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Faltar a clases para disfrutar el mundo

Vacacionar en temporada baja se ha considerado durante mucho tiempo un gran beneficio en cuanto al ahorro… pero ¿es posible que las familias con hijos en edad escolar aprovechen este beneficio? (Julie Benbassat/The New York Times)
Vacacionar en temporada baja se ha considerado durante mucho tiempo un gran beneficio en cuanto al ahorro… pero ¿es posible que las familias con hijos en edad escolar aprovechen este beneficio? (Julie Benbassat/The New York Times)

Para las vacaciones familiares del próximo año, Liz Thimm reservó un viaje de diez días a Bocas del Toro, Panamá, en febrero. Solicitó con un año de anticipación un permiso en su trabajo como farmacéutica, revisó guías de viajes en la biblioteca y ha intercambiado ideas de itinerario con su hija y su hijo (quienes tienen 12 y 9 años) para involucrarlos en el proceso de planeación. ¿Qué es lo que no ha hecho y no piensa hacer? Programarlo para las vacaciones escolares.

Gran parte de la estrategia de Thimm para la planeación se debe a los costos y las restricciones de tiempo que tuvo la familia (que vive en Wuawatosa, Wisconsin) en su viaje a Puerto Rico durante las vacaciones de primavera de 2019.

“Pagamos 2260 dólares por cuatro asientos, hicimos una escala de seis horas y nuestro vuelo de regreso a casa salió a las 2:15 de la mañana”, narró. “Esos fueron los boletos más económicos que encontramos”.

Por lo general, salir de viaje en temporada baja les ofrece a los viajeros menos aglomeraciones y tarifas con descuento, y siempre se han considerado de gran ayuda para planeadores conscientes de su presupuesto. Esta tendencia es cada vez más buscada a medida que se ha reducido el atractivo de las vacaciones de verano tradicionales; sobre todo tras la temporada llena de calor, multitudes, costos elevados y desastres naturales de este año.

No obstante, ¿es posible que las familias con hijos en edad escolar aprovechen este beneficio? Aunque tomarse uno o dos días más antes o después de las vacaciones de primavera o de invierno ha sido una idea habitual en algunas familias, ahora, los padres acaudalados, incentivados por la prevalencia del trabajo y las clases a distancia durante la pandemia, y hartos de los elevados precios nunca antes vistos en las temporadas altas, dicen que sí.

“Las personas se sienten con más libertad para ser flexibles”, afirmó Natalie Kurtzman, asesora de viajes que trabaja para Fora Travel en Boston, y señaló que muchos de sus clientes con familia se sienten cada vez más cómodos alargando los periodos vacacionales, y faltando a clases en el proceso, para evitar los costos elevados de los vuelos que son habituales en temporada alta.

“Los padres son cada vez más descarados al respecto”, aseveró Karen Rosenblum, fundadora de la agencia de viajes Spain Less Traveled.

Pero a los profesores y administradores escolares les preocupan las consecuencias, como que los alumnos se retrasen en las tareas escolares y los mensajes contradictorios que transmite la práctica de saltarse las clases.

“Creo que la educación es un privilegio y que algunos alumnos la consideran una carga”, señaló Joanne Davi, profesora de secundaria en la escuela San Pedro Mártir de Pittsburg, California, quien desde la pandemia ha observado un aumento importante de alumnos que faltan a clase para viajar. “Cuando tomas decisiones respecto a la escuela, con frecuencia eso se traduce en cómo los alumnos toman decisiones durante el día”.

Más viajes todo el año para todos

No todas las familias de Estados Unidos están faltando a clases. Este año, en su Encuesta sobre Viajes Familiares en Estados Unidos, la Asociación de Viajes Familiares señaló que las vacaciones de verano y primavera siguen siendo las épocas más populares para las familias que planean viajes, pero el 56 por ciento de los encuestados considera que el calendario de vacaciones escolares es un reto, y el 59 por ciento menciona la asequibilidad como su problema más acuciante.

Por supuesto, los gastos de viaje son solo una parte de la ecuación financiera. Desde la pandemia, muchos estadounidenses luchan por mantenerse al día con el aumento del costo de la vida. La inflación persistente ha provocado cambios en el comportamiento del gasto, incluido, para algunos, el de los viajes.

