El caso del niño que se ha quemado el ojo como aviso de las precauciones a tomar con el hidrogel

Mónica De Haro
·7  min de lectura

Quemaduras en los ojos, lesiones en la piel y... falsos positivos en controles de alcoholemia. Son algunos de los problemas derivados de un mal uso de los geles hidroalcohólicos utilizados para combatir el Covid

El uso del gel hidroalcohólico se ha generalizado, y los niños y adultos lo usan con frecuencia cuando están fuera de casa. En el colegio, los estudiantes también lo usan a diario antes del inicio del día escolar, cuando regresan del patio de recreo o cuando van al comedor. Un uso excesivo que les hace correr riesgos innecesarios. (Foto: Getty)
El uso del gel hidroalcohólico se ha generalizado, y los niños y adultos lo usan con frecuencia cuando están fuera de casa. En el colegio, los estudiantes también lo usan a diario antes del inicio del día escolar, cuando regresan del patio de recreo o cuando van al comedor. Un uso excesivo que les hace correr riesgos innecesarios. (Foto: Getty)

Tras el caso del niño de Lalín (Pontevedra) que sufrió quemaduras en el ojo después de que un compañero le tirara gel hidroalcohólico en el comedor escolar, Educación estudia medidas para evitar que vuelva a suceder.

“Fue otro niño de cuatro años quien le puso el gel en la cara a mi nieto y le cayó en el ojo. Los profesores llamaron al 061 y le pusieron un apósito húmedo hasta que llegaron los sanitarios, como no le lavaron el ojo, el gel siguió ardiendo y quemando y por eso, el niño, no paraba de gritar y llorar de dolor. Si lo hubieran lavado repetidamente, podría no haber llegado a este extremo ", contó la abuela del niño, Yolanda Olivares al programa Cuatro al día.

Los niños tienen una piel más fina y delicada que los adultos, por lo que la probabilidad de absorción es alta. (Foto: Getty)
Los niños tienen una piel más fina y delicada que los adultos, por lo que la probabilidad de absorción es alta. (Foto: Getty)

El pequeño ya se está recuperado del trasplante de membrana amniótica al que ha sido sometido, una técnica en la que se implanta una de las capas de la placenta como parche o injerto suministrador de tejido para ayudar a la cicatrización. También se utiliza para hacer frente a úlceras herpéticas y causticaciones químicas conjuntivales, así como en la reconstrucción de la conjuntiva del ojo.

No es un caso aislado

Este incidente ha puesto el foco sobre los peligros que puede acarrear un mal uso de los geles hidroalcohólicos, especialmente en los ojos y la piel de la manos. Por desgracia, no es el único caso del que nos hacemos eco. Que se sepa al menos otros dos menores han sufrido afectación ocular grave por gel hidroalcohólico y otro tiene una úlcera en la córnea por el impacto de gel hidroalcohólico de un dispensador de un parque en el que estaba jugando.

Usarlo en exceso y de manera inadecuada está haciendo que aumenten los casos en las consultas y aunque la mayoría de los casos se resuelven sin secuelas, preocupa que cada vez más niños tengan que "recibir atención hospitalaria por una afectación ocular grave".

La exposición accidental a los geles hidroalcohólicos están causando problemas “leves” en menores. De hecho, las advertencias de los oftalmólogos y dermatólogos se han multiplicado. Y hace apenas unos días el Servicio de Información Toxicológica del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses (INTCF) advirtió mediante un comunicado que las intoxicaciones por gel de hidroalcohol en niños han crecido en un 900% en lo que va de 2020, respecto al total de 2019.

Como su nombre indica, los geles de hidroalcohol están compuestos principalmente por alcohol etílico (entre 60-85 por ciento) y agua, por lo que una aplicación incorrecta o un uso abusivo no está exenta de riesgos.

Por el alto porcentaje de alcohol que tienen, pueden provocar daños en la capa protectora de la piel, que puede derivar en una irritación, una dermatitis o una psoriasis. “El gel hidroalcohólico lleva alcohol. No debe hacernos pensar que es menos inocuo que el alcohol de 70 grados que usamos para otros usos y que todos sabemos es dañino para el ojo”, advierte la doctora Victoria de Rojas, presidenta de la Sociedad Gallega de Oftalmología.

