De Fuego contra fuego a División Miami: cinco grandes películas de Michael Mann para ver en streaming

·6  min de lectura
Fuego contra fuego (1995), de Michael Mann.
Fuego contra fuego (1995), de Michael Mann.

Este viernes estrenó Tokyo Vice, una esperada serie en la que un joven periodista llamado Jake Adelstein (Ansel Elgort), se sumerge en los peligrosos submundos tokiotas de finales de los noventa. Y quizá el aspecto más distinguido de esta propuesta, es que marca la vuelta a la dirección de Michael Mann, luego de un paréntesis de siete años.

Si bien el realizador se ocupa solo del primer episodio, eso alcanza para reencontrarse con una de las firmas más talentosas del cine moderno. Por ese motivo, a continuación un repaso por cinco de los títulos más importantes de su filmografía, que están disponibles en streaming .

El último de los mohicanos (1992)

Luego de un puñado inicial de películas pequeñas en términos de producción (Thief, The Keep y Manhunter), pero de una calidad superlativa, Michael Mann logra en 1992 su primer título de alto impacto comercial. Se trata de El último de los mohicanos, en donde Daniel Day Lewis interpreta a Nathaniel “Hawkeye”, un hombre que es hijo de quien se considera el último de los mohicanos. La acción transcurre a mediados del siglo XVIII, en un contexto en el que el ejército de Francia y el de Inglaterra peleaban por el control de las tierras colonizadas en Estados Unidos.

La trama combina aventura con algunas dosis de romance, y si bien los mencionados films iniciales del director resultan mucho más ricos en comparación a este, es innegable que el éxito de El último de los mohicanos le permitió a Mann a aspirar a producciones mucho más ambiciosas (lo cual nos lleva al siguiente punto).

Fuego contra fuego (1995)

Cuando Fuego contra fuego llegó a los cines a finales de 1995, el público fue tomado por sorpresa. El innegable atractivo que suponía ver juntos a Robert De Niro y Al Pacino, fue apenas un ingrediente más en el marco de un soberbio policial, de personajes medidos según su profesionalismo y enfrascados en la obsesión por cumplir sus misiones.

Vincent Hanna (Pacino) es un teniente que está detrás de la pista de un ladrón de gran calibre llamado Neil McCauley (De Niro). A lo largo de esta historia, Mann se aleja de cualquier fórmula tradicional y destruye el esquema del gato y el ratón para desarrollar un juego de empatías y una idea sobre hombres atravesados por circunstancias opuestas, pero dueños de una misma vara moral. Se trata de héroes y villanos inesperadamente clásicos, sumergidos en un policial que rompe con las estructuras preestablecidas. Como es sabido, De Niro y Pacino entregan dos actuaciones memorables, en el marco de una obra cumbre de los noventa, cuyo legado aún es palpable en el cine actual. Si hay que zambullirse en el universo de Michael Mann y fascinarse con sus personajes, esta es su mejor puerta de entrada .

El informante (1999)

Tomando como punto de partida un caso real, este film retrata uno de los casos más importantes investigados por Lowell Bergman (Al Pacino), periodista y productor de 60 minutos, mítico programa de investigación de la televisión de los Estados Unidos. Todo comenzó cuando Bergman entró en contacto con Jeffrey Wigand (Russell Crowe), un exempleado de la tabacalera Brown & Williamson, que es despedido cuando alerta sobre el uso indebido de aditivos en la fabricación de cigarrillos. Aunque temeroso de las consecuencias, Wigand contribuye con el periodista para que los oscuros manejos de la mega empresa salgan a la luz a lo largo de una extensa investigación que le significó a ambos hacer innumerables sacrificios profesionales y personales.

En este film, Mann se aleja de los universos de acción, pero no tanto de los hombres atravesados por sus principios. En el momento de su estreno, El informante no tuvo una gran recepción en taquilla, aunque sí logró el elogio unánime de la crítica. Por ese motivo, este título se mantiene no como una gema oculta, pero sí como una de las piezas injustamente menos populares de su obra .

Colateral: lugar y tiempo equivocado (2004)

Tom Cruise no suele ser la amenaza. El cándido actor, cuya magnética presencia está asociada al heroísmo todoterreno, se convierte aquí en un peligroso sicario y en uno de los grandes villanos salidos de la filmografía de Mann. El protagonista de la historia es Vincent (Cruise), un hombre que le propone a un taxista llamado Max (Jamie Foxx), ser su chofer particular durante toda una noche. Pero la verdadera identidad del pasajero no tarda en salir a la luz, y el conductor pronto descubre que está en manos de un inescrupuloso asesino. Eventualmente, Max terminará por enfrentar a Vincent, aún sabiendo que las posibilidades de vencerlos son mínimas.

Desde su minuto inicial, Colateral: lugar y tiempo equivocado impacta como una película despojada de las grandes luces de Hollywood. Dos estrellas de alto nivel, a través del filtro de Mann, se convierten en personajes sombríos, que recorren una ciudad de Los Ángeles tenue, de callejones apagados y viciados de criminales . Los actores interpretan dos roles atípicos en comparación al resto de sus carreras: Foxx es un taxista común que se encuentra en el centro de un huracán que lo desborda (ecos del típico héroe hitchcockiano), y Cruise es un asesino implacable, capaz de matar a quien sea y donde sea.

División Miami (2006)

Mann fue uno de los productores de División Miami, la popular serie que durante los años ochenta se ocupó de retratar el mundo del narcotráfico en la Miami de esa época. Con grandes autos, imponentes playas, yates de lujo y escenas de acción, esa ficción significó un notable cambio en el modo de representar un policial en la pantalla chica. Con el paso de los años, aquella historia de Don Johnson y Philip Michael Thomas quedó instalada en el imaginario del público. Y por ese motivo, a comienzos del siglo XXI, se puso en marcha una adaptación al cine con Mann a cargo no solo de la producción, sino también de la dirección.

Con Colin Farrell y Jamie Foxx como protagonistas, División Miami logró en la pantalla grande lo que su antecesor hizo en la pantalla chica: cambiar el paradigma de los policiales, y proponer un cambio de registro. Mann fue respetuoso de cierta esencia de la ficción original, con un paisaje de fondo centrado en la paradisíaca Miami, y el mundo del narcotráfico como un lujoso infierno. Sin embargo, también le quitó al relato cualquier tipo de plasticidad ochentosa, proponiendo una historia hosca, con una cámara temblorosa afín a ese mundo impulsado por la adrenalina. Se trata de un largometraje que en muchos aspectos, continúa con la tradición de Mann iniciada en Fuego contra fuego, en donde las balaceras son el lugar en el que estos hombres definen su moral .