El nuevo thriller de Netflix dura 105 minutos y está protagonizado por Joaquín Furriel y Griselda Siciliani

Joaquín Furriel y Griselda Siciliani en Descansar en paz, que se verá en salas y luego en Netflix
Joaquín Furriel y Griselda Siciliani en Descansar en paz, que se verá en salas y luego en Netflix

Descansar en paz (Argentina/2024). Dirección: Sebastián Borensztein. Guion: Marcos Osorio Vidal y Sebastián Borensztein, a partir de la novela de Martín Baintrub. Fotografía: Rodrigo Pulpeiro. Edición: Alejandro Carrillo Penovi. Elenco: Joaquín Furriel, Griselda Siciliani, Gabriel Goity, Lali González. Calificación: apta para mayores de 13 años con reservas. Disponible en: Netflix. Duración: 105 minutos. Nuestra opinión: buena.

“Las caras de la luna son dos”, se escucha en una de las primeras escenas de Descansar en paz, la nueva película de Sebastián Borensztein protagonizada por Joaquín Furriel y Griselda Siciliani. Que suene la canción “Brillante sobre el mic”, de Fito Páez sirve un doble propósito: ubica al espectador en tiempo y espacio, la acción comienza en 1994, y además eso de las dos caras de la luna apunta a la dualidad de la trama y su atrapante.

La historia comienza del lado luminoso, durante la celebración del bat mitzva de Florencia, la hija mayor de Sergio (Furriel) y Estela Dayan (Siciliani), una pareja de clase media alta a la que no parece faltarle nada. Él, el favorito de la nena y amorosa presencia para su hijo Matías, se reserva la oscuridad que lo acecha bajo la superficie. Como consecuencia de la crisis económica argentina de aquellos años y su oneroso estilo de vida, Sergio está tapado de deudas, le debe dinero a sus empleados, a su familia, a amigos y a Hugo Brenner (Gabriel Goity), un financista que lo presiona para que le pague lo antes posible.

“¿Querías saber? Ahora sabés”, le espeta Sergio a Estela cuando el agobio lo lleva al límite y ya no puede mantener la máscara de prosperidad frente a su esposa. Sin ver la salida de la situación en la que está metido mientras las amenazas de su acreedor apuntan al bienestar de su familia, la vida de Sergio da un vuelco rotundo, un desvío inesperado marcado por el atentado a la AMIA ocurrido el 18 de julio de 1994. Herido y conmocionado por los alcances de la explosión, Sergio toma la decisión de huir del mundo con el objetivo de ser declarado muerto para que su familia pueda cobrar un seguro de vida a su nombre.

Joaquín Furriel en una escena de la película
Joaquín Furriel en una escena de la película - Créditos: @Alan Roskyn / Netflix

Y entonces, una vez más la trama adaptada por Borensztein y Marcos Osorio Vidal a partir de la novela de Martín Baintrub, se bifurca en dos relatos paralelos: el derrotero de Estela y sus hijos tras el atentado y las penurias de Sergio, acosado por la culpa y el dolor por haber dejado a los suyos atrás y creyendo que está muerto. Solo hacia la resolución de la narración se acercarán las dos caras de la moneda. Con una puesta en escena que reconstruye la época con prodigioso detalle y que logra construir la intriga con notable paciencia y efectividad, Descansar en paz se destaca por las interpretaciones del elenco encabezado por Furriel y Siciliani, además de los ajustados aportes de Goity y Lali González, un conjunto que aporta sensibilidad y matices al guion, que por momentos se apoya demasiado en el melodrama y en las resoluciones del trazo grueso.

El retrato que hace Furriel del hombre al borde del abismo siempre acompañado por un aire de desesperación y arrepentimiento se transmite en cada uno de sus gestos, en el sufrimiento silencioso y en sus ocasionales estallidos incontrolables. Siciliani, por su parte, tiene la complicada tarea de interpretar a su Estela, el personaje más pasivo del relato y quién, al mismo tiempo, lidia con una gran carga de emociones, sin que el peso de la tragedia logre desbordarla.