“La asequibilidad siempre ha sido lo más difícil. Lo hemos visto desde que comenzó la encuesta en 2015”, dijo Lynn Minnaert, profesora de la Universidad Napier de Edimburgo en Escocia y coautora del estudio de la Asociación de Viajes Familiares, realizado en 2023. “Pero ahora, los precios son los más altos que he visto jamás. Poder viajar en temporada baja supondría una gran diferencia para muchas familias.”

Al menos anecdóticamente, el deseo de flexibilidad de horarios se está arraigando. Melissa Verboon creó el grupo de Facebook Travel With Kids en 2017 y escribe un blog en el que habla de los viajes de su familia; dijo que la cantidad de miembros del grupo había crecido desde la pandemia al igual que el tema de viajar durante el ciclo escolar. Verboon, quien vive en Holiday, Florida, y tiene cuatro hijos (de 15, 13, 11 y 9 años), cree que el tiempo en familia en casa durante la pandemia fue un impulso importante para replantearse la programación de las vacaciones, así como los tipos de viajes que los padres podían hacer con sus hijos.

Stephanie Tolk expresó ideas similares. Tolk vive actualmente en Portland, Oregón, pero en 2021 y 2022 viajó al extranjero con su esposo y sus dos hijas durante más de un año.

“La gente se había casado con la idea de que sus hijos fueran a la escuela a las 8:15 y de no volverlos a ver hasta las 4 de la tarde. Todo eso se vino abajo en el 2020”, explicó. “Descubrí que quería pasar más tiempo con mis hijos”.

Es más fácil con niños pequeños

Alison McMaster, asesora de viajes y planificadora de viajes corporativos que vive a las afueras de Boston, ha estado viajando con sus dos hijos (que ahora tienen 11 y 13 años) durante el ciclo escolar desde que eran pequeños, añadiendo, en ocasiones, días o semanas extra a las vacaciones escolares. La familia ha llegado a pasar cerca de un mes en destinos como Perú, Colombia y Europa.

“La educación que van a recibir gracias a los viajes internacionales y las experiencias culturales compensan con creces los días perdidos en el aula”, afirmó. “La mejor versión de mis hijos es cuando estamos viajando”.

No obstante, no está segura de poder hacer un viaje largo este año.

“Conforme han ido creciendo, se ha vuelto más importante para ellos estar físicamente presentes en la escuela”, comentó sobre el cambio de la escuela primaria. Las escuelas superiores exigen más trabajo y responsabilizan más a los alumnos. “Hay una especie de presión tácita”, aseguró.

Los hijos de McMaster van a un colegio privado, que en general ha aceptado sus ausencias, aparte del trabajo extra y una responsabilidad mayor, pero los sistemas públicos de enseñanza primaria y secundaria, en los que estudian unos 50 millones de alumnos, es decir, el 88 por ciento de los niños en edad escolar de Estados Unidos, tienen distintos niveles de tolerancia con las faltas de asistencia. En los últimos años, también han tenido que hacer frente a una ola de ausencias, relacionadas o no con los viajes, y a la estrepitosa caída de los resultados de sus alumnos en los exámenes.

En el distrito escolar de Thimm, en Wisconsin, las familias reciben una carta del distrito escolar solicitando una reunión entre los padres y el personal de la escuela, en caso de que un niño falte más de 10 días a clase.

“Nunca hemos recibido una carta; mis hijos son excelentes estudiantes y normalmente solo nos los llevamos de cinco a siete días”, explicó. “Pero el año pasado, mi hijo tuvo COVID-19 y estuvo fuera cinco días por eso. Estaba muy estresada por un viaje que habíamos planeado, sabiendo que no podía volver a enfermarse y perder más días de clase”.

En la escuela de Davi, en California, este año un estudiante faltó a las tres primeras semanas de clase a causa de un viaje. Otros han viajado a Las Vegas, Disneyland y Washington D. C. La política de esa escuela permite esas ausencias, siempre y cuando se informe a la administración con antelación, pero los profesores no están obligados a armar paquetes de trabajo para los niños que pierden clases por irse de vacaciones.

“Yo les digo a los estudiantes ‘Nosotros seguimos avanzando sin ti, así que es tu responsabilidad cuando regreses’”, dijo Davi, y añadió que el trabajo en clase y otras tareas están en línea en la aplicación de Classroom. Ya depende “de cada uno” revisar y mantenerse al día con el trabajo.

“Hay estudiantes que se sienten motivados con esta dinámica”, señaló Davi. “Pero también están los que se desconectan por completo. Regresan y no tienen idea de qué está pasando”.

c.2023 The New York Times Company