‘Solo asesinatos en el edificio’ se erige como la serie sorpresa que nadie vio venir

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¿Quién mató a Laura Palmer? ¿Quién mató a Lilly Kane? ¿Quién mató a Sara? El misterio de asesinatos es todo un clásico de la ficción y cada cierto tiempo, esa pregunta del millón regresa con un nuevo nombre propio. Este año nos hemos obsesionado con “¿Quién mató a Tim Kono?”, el misterio central de la primera temporada de Solo asesinatos en el edificio, una de las grandes sorpresas del streaming en 2021.

'Solo asesinatos en el edificio' (Foto: Robert Trachtenberg/Hulu)
'Solo asesinatos en el edificio' (Foto: Robert Trachtenberg/Hulu)

La serie, emitida en España por Star Original en Disney+, se estrenó sin hacer demasiado ruido y poco a poco se ha ido convirtiendo en una de las revelaciones del año, una comedia de suspense que ha enganchado a los espectadores y los ha mantenido en vilo durante diez episodios llenos de enigmas, giros y mucho sentido del humor. La serie ha sido un mayor éxito del esperado, gracias en parte al boca-oreja, y ya está renovada para una segunda temporada que, tras el explosivo final de la primera, no tendemos más remedio que esperar con ansias.

Solo asesinatos en el edificio cuenta con uno de los repartos más llamativos y distinguidos de la televisión reciente. Los legendarios Steve Martin (que creó la serie junto a John Hoffman) y Martin Short hacen equipo con el icono millennial Selena Gomez, formando el trío estrella de la temporada televisiva. Nadie imaginaba que estos tres actores tan distintos funcionarían tan bien juntos, pero ahí está la serie como prueba de que, a veces, la combinación más inesperada puede ser la ganadora. La química salta a la vista.

Martin, Short y Gomez interpretan respectivamente a Charles, Oliver y Mabel, tres de los inquilinos del Arconia, un mítico edificio de Manhattan en el que tiene lugar un asesinato en extrañas circunstancias. La víctima en cuestión es el mencionado Tim Kono, un joven vecino que esconde una historia de secretos, delitos y relaciones que nuestros protagonistas tratarán de desenmarañar para dar con la persona que acabó con su vida. Motivados por su pasión por el true crime y en el caso de Charles y Oliver, porque no tienen nada mejor que hacer tras haber dejado sus mejores días atrás, el trío se pone en marcha para investigar por su cuenta un crimen que la policía ha declarado como suicidio y crear su propio podcast para contar la historia.

A partir de ahí, Solo asesinatos en el edificio desarrolla una enrevesada trama en la que, siguiendo las normas del género, los sospechosos se van acumulando en un divertido juego de adivinación para el espectador. Enhebrar teorías y conjeturas forma parte del atractivo de este whodunit en el que las pistas falsas y los giros argumentales van sucediéndose en un tablero con cada vez más piezas y jugadores, donde las reglas van cambiando sobre la marcha.

Pero, ¿qué diferencia a Solo los asesinatos del edificio de otras series criminales del montón? En primer lugar, su refrescante aproximación al misterio clásico en la línea de Agatha Christie, Alfred Hitchcock, Se ha escrito un crimen o El juego de la sospecha (Cluedo), con un espíritu moderno y autoconsciente que la hermanan con la reciente y aclamada Puñales por la espalda de Rian Johnson, y que además recoge la obsesión actual por los documentales y los podcasts de true crime.

En otras palabras, la serie mezcla lo clásico y lo moderno con habilidad y grandes resultados, estableciendo un puente entre las generaciones que representan sus tres protagonistas. Y todo desde la comedia y con un guion sólido, construyendo una historia divertidísima en la que los ingredientes están perfectamente medidos para hacer pasar un rato estupendo frente a la pantalla. Si hay una palabra perfecta para describirla es inspirada.

Solo asesinatos en el edificio (Craig Blankenhorn; 2021 Hulu)
Solo asesinatos en el edificio (Craig Blankenhorn; 2021 Hulu)

Otro elemento clave de la serie es su emplazamiento. Aunque sea un tópico manido, el Arconia es un personaje en sí mismo. El edificio donde tiene lugar la acción (una construcción emblemática de la Gran Manzana llamada en realidad The Belnord) se desvela como una especie de 13, Rue del Percebe a la neoyorquina, un lugar habitado por vecinos a cada cual más excéntrico y peculiar, que forman un hilarante microcosmos de personalidades. La irresistible atmósfera del Arconia nos invita a sumergirnos en sus apartamentos y pasillos junto a Charles, Oliver y Mabel para descifrar junto a ellos el misterio, haciendo que la serie sea una experiencia reconfortante y acogedora (a pesar de las muertes).

