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El día que Ana Bárbara interrumpió una misa del Papa Juan Pablo II para cantar

La cantante Ana Bárbara durante la presentación de su gira Bandidos en febrero de 2023 (Crédito: Jaime Nogales/Medios y Media/Getty Images).
La cantante Ana Bárbara durante la presentación de su gira Bandidos en febrero de 2023 (Crédito: Jaime Nogales/Medios y Media/Getty Images).

Cuando a una jovencilla Ana Bárbara la invitaron como embajadora turística a Roma varios años atrás, quizá no imaginó que su cargo honorario la acercaría a una de las personalidades más importantes del mundo, el papa Juan Pablo II, y que desencadenaría un operativo de seguridad que sigue recordando con mucha gracia.

Antes de soñar con lograr más de 40 éxitos en Billboard, once álbumes y una de las trayectorias más exitosas del regional en México, la futura cantante y compositora se mudó de su natal Río Verde, San Luis Potosí, a la Ciudad de México en búsqueda de las oportunidades que le permitieran hacer carrera en la música y entraba a cuanto concurso artístico podía para lograr su objetivo. Aún con el enorme talento demostrado, jamás lo lograba.

Eso nunca le fue impedimento para seguir intentándolo, como el día que viajó desde la capital mexicana hacia Querétaro para irrumpir la cena donde se encontraba el embajador de Italia, quien conocería a un trío de mujeres que representarían a México en el país europeo en un intercambio cultural (gastronomía, musical y de vestido). Ana Bárbara no formaba parte de ellas pero logró convencer a uno de los organizadores de interpretar una canción que causó gran impacto en el diplomático, quien la invitó a unirse a las artistas previamente elegidas.

Pero el atrevimiento de la cantante molestó a una de las chicas, precisamente la embajadora musical, y en su lugar quedó ella para viajar a Roma y volver a demostrar su talento en una cena diplomática, además de formar parte de la comitiva que estaría en una de las misas del papa Juan Pablo II.

Como el rechazo había sido una constante hasta ese momento en la vida de Altagracia Ugalde Motta (su nombre verdadero), cuando le comunicó la feliz noticia a su mamá esta se mostró incrédula, porque además la cantante modificó un poco la historia y le dijo que el motivo de su viaje era ir a cantarle al Pontífice. "Yo dije si voy a allá, tengo que cantarle, ¿cómo chingados voy a ir a Italia y no voy a buscar al Papa?", contó en el pódcast No hagas lo fácil de Juanpa Zurita.

"Todo muy bonito, nos llevaron para el 15 de septiembre, canté con el Mariachi Romatitlán; nos llevaron a ver al papa Juan Pablo II al Vaticano, imagínate, una niña de pueblo que veía al Papa en la tele con Jacobo Zabludowsky. Iban chaperones con nosotros, gente del gobierno, cuidándonos a nosotras las niñas", recordó.

Cuando acudieron a la misa en la basílica de San Pedro, Ana Bárbara no pensó mucho en la siguiente hazaña para llamar la atención del jerarca católico. "Estábamos las niñas de gastronomía, de trajes típicos, y yo ahí sentadita viendo al Papa oficiando la misa, diciendo 'es que yo quería ser artista', había luchando tanto por cantar, por todo, que ahí puse toda mi energía —no soy muy religiosa pero sí muy espiritual—, recuerdo que dije 'dios mío, es que ya me toca, he tocado tantas puertas, tantos pinches concursos, que ya me toque'", confiaba en que el "padrecito" intercediera divinamente por ella.

"Me paré y empecé 'Despierta, dulce amor de mi vida...'", su voz retumbaba en el edificio creado por Donato Bramante, Miguel Ángel o Bernini, pero apenas empezó su canto, la guardia suiza activó su protocolo ante lo que creyó era una amenaza. "Corren los güeyes de tres metros, los guardias papales a sacar a la loca de la iglesia. Se iban acercando los guardias y el Papa les hace con la mano una seña para que me dejen acabar. Termino, cierro los ojos, me siento, se oyen unos aplausos y el Papa sigue con la misa, todo rarísimo", dijo.

Ana Bárbara había logrado su cometido, cantarle a Juan Pablo II, pero al final de la liturgia, este se acercó a la joven. "Llega hasta donde estoy yo, me da la bendición, me da un rosario, me agarra las manos y es cuando le digo 'perdón, pero es que yo quiero ser artista y por más que concurso...', ¡todo mi drama ahí con el Papa, desahogándome! Me puso la bendición, amén".

La anécdota hubiese quedado en algo íntimo —compartido con algunos de los cientos de feligreses que estaban presentes— pero no contaba en que la veterana Valentina Alazraki, corresponsal de Televisa en el Vaticano, haría una cápsula informativa del suceso. "¿Por qué lo hiciste?", le preguntó. Y su respuesta fue "porque me nació del alma".

"Mi mami estaba en su casa haciendo unas tortillas en la noche en Río Verde y de repente (en la televisión) 'una mexicana interrumpió la misa de Juan Pablo II', dijo 'esa es mi hija', salió corriendo de la cocina a ver a Jacobo Zabludovsky. Lo pienso ahora y digo solo una loca hace eso", dijo entre risas.

Ana Bárbara ha contado el episodio con mucha gracia, pero también le ha causado una profunda y sentida reflexión, pues un año después su carrera musical comenzó a despegar.

"Me salió bien, pero creo que fue muy arriesgado. Ahora que lo veo... está cab*&n, una loca que no tienes poder, no tienes dinero, no tienes nada, ¿quién me iba a llevar a Italia a cantarle al papa?, ¡nadie, no había manera!, qué bueno que me atreví. No me arrepentí nunca", dijo.

Cuando la salud del Pontífice comenzó a mermar en 2005, Ana Bárbara escribió una canción para él, 'Nuestro fiel Juan Pablo II'. "La letra me nació del alma, del corazón. De hecho, cuando me fui a dormir, estuve soñando la letra y el viernes (un día antes de morir) la terminé", dijo.

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