mortales se convierten en el factor capaz de interpelar a televidentes que, una década después de ocurridos los hechos, son capaces de sentarse frente a un televisor para atestiguar durante casi seis horas el lado más gris de la humanidad.