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Dolly Parton se viste de animadora a los 77 y es lo más Dolly que podía hacer

Dolly Parton credit:Bang Showbiz
Dolly Parton credit:Bang Showbiz

El pasado jueves, Dolly Parton fue el tema de conversación que no faltó en las reuniones familiares que se celebraron a lo largo y ancho de Estados Unidos. El motivo era el atuendo que había elegido para actuar en el descanso del partido de Acción de Gracias de los Dallas Cowboys, que cada año recauda dinero para una iniciativa solidaria conocida como 'Red Kettle Kickoff' organizada por The Salvation Army.

La cantante de 77 años decidió ponerse un uniforme de animadora del equipo anfitrión, que consiste en un chaleco blanco con estrellas azules, una camisa azul anudada bajo el pecho y unos pantalones blancos muy cortos con botas de cowboy a juego. Ella le añadió una malla de color carne con aplicaciones de brillantes que cubría sus piernas y su estómago, y un piercing en el ombligo en forma de estrella. El debate público que generó Dolly trataba de decidir si era totalmente inapropiado o brillante.

Su hermana Stella ha salido en su defensa a través de la plataforma conocida anteriormente como Twitter para asegurar que, a título personal, le parece que Dolly estaba espectacular. A todos los que la critican por ponerse un atuendo 'inapropiado para su edad' les ha recomendado que vayan a hacer algo muy grosero. "Debería daros vergüenza a vosotros, no a ella", ha concluido.

Pero, ¿qué piensa la propia Dolly? Hay que recordar que estamos hablando de una mujer que se ha cansado de repetir lo caro que resulta tener un aspecto tan vulgar como el suyo y que su imagen en general están inspirada en una mujer de su pueblo con una reputación cuestionable. Los comentarios en redes sociales sobre si es demasiado mayor o no para vestirse de animadora no son lo peor que ha escuchado.

A lo largo de su carrera, muchos ejecutivos y productores trataron de convencerla para que cambiara su vestuario, su pelo y su maquillaje, asegurándole que nadie la tomaría en serio si no lo hacía, y jamás les hizo caso. Dolly tuvo muy claro desde sus inicios que, si la iban a llamar 'basura blanca' por sus orígenes humildes, entonces tendría el aspecto correspondiente, y según fue ganando dinero, no dejó de vestirse siguiendo la idea de 'glamour' y elegancia que tenía una niña como ella, que creció con once hermanos en una casa sin electricidad de las montañas de Tennessee.