Pero por supuesto y por encima de todo, la mayor baza de Solo los asesinatos en el edificio reside en sus personajes y la bonita amistad que se crea entre ellos. Por un lado tenemos a Charles-Haden Savage (Martin), actor en horas bajas que protagonizó una popular serie de detectives en los 90, y Oliver Putnam (Short), un director de Broadway que hace tiempo que no consigue levantar ningún proyecto; dos viejas glorias del mundo del espectáculo buscando desesperadamente la manera de seguir siendo relevantes a pesar de su edad. Y por otro nos encontramos a Mabel Mora (Gomez), una joven misteriosa y huraña que vive en el apartamento sin terminar de su tía y era amiga de la víctima.

Unidos por la investigación y su amor por el true crime, y a pesar de que chocan constantemente, los tres desarrollan una dinámica deliciosa desde que su primer encuentro en el ascensor junto a la víctima poco antes de su muerte, hasta el impactante final de la temporada, en el que el mayor placer no proviene de averiguar quién es el asesino (tranquilos, no haré spoilers), sino de haber sido testigos de la creación de una amistad preciosa entre tres personas que necesitaban urgentemente sentirse vivas.

Decir que el reparto de Solo asesinatos en el edificio es estelar es quedarse corto. Steve Martin y Martin Short apuntan a la próxima temporada de premios con sendas interpretaciones impecables, con las que se reafirman como los genios de la comedia que son. Los dos están brillantes abrazando y actualizando la tradición de la comedia física del cine clásico, a la vez que construyen dos personajes para la posteridad. Además, en un ejercicio similar al de Jane Fonda y Lily Tomlin en Grace y Frankie (aunque las series en sí no tengan nada que ver), Solo asesinatos vuelve a poner en primera línea a dos actores mayores, volviendo a insuflar vida a sus carreras en una nueva era de esplendor y visibilidad, sobre todo en el caso de Martin, que no se ha prodigado mucho en la pantalla en los últimos años.

Y mención aparte merece el reparto secundario, lleno de nombres ilustres. Solo asesinatos tiene las mejores estrellas invitadas, desde el cantante Sting interpretándose a sí mismo como vecino del Arconia y sospechoso del asesinato, a Tina Fey como la implacable dueña de un imperio de podcasts, Amy Ryan como la entrometida pero adorable vecina que toca el fagot o Nathan Lane como el amigo y rival de Oliver en Broadway, pasando por el golpe maestro de tener a Jane Lynch como la doble de escenas de riesgo del personaje de Steve Martin. Pura genialidad.

En su recta final, la serie ha disparado su ingenio, experimentando con el formato (hay un episodio mudo) y explotando cada vez más la comedia y el slapstick, hasta culminar en dos magníficos capítulos finales que coronan la temporada con un clímax tan trepidante como divertido. La serie se ha emitido en España con una semana de retraso, pero afortunadamente, Disney+ ha estrenado los dos últimos episodios a la vez, para que, quien lo desee, pueda ver el final cuanto antes y evitar así los spoilers.

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Solo los asesinatos en el edificio representa el triunfo de las series bien hechas, un producto elegante y exquisito que no necesita recurrir a provocaciones vacías para llamar la atención y se apoya principalmente en el talento de sus actores y en el arte de construir un buen misterio. Su fórmula secreta es sencilla: una historia creada con mimo e inteligencia, unos personajes con los que apetece quedarse y ese espíritu auténticamente neoyorquino que la reviste de clásico. La serie ha cerrado esta semana su primera temporada por todo lo alto, desvelando la identidad del asesino de Tim Kono, pero dejando muchos cabos sin atar del misterio y rematando con un gran cliffhanger de cara a una segunda temporada que se presenta muy jugosa.

Estoy completamente seguro de que la veremos dominar la próxima edición de los premios Emmy en la categoría de comedia (sería completamente absurdo que Martin y Short no consiguieran una nominación). Y es que no es para menos. Solo asesinatos desprende chispa y personalidad, con diálogos espléndidos, ritmo y un reparto en estado de gracia. En definitiva, ha sido un soplo de aire fresco, sobre todo para los que nos adentramos en ella sin expectativas muy altas, una serie engañosamente ligera que, sin esperarlo, se ha erigido como uno de los estrenos del año. Y aquí no hay misterio que valga, a veces una serie triunfa simplemente porque es buena.

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