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La discutida consagración de Picasso en Italia sale a la luz en el Archivo de Nápoles

Nápoles (Italia), 16 oct (EFE).- En 1953, Pablo Picasso era un artista "incómodo" para la clase política italiana, que recibía con recelo la idea de dedicarle una primera gran retrospectiva por su conocido compromiso social. Sin embargo, finalmente la exposición tuvo lugar, aunque para ello fueron necesarias arduas negociaciones reveladas desde hoy en el Archivo estatal de Nápoles (sur).

El edificio, un antiquísimo monasterio en el corazón de la ciudad del Vesubio, propone en uno de sus atrios hasta el 14 de enero y gratuitamente la muestra "Pasión Picasso", conjugando una labor de indagación documental con una experiencia inmersiva sobre el autor cuando se cumplen cincuenta años de su fallecimiento.

"El visitante que llegue a Nápoles encontrará expositores llenos de documentos que narran toda esta historia política y entrará en una maravillosa galería con un flujo continuo de sus obras", explica a EFE la directora del archivo, Candida Carrino.

Una cuestión política

La exposición napolitana sirve en primera instancia para rememorar las dos grandes retrospectivas que Italia dedicó por primera vez al artista malagueño en 1953, en la Galería Nacional de Arte Moderno de Roma y en el Palacio Real de Milán, las dos capitales del país.

Sin embargo, su puesta en marcha no fue en absoluto sencilla pues la Italia de la posguerra y sus dos fuerzas políticas hegemónicas, la Democracia Cristiana y el Partido Comunista, desconfiaban del efecto que sus lienzos podían incubar en el votante.

Pesaban sobre todo su obra culmen, "El Guernica" (1937), en la que denunció para siempre el bombardeo de la ciudad vasca por la aviación alemana e italiana en la Guerra Civil, o "Masacre en Corea" (1951), la obra que pintó sobre los horrores en la guerra del país asiático influido por "Los fusilamientos del 3 de mayo" de Goya.

"Tanto la Democracia Cristiana como el Partido Comunista estaban en contra porque había elecciones generales y, ante las posiciones políticas tan fuertes de Picasso, creían que podía influir en el electorado y por ende en los resultados", sostiene Carrino.

El encargado de convencer a unos y otros fue el senador comunista napolitano y diputado de la Asamblea Constituyente, Eugenio Reale, que no escatimó en cartas para presentar a Picasso en Italia.

Y la gesta fue posible gracias al plácet de las dos mujeres que por entonces dirigían ambas galerías: Palma Bucarelli en Roma y Fernanda Wittgens, superintendente regional de Museos de Lombardía.

En las vitrinas del Archivo histórico napolitano pueden verse los fascinantes legajos de aquella dura negociación, como las cartas que Reale enviaba a diestro y siniestro en busca de un beneplácito.

En mayo de 1953 por ejemplo se dirigía a las autoridades milanesas para cuestionar el veto impuesto en un principio a la celebración de la retrospectiva en el Palacio Real, alegando que no acogía muestras de autores vivos.

Pero también se revela la prohibición de incluir en la exposición romana el lienzo sobre la matanza en Corea, dictada directamente por el tótem democristiano Giulio Andreotti.

Entre los documentos pueden leerse artículos italianos previos a aquella trifulca, en los que se laureaba al padre del cubismo como "el utopista de la pintura moderna" tras su participación en la XXIV Bienal de Arte de Venecia.

Dentro del lienzo

La otra cara de "Pasión Picasso", la más tecnológica propone un viaje en Realidad Virtual por sus cuadros más memorables y un pasillo repleto de proyecciones, que se cuelan entre los históricos frescos benedictinos de los muros de este archivo de época napoleónica en el corazón de Nápoles.

De tal modo que, recorriéndolos, el visitante no solo podrá ver al detalle las obras proyectadas sobre las paredes, sino que entrará en ellas con la proyección de su propia sombra.

La inauguración de la exposición, que cuenta con el patrocinio de EFE y la agencia italiana Ansa, así como del Instituto Cervantes, contó con la presencia del embajador español en Italia, Miguel Fernández-Palacios, el alcalde de Nápoles, Gaetano Manfredi y el asesor de Cultura de Campania, Felice Casucci, entre otros.

"La vida pictórica de Picasso cambió sobre todo tras las muestra del 1953 y hemos decidido que Italia debía ser una referencia absoluta del cincuenta aniversario. Por eso estamos aquí", dijo el diplomático español ante los medios.

Gonzalo Sánchez

(c) Agencia EFE