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Hablamos con Diana de Orleans sobre el enfrentamiento que mantiene con su nieto, el duque Wilhem: 'Se cree que soy mala'

Está acostumbrada a vivir en un castillo y parece que de allí no piensa moverse. La princesa Diana de Orleans, de 83 años, hijas de los Condes de París, duquesa viuda de Württemberg y prima segunda del rey Juan Carlos, se encuentra librando actualmente su batalla más personal ( y familiar) y está dispuesta a luchar con uñas y dientes para salir vencedora tras hacerse público que su nieto, el duque Wilhem, actual jefe de la casa de Württemberg, tras la muerte de su padre Friedrich en un accidente de coche en 2018, le habría pedido que abandonara el castillo de Altshausen en Alemania, en el que ella reside desde hace cinco décadas.

La princesa Diana de Orleans junto a su nieto, el duque Wilhem
La princesa Diana de Orleans junto a su nieto, el duque Wilhem

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Puestos en contactos con ella, la princesa Diana, quien habla un perfecto español, el cual ha ido perfeccionando gracias a las largas temporadas que pasa en Mallorca donde posee una residencia bautizada con el nombre de Flor de Lys, cerca d’ Esporles, nos ha contado su versión sobre este polémico "destierro", como han sido calificado ya por algunos medios de comunicación y que ya ha comenzado a dar la vuelta al mundo.

"Mi nieto no me ha dicho que me vaya pero está haciendo todo lo posible para que abandone yo el castillo. Es muy astuto" señala la Princesa. "Estos días se encuentra revisando todos los paquetes que envió a mis amigos por Navidad desde el castillo para comprobar que no mando nada que pertenezca a esta residencia, y por consiguiente a él. Es horroroso" añade.

Pero Diana de Orleans tiene claro que todo hubiera sido diferente si su marido la hubiera dejado mejor “blindada” en su testamento tras su muerte el pasado 7 de junio de 2022. "El testamento de mi marido fue muy desfavorable para mí y yo solo pido justicia y vivir tranquila" declara algo molesta por todo lo que está sucediendo y sin querer profundizar en los detalles de las últimas voluntades que redactó el duque de Württemberg. "Las mujeres en mi familia hemos sido relegadas a un segundo plano" añade.

Escultora, pintora y artista polifacética donde las haya, la Princesa, que está especializada en tallas monumentales, ha empezado ya a recoger sus obras, las cuales adornan cada rincón del castillo, ya que estas, asegura, no son del agrado de su nieto. "Él nunca me escucha y se piensa que yo soy mala, pero yo solo me defiendo como una mujer a la que intenta hacer desaparecer" afirmaba.

La princesa Diana de Orleans junto a su marido,  el duque Carlos de Württemberg
La princesa Diana de Orleans junto a su marido, el duque Carlos de Württemberg

Madre de seis hijos durante su matrimonio, el desaparecido Friedrich, Mathilde, Eberhard, Philipp, Michael y Fleur, la Princesa no quiere mezclarlos en esta disputa, pues prefiere protegerlos de cualquier problema familiar. "Mis hijos me defienden pero yo no quiero inmiscuirles en esto porque no quiero que sufran. Voy a defenderme más o menos sola porque no quiero que les hagan daño. Así que estoy sola, pero muchas veces en la vida es mejor así".

A pesar de que está acostumbra a moverse alrededor del mundo, pues nació en Brasil donde se encontraban sus padres Enrique de Orleans y la princesa Isabel de Orleans-Braganza exiliados, y pasó su juventud en castillo de Louveciennes, muy cerca de París antes de contraer matrimonio y marcharse a Alemania, Diana de Orleans no tiene planeado mudarse a España. "La gente del pueblo y los trabajadores del castillo me adoran y por este motivo no me voy a ir. No pienso abandonarlos". 

Llena de energía y con las ideas muy claras, Diana no piensa darse por vencida. “Para mí la vida es un juego y la juego o no la juego, pero no pienso quedarme sentada ni encerrada en un cuarto como si estuviera en una cárcel porque me voy a morir” señala. "Me han dejado muy claro que yo ya no soy la dueña de este castillo que he cuidado desde el año 60 y que todo lo que hay en él, incluida mi ropa, mis joyas e incluso mi cama, eran de mi marido y por consiguiente, ahora de mi nieto" nos cuenta. "Me han quitado hasta el cocinero" añade.

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Luchadora incansable, la Princesa, que logró superar un cáncer hace ya algunos años, se encuentra ahora volcada en la creación de su propia fundación, la cual llevará el nombre de 'D Diane' y cuya sede estará en Mallorca ayudando así a niños y ancianos en situación de vulnerabilidad. Por este motivo, la hija de los Condes de París ya ha comenzado a empaquetar todas sus obras, las cuales han sido relegadas a un cuarto oscuro y lleno de humedades por su nieto, según ella misma nos ha contado.

La Princesa, que este año pasará las Navidades en Brasil huyendo así de la polémica, tiene planeado exponer su arte e incluso venderlo todo con fines benéficos, logrando así que su trabajo se convierta en ayuda para los demás. En esta nueva aventura Diana no estará sola, pues contará con la ayuda totalmente desinteresada de la abogada Rosa María Chico Villoria, el arquitecto José Pomar, el licenciado en Bellas Artes Francisco Egea Moreno y el doctor en Bellas Artes y profesor de la Universidad de Murcia Fernando Picornell Cantero.