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Elizabeth Hurley y la otra cara de trabajar con Matthew Perry en su peor etapa

La actriz Elizabeth Hurley y el actor Matthew Perry en la premiere de 'Colgado de Sara' en el Samuel Goldwyn Theater el 20 de agosto de 2002 en Beverly Hills, California  (Foto: Robert Mora/Getty Images)
La actriz Elizabeth Hurley y el actor Matthew Perry en la premiere de 'Colgado de Sara' en el Samuel Goldwyn Theater el 20 de agosto de 2002 en Beverly Hills, California (Foto: Robert Mora/Getty Images)

Trabajar con un actor en una película cuando este atraviesa una situación complicada no es fácil, como bien le ocurrió a Elizabeth Hurley mientras rodaba Colgado de Sara junto a Matthew Perry. Esta comedia romántica estrenada en 2002 se grabó cuando el actor de Friends luchaba contra su adicción al alcohol y las drogas, una batalla que derivó al cierre abrupto de la producción y que complicó el trabajo a todos los implicados en ella.

Así lo ha desvelado la propia actriz en una entrevista con Yahoo, donde, a raíz de la publicación del libro de memorias de Perry titulado Friends, Lovers and the Big Terrible Thing, ha explicado con detenimiento cómo fue su experiencia trabajando con él esta cinta y los sentimientos que pasaron por su cabeza respecto a la situación del actor.

Hurley, que se encuentra promocionando la comedia navideña Christmas in Paradise, no niega que tenga “muy buenos recuerdos” de haber coincidido con Matthew Perry, sin embargo, en lo que respecta al rodaje de Colgado de Sara describe la experiencia laboral como “una pesadilla” debido a lo mucho que su compañero de reparto complicó la situación. “Para ser sincera, fue una pesadilla trabajar con él en ese momento y, como ahora se sabe, cerraron nuestra película debido a su adicción. Estábamos en una situación de fuerza mayor y tuvimos que sentarnos en casa sin hacer nada durante algún tiempo".

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Si recordamos, Matthew Perry ingresó por primera vez en rehabilitación en 1997, mientras estaba inmerso en la tercera temporada de Friends. El ascenso meteórico a la fama le llevó al consumo abusivo de alcohol y otros fármacos como Vicodin, adicciones que seguirían causándole problemas en los años venideros. En el 2000 tuvo que someterse a una intervención hospitalaria por una pancreatitis severa y en 2001, justo en medio de la producción de Colgado de Sara, su familia volvió a internarle durante dos meses en un centro de desintoxicación.

En sus memorias, Perry detalla que Hurley y el director Rginald Hudlin estaban “enfadados” por los muchos inconvenientes que les causó. De hecho, detalla que una vez terminada la producción se enfrentó a una demanda judicial. “Me pagaron $3.5 millones para hacer la película y me demandaron por el cierre, a pesar de que era un problema de salud. En la mesa de mediación, un equipo de agentes de seguros se enfrentó a mí, así que les hice un cheque por $ 650,000”, explica en su libro.

De hecho, Hurley cuenta que a su regreso tuvieron que revisar y corregir gran parte del material rodado debido a las condiciones poco idóneas en las que fue realizado. La actriz recuerda que el actor de Friends “tuvo que volver a ponerle voz” a todo lo que grabaron antes, lo que inevitablemente llevó a un aumento considerable del presupuesto de la película y no hizo ninguna gracia a sus responsables.

Aun así, entiende que por muy difícil que fueran las cosas su compañero estaba pasando por una situación nada fácil de superar. Y aunque admite que Perry no ha dicho ninguna mentira respecto al enfado generalizado tras su marcha del rodaje, entre el que se incluye, comenta que a su vuelta sus sensaciones fueron muy diferentes. "Eso fue un poco difícil, pero regresó y estuvo fabuloso", recuerda Hurley. "Fue duro, porque obviamente estaba pasando por un momento difícil, pero aun así era muy encantador y una persona agradable con la que trabajar. Pero se podía ver que estaba sufriendo", concluía.

De esta manera, mientras Matthew Perry se sincera sobre su vida y las terribles experiencias vividas por culpa de los malos hábitos en el pasado, Elizabeth Hurley expone la "pesadilla" que puede vivir una persona, o un proyecto, a la hora de lidiar con alguien batallando este tipo de problemas. Es decir, la otra cara de las consecuencias que terminan padeciendo quienes están cerca de quien batalla las adicciones. Rodar una película con un compañero de reparto, que además es protagonista, estando colocado o con resaca no debe haber sido nada fácil. Porque al final, como en todo problema, siempre hay dos lados de la misma historia.

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