Helen Mirren olvida su mala experiencia junto a Harrison Ford

LOS ANGELES, CALIFORNIA - DECEMBER 02: Helen Mirren and Harrison Ford attend the Los Angeles Premiere Of Paramount+'s
LOS ÁNGELES, CALIFORNIA - 2 DE DICIEMBRE: Helen Mirren y Harrison Ford asisten al estreno en Los Ángeles de "1923" de Paramount+ en Hollywood American Legion el 2 de diciembre de 2022 en Los Ángeles, California. (Foto por Robin L. Marshall/FilmMagic)

Helen Mirren y Harrison Ford son dos pesos pesados del séptimo arte. En eso podemos estar todos de acuerdo. Y a los 77 y 80 años respectivamente se suman a la moda del streaming como una de las power couples para tener en cuenta en la próxima tanda de series épicas. Porque el estreno de 1923, la precuela western de Yellowstone -el gran éxito de Paramount+ protagonizado por Kevin Costner que ya va por su quinta temporada- aterriza en EE. UU. el próximo 18 de diciembre, una serie donde interpretan a un matrimonio que lucha contra el acecho de las pandemias, la sequía, el fin de la Ley Seca y la Gran Depresión sobre sus amadas tierras en el oeste americano. Sin embargo, a juzgar por los halagos que se lanzan mutuamente, cualquiera diría que las estrellas habrían olvidado el gran problema romántico que tuvieron hace casi cuarenta años.

Porque 1923 es el segundo trabajo audiovisual que Helen Mirren y Harrison Ford protagonizan juntos. El primero fue La costa mosquito, la incomprendida adaptación de la novela de Paul Theroux estrenada en 1986 y dirigida por Peter Weir, donde interpretaban a un matrimonio sólido que terminaba distanciándose por culpa de la realidad distópica que forzaba el marido sobre la familia. Y ahora que han vuelto a reunirse 36 años más tarde ambos parecen estar encantados, aplaudiéndose y hablando maravillas el uno del otro.

Cuando trabajamos juntos por primera vez, él era una gran estrella de cine y yo era una don nadie” dijo la actriz a Variety en el estreno de la serie. “Así que me sentía muy intimidada” añadió. “Aprendí mucho de él porque yo no había hecho demasiado [cine]. Había realizado mucho teatro pero no un montón de películas. Así que lo observé y me enseñó muchísimo sobre la actuación en cine que, hoy en día, todavía sigo utilizando” sentenció como reflejo de su respeto y cariño hacia su compañero. Y es cierto. Por aquel entonces Harrison Ford ya era un imán infalible para la taquilla global gracias a Star Wars y el éxito de las dos primeras películas de Indiana Jones, mientras Helen Mirren comenzaba su carrera en el cine comercial estadounidense después de participar en películas polémicas como Calígula (1979) o éxitos medios como Excalibur (1980).

De todos modos, quien tampoco se quedó atrás en alabanzas fue Harrison Ford. En la misma alfombra roja dijo al citado medio que “admiraba” el trabajo de Helen. “Es una persona encantadora, así que ha sido tanto un placer profesional como personal el poder trabajar con ella de nuevo”. No obstante, todo esto sonará a la colaboración más idílica entre compañeros de reparto, pero algo me dice que ninguno de los dos recuerda, o quiere recordar, el obstáculo profesional que vivieron en 1986.

British actress Helen Mirren and American actor Harrison Ford on the set of The Mosquito Coast based on the novel by Paul Theroux and directed by Australian Peter Weir. (Photo by Sunset Boulevard/Corbis via Getty Images)
La actriz británica Helen Mirren y el actor norteamericano Harrison Ford en el plató de La costa de los mosquitos, basada en la novela de Paul Theroux y dirigida por el australiano Peter Weir. (Foto de Sunset Boulevard/Corbis a través de Getty Images)

Porque es probable que muchos espectadores quizás no lo sepan, pero aquellas secuencias de compromiso y amor inquebrantable que tuvieron que rodar para La costa mosquito cuando interpretaron a una pareja de la ficción por primera vez, en realidad, fueron un dolor de cabeza para la oscarizada actriz. Y por culpa de los malos besos de Harrison Ford. Y no lo digo yo, lo dijo Helen Mirren en una entrevista.

