Neumonía tuberculosa, la infección que se agrava al contraer el coronavirus

En medio de la emergencia global por la pandemia de COVID-19 la OMS pide que no se olvide la amenaza de esta otra enfermedad respiratoria (causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis) que cada año afecta a 10 millones de personas y mata a 1,5 millones de ellas. "siendo los países en vías de desarrollo los que más sufren la enfermedad en el mundo, con alrededor del 95% de los casos".

La OMS recuerda que esta enfermedad es la principal causa de muerte por enfermedad infecciosa en el mundo, Una persona con tuberculosis puede transmitir a lo largo de un año a entre cinco y 15 personas por contacto directo. (Foto: Getty)

Según informa la Organización Mundial de la Salud (OMS), la tuberculosis sigue siendo la enfermedad infecciosa más letal del mundo a pesar de ser una enfermedad prevenible y tratable. En 2018 enfermaron de tuberculosis 10 millones de personas en todo el mundo.

Se calcula que cada día mueren más de 4.000 personas a causa de la tuberculosis, y aproximadamente 30.000 personas contraen la enfermedad. Aunque su incidencia está disminuyendo, la variedad de la infección resistente a los medicamentos constituye una amenaza creciente para la seguridad de la población mundial.

Por eso se celebra el Día Mundial de la Tuberculosis 2020, para concienciar sobre las importantes consecuencias sanitarias, sociales y económicas de la tuberculosis y acelerar los esfuerzos por poner fin a la epidemia mundial de esta enfermedad.

‘Es hora de actuar’ es el lema propuesto por la OMS con el fin de poner el acento sobre la urgencia de adoptar medidas. La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica se suma a este lema y esta demanda para acelerar el control de esta enfermedad en España, que en 2018 afectó a 4.389 personas.

Además, la enfermedad de COVID-19 "está mostrando hasta qué punto pueden ser vulnerables las personas con enfermedades pulmonares y sistemas inmunitarios debilitados", como los pacientes de tuberculosis, destaca el director general de la OMS, Tedros Adhhanom Ghebreyersus.

En este sentido, el experto señala que, los programas para combatir la tuberculosis y el COVID-19 pueden ayudarse mutuamente en la actual crisis sanitaria, por lo que la pandemia de coronavirus no debe hacer olvidar a los profesionales el tratamiento de los pacientes tuberculosos.

Radiografía de tórax que muestra una infiltración intersticial (el tejido conectivo que forma la estructura de soporte de los alvéolos o sacos de aire de los pulmones) en el pulmón superior izquierdo debido a la infección por Mycobacterium Tuberculosis. (Foto: Getty)

¿Qué es la tuberculosis?

La tuberculosis es una infección contagiosa causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis que casi siempre afecta a los pulmones. La infección se transmite de persona a persona a través del aire cuando un enfermo tose, estornuda o expectora y expulsa bacilos tuberculosos al aire que son inhalados por otra persona.

En muchas personas la infección puede permanecer latente (la persona está infectada pero no enferma y no contagia), pero una persona con tuberculosis activa, es decir con enfermedad, puede infectar a lo largo de un año a entre 5 y 15 personas por contacto directo. Cuando alguien desarrolla enfermedad tubercula los primeros síntomas (tos, fiebre, sudores nocturnos, pérdida de peso, etc.) pueden ser leves durante muchos meses.

Cuándo hay que acudir al médico

Eso puede hacer que la persona tarde en buscar atención médica, con el consiguiente riesgo de transmisión, por lo que se aconseja acudir al médico en estos casos y también cuando hay tos durante más de dos semanas o si hay expectoración con sangre en cualquier momento.

Quienes son más vulnerables

Las personas infectadas con el bacilo tuberculoso tienen un riesgo de enfermar de tuberculosis a lo largo de la vida de un 5-15 por ciento. Las personas inmunodeprimidas, por ejemplo, las que padecen VIH, desnutrición o diabetes, y los consumidores de tabaco corren un riesgo muy superior de enfermar. La tuberculosis afecta principalmente a los adultos en sus años más productivos, pero cualquier persona a cualquier edad puede padecer la enfermedad.

La tos con sangre, técnicamente llamada hemoptisis, no siempre es signo de un problema grave, pudiendo surgir sólo debido a una pequeña herida en la nariz o en la garganta que sangra al toser. En casos de sangrado excesivo o prolongado, con sangre roja viva, podría ser signo de tuberculosis, neumonía, epoc o cáncer de pulmón. (Foto: Getty)

De hecho, una investigación reciente, realizada por científicos de la Universidad de Stanford y publicada en la revista The Lancet, muestra que más del 80 por ciento de los niños que se contagia en casa (por un familiar directo), y desarrollará la enfermedad en su forma activa en 90 días o menos. Este es ell primer macro estudio que se lleva a cabo desde los años cuarenta, según publica El País.

