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David Harbour se aleja de sus demonios gracias a Lily Allen y 'Stranger Things'

David Harbour, protagonista de 'Stranger Things' credit:Bang Showbiz
David Harbour, protagonista de 'Stranger Things' credit:Bang Showbiz

David Harbour se ha convertido en uno de los héroes más queridos de la pequeña pantalla gracias a su papel del duro pero entrañable Jim Hopper en 'Stranger Things', una serie que no solo ha hecho de él uno de los actores más famosos del momento, sino que también le devolvió la ilusión en su profesión tras alguna que otra mala racha personal.

A sus 47 años, el intérprete puede congratularse de haber superado una grave adicción al alcohol, que le obligó a entrar en rehabilitación hace unos 20 años, y de haber aprendido a sobrellevar mejor el trastorno bipolar que le fue diagnosticado con 26 años, lo que desembocó en su ingreso en una institución de salud mental: experiencia de la que ha reconocido ahora que le dejó traumatizado.

"Sueño con frecuencia que voy a prisión. Me imagino que Freud podría tener algún tipo de interpretación sobre eso. Pero ya sea a nivel artístico o en el plano de las relaciones, creo que esa experiencia me hizo desarrollar un gran miedo a sentirme privado de libertad. Ese es mi gran temor en la vida, eso y los tiburones", ha señalado el artista en conversación con la revista GQ.

Afortunadamente, esos demonios de su pasado se alejan irremediablemente y a ello ha contribuido tanto su renacer profesional como su matrimonio con la cantante Lily Allen, a la que conoció en 2019 gracias a la aplicación de citas Raya. En septiembre de 2020, los dos enamorados sorprendieron a propios y ajenos con el anuncio de su boda, que tuvo lugar en una capilla de Las Vegas, con un imitador de Elvis oficiando el enlace, y se vio acompañada de una íntima cena en un restaurante de comida rápida.

Una de las claves del buen funcionamiento de su romance es sin duda la transparencia informativa que les caracteriza a ambos. En sus primeras citas con la cantautora británica, Harbour no dudó en presentarse tal y como era, con sus opiniones, sus inseguridades y también con la carga emocional y psicológica de su azarosa trayectoria. "Me encontraba en esa fase en la que iba a ser brutalmente honesto sobre todo. Porque, ¿para qué mentir? Y hablé con ella de mi vida, de mis creencias...", ha revelado.

"Pienso que se necesita una persona verdaderamente extraordinaria para aceptar algunas de las cosas que le dije. Y me acuerdo de que empecé a pensar: 'Guau, creo que se trata de alguien con quien de verdad quiero estar'", ha explicado sobre su tercera velada con la intérprete, tras la cual David Harbour ya era plenamente consciente de que se estaba enamorando.