En los ojos, como estamos viendo, el impacto es mucho peor. Estos productos pueden provocarnos quemaduras muy difíciles de remediar o de un proceso de recuperación muy largo.

El tipo de lesión en los ojos depende del tipo de tóxico que tenga el gel, ya que unos son más peligrosos que otros, de la concentración, también de la cantidad que entra en el ojo y el tiempo en que está en contacto con el ojo. “Dependiendo de eso pues se puede tener desde una simple irritación que no tiene casi ninguna importancia si entra muy poquito y muy poquito tiempo o ya casos graves”, añade de Rojas.

Por otro lado, los expertos señalan que los niños pequeños pueden ingerir accidentalmente el desinfectante de manos o llevarse las manos a la boca antes de que el producto se diluya por completo.

“La ingestión de desinfectante de manos podría provocar intoxicación por alcohol, que es una emergencia que requiere atención médica inmediata. Los síntomas incluyen confusión, vómitos, respiración lenta, convulsiones y coma”, explica Debra M. Langlois, profesora asistente de pediatría en la Universidad de Michigan.

Por eso, es importante que su uso sea siempre supervisado por un adulto y que el producto no esté al alcance de los niños ya que, como estamos viendo, puede provocar graves quemaduras y lesiones.

Los expertos piden precaución en su uso y utilizarlo solo cuando es preciso; casi como último recurso. Es decir, cuando no existe posibilidad de lavarse con agua y jabón. De ahí que no se considere necesario su uso en casa, y se recomiende un uso limitado en oficinas y colegios, donde se supone que debería existir la posibilidad de lavarse las manos a menudo (al menos 5 veces al día) en los baños y aseos. Lo adecuado sería utilizar el gel cuando tenemos que hacer salidas al exterior por motivos de trabajo (viajes, reuniones o visitas) y al acudir a tiendas, supermercados y bares.

Cómo actuar si hay una exposición accidental

Si el gel de hidroalcohol entra en contacto con los ojos, el niño comenzará a sentir picazón, escozor y enrojecimiento. Ante esto, es importante:

  • No frotar ni cubrir la zona con apósitos sino ‘regarla’ bien para retirar los posibles restos.

  • Lavar el ojo con abundante agua fría durante al menos 15 minutos. Si la limpieza se realiza bajo agua del grifo, debemos regular la presión del chorro para que no salga con mucha fuerza, ya que podríamos causar más daños.

  • En el caso de que el contacto se haya producido en un solo ojo, pediremos al niño que cierre el sano e incline la cabeza para que el chorro de agua caiga desde la nariz hacia el ojo afectado, a fin de evitar que el daño se extienda.

  • El ojo debe estar abierto y conviene animar al menor a parpadear continuamente para que la limpieza sea más eficaz.

  • Recibir asistencia médica inmediata. Se recomienda consultar al pediatra de inmediato o llevar al niño al hospital según la gravedad de los síntomas.

Para evitar este tipo de accidentes los pediatras insisten en la necesidad de mantener estos geles fuera del alcance de los niños y que su uso siempre esté supervisado por un adulto.

A los adultos también nos puede pasar

Estos efectos adversos en los ojos y la piel por un uso inadecuado de los geles hidroalcohólicos (y otros productos desinfectantes como la lejía) se han detectado principalmente en los niños, por su especial sensibilidad, pero también pueden afectar a los adolescentes, jóvenes y adultos. e incluso pueden causar efectos inesperados más allá de la salud. Si inmediatamente después de aplicarnos hidrogel en las manos nos tocamos los ojos, la nariz o la boca pueden suceder cosas insólitas, como dar positivo en un control de alcoholemia.

“Los vapores del gel pueden penetran en las vías respiratorias e impregnarse en la boquilla por donde debemos soplar, transmitiendo esas partículas al interior del tubo y haciendo que se registren las dosis de alcohol”, explica el Dr. Ricardo Díaz Martín, químico y catedrático de Ingeniería Química y Materiales en Udima-Universidad a Distancia de Madrid.

En caso de dudas, podemos contactar con el Instituto Nacional de Toxicología, el Servicio de Urgencias (112) o nuestro centro de salud, para que nos indiquen cómo actuar.

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