Por otro lado, según señala el jefe de la unidad de la OMS para la prevención de la enfermedad, Matteo Zignol, los enfermos de tuberculosis son parte del grupo de riesgo que puede desarrollar síntomas muy graves en caso de contraer el coronavirus causante del COVID-19.

Cómo se trata

El tratamiento estándar de la tuberculosis consiste en la administración combinada de tres o cuatro antibióticos, todos ellos desarrollados hace más de 60 años. La duración mínima del tratamiento es de seis meses, aunque si la infección es del tipo resistente, puede alargarse hasta los dos años.

“La aparición de estas bacterias resistentes a los tratamientos convencionales obliga a buscar nuevos fármacos que, en combinación con otros que están en uso, puedan combatir las nuevas cepas”, explican los investigadores del proyecto ERA4TB, integrado por más de 30 socios de 13 países con una notable presencia de investigadores españoles coordinados por la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M). “Se trata de un desafío para Europa como lo es también a escala global, dado que, si no luchamos contra la tuberculosis multiresistente, la enfermedad podría convertirse en un problema global”.

Incidencia en España

La tuberculosis es una enfermedad de declaración obligatoria en España. Las autoridades de salud pública de las Comunidades Autónomas notifican los casos al Centro Nacional de Epidemiología, a través de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica (RENAVE).

Este cuadro refleja los iconos de diferentes gérmenes. Entre ellos está la tuberculosis, una enfermedad que desafortunadamente sigue siendo un importante problema de salud pública en el mundo porque ha desarrollado mecanismos de resistencia a los medicamentos para tratarla y en casos combinados con VIH o desnutrición puede llegar a ser mortal. (Imagen: Getty)

Según los últimos datos publicados que corresponden a 2018, el número de casos fue de 4.389 con una tasa por cada 100.000 habitantes del 9,39 por ciento. A estos casos se deben añadir 260 casos más importados. Estos datos muestran una evolución descendente ya que el número de casos en 2017 fue de 4.573 (tasa por 100.000 habitantes del 9,43) y en 2016 de 4.934 casos.

En los 31 países de la Unión Europea y del Espacio Económico Europeo, los últimos datos oficiales de que se disponen corresponden al año 2017 y señalan 55.337 casos de tuberculosis notificados y una tasa de notificación de 10,7 por 100 000 habitantes. En 2018 enfermaron de tuberculosis en todo el mundo 10 millones de personas.

“Desde 2005 estamos observando esta tendencia a la baja sostenida, tendencia similar a la mayoría de los países europeos incluso algo más positiva si nos fijamos en la tasa de notificación, sin embargo si queremos alcanzar el objetivo de acabar con la tuberculosis para 2030 como parte de la Agenda de Desarrollo Sostenible debemos acelerar nuestros esfuerzos”, explica el Dr. David de la Rosa, coordinador del Área de Tuberculosis e infecciones Respiratorias de SEPAR.

Para SEPAR los tres ámbitos imprescindibles en los que es necesario mejorar para reducir la tuberculosis son:

  1. Romper la cadena de transmisión mediante un diagnóstico lo más precoz posible de cada caso para iniciar el tratamiento y reducir el riesgo de exposición a otros miembros de la población así como mediante el estudio de contactos de la persona enferma.

  2. El acceso a un tratamiento antituberculosos a los afectados garantizando el abastecimiento de fármacos y el acceso a los mismos, teniendo en cuenta que un tratamiento de tuberculosis dura como mínimo 6 meses.

  3. Y, en tercer lugar, incentivar la investigación con el fin de favorecer la prevención y tratamiento eficaz de la tuberculosis.

Las cifras por Comunidades autónomas

Según las estadísticas de 2018, las comunidades autónomas con más número de casos registrados son Cataluña con 944 pacientes, Andalucía con 604, Madrid con 574 y Galicia con 529. Mientras que las que menos casos declararon fueron las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla con 8 casos cada una, La Rioja con 28, Navarra con 34 y Extremadura con 71.

Sin embargo, cuando se tiene en cuenta la tasa por 100.000 habitantes, estas posiciones se modifican y la comunidad autónoma con afectación más alta es Galicia con un 19,6%, seguida de Cantabria 13,08% (76 casos), Cataluña con una tasa de 12,56% y Baleares con 11,47% (135 casos). Las comunidades menos afectadas en términos relativos son Navarra con una tasa de 5,26%, Valencia con 6,37 % (315 casos) y Extremadura con un 6,65%.

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