La estrella británica contó la historia en un programa de radio de la BBC en 1997 (vía Chicago Tribune), asegurando que si bien lo consideraba “el hombre más amable y dulce que podía haber conocido”, no podía besarla bien ante las cámaras.No puede besar” aseguró.Le resulta imposible besar en pantalla… Y probablemente tampoco sea muy bueno fuera de ella". 

Pero, ni corta ni perezosa, Helen no se quedó en una mera anécdota personal, sino que llevó el asunto mucho más lejos. "No soy solo yo, otras actrices están de acuerdo. Cuando nos ponemos a charlar fuera de la cámara, llegamos a la misma conclusión: ‘¡no podía hacerlo conmigo tampoco!” Lo intenta pero no le sale”.

Es decir, por mucho que Harrison Ford haya interpretado a varios de nuestros héroes y protagonistas favoritos, sufriría un handicap importante a la hora de besar a sus compañeras. Todo un problema. Porque interpretar a una pareja de la ficción y no poder plasmar besos creíbles ante las cámaras me parece una de las situaciones más incómodas que se pueden generar en un rodaje. Imaginen tener que besar a alguien por gajes del oficio pero que, por más que lo intenten, el resultado sea malo. O tu compañero no pueda hacerlo. Horrible. Después de todo, un mal beso en la gran pantalla puede conseguir que el público pierda la credibilidad en la historia de amor que nos quieren contar. Confieso que me pasó varias veces. Por ejemplo, con muchos de los besos de Harrison Ford en el cine, o los de Richard Gere cuando tiene una partenaire diferente a Julia Roberts.

Además, que una actriz ya consagrada a finales de los 1990s como Helen Mirren hiciera pública una información tan personal y privada, podría sonar a rencor o intención de batalla mediática con Harrison Ford. Digamos que no es el tipo de comentario que solemos conocer de estrellas de esta índole. Es más, imagino que fácilmente podría haber disgustado a Harrison Ford. Sin embargo, las alabanzas que se rezan ahora y el cariño que se profesan en plena promoción de 1923 nos dice que cualquier mal sabor de boca (nunca mejor dicho) habría pasado a la historia. O no lo recuerdan después de todos los besos dados a lo largo de sus carreras, o han querido hacer borrón y cuenta nueva. Después de todo, a esta altura de sus vidas, qué importa un mal beso sobre una buena oportunidad profesional para seguir brillando juntos.

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1923 es la nueva apuesta de Taylor Sheridan, el mismo responsable de Yellowstone que no podía estar viviendo una mejor temporada creativa. Porque además de conquistar al público con la serie protagonizada por Kevin Costner, generando mejores críticas y datos de audiencia con cada nueva temporada (suma un promedio de 12 millones de espectadores en EE.UU.), esta nueva serie western marca la expansión del mismo universo tras el éxito del primer spin off, 1883. En esta serie protagonizada por Sam Elliott y Tim McGraw conocíamos la historia de James Dutton, el bisabuelo de John Dutton III y personaje que interpreta Costner. Ahora, en 1923, nos adentramos en la lucha de Jacob Dutton, el patriarca de la familia y hermano de James. Y por si fuera poco, Sheridan también está triunfando con la serie de Sylvester Stallone, Tulsa King ya disponible en EE.UU.

La mala noticia es que al tratarse de series producidas para el servicio de Paramount+ muchos países no tienen más remedio que seguir esperando para verlas. Como es el caso de España, en donde estará disponible más adelante (todavía no se sabe cuándo) a través de SkyShowtime que traerá títulos también de Universal y Nickelodeon.

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