Isabel II habría fallecido de una grave enfermedad que sufría en secreto

Isabel II, Queen of England, visits Madrid `Queen Elisabeth II greets to a group of children that wave British flags; with her the mayor of Madrid Juan Barranco`  (Photo by JMN/Cover/Getty Images)
La reina Isabel II quizá no murió por vejez sino debido a un cáncer de médula ósea (Photo by JMN/Cover/Getty Images)

Aunque no lo parezca han pasado casi tres meses desde el fallecimiento de la reina Isabel II pero, a pesar de los días transcurridos, se sigue hablando de la monarca y se acaba de desvelar un enorme secreto.

En todas las familias cuecen habas así que imagínate las que pueden llegar a cocer en la familia real británica, plagada de secretos de Estado, poder y necesaria privacidad también en el ámbito personal.

Isabel II siempre fue una mujer fuerte y quiso mantener esa apariencia hasta el fin de sus días. Es lógico que con 96 años ya no se la veía como décadas atrás pero siempre mantuvo ese aura implacable planeando sobre su apariencia de dulce abuelita que vestía de colores neon y paseaba junto a sus adorables corgis.

Hasta el momento todos pensábamos que Isabel II había fallecido plácidamente en Balmoral a causa de su avanzada edad, de hecho el informe de defunción oficial recogía la vejez como causa del fallecimiento de la reina pero ahora, un amigo íntimo del duque de Edimburgo, cuenta otro final bien distinto.

El testimonio de Gyles Brandreth tiene peso debido a que no solo es amigo íntimo de la familia sino también uno de los biógrafos oficiales de la familia real británica. Gyles conoce informaciones de carácter personal ocultar al gran público y ahora cuenta la mayor de ellas en un nuevo libro.

La lectura se titula “Elizabeth: An Intimate Portrait” (Isabel: Un Retrato Íntimo) y ‘La Razón’ se hace eco de que en sus páginas Brandreth estaría sugiriendo que Isabel II podría haber muerto por una grave enfermedad que habría padecido en secreto durante varios años.

Se trataría nada menos que de un cáncer de huesos y el autor narra en su obra que: “Había oído que la Reina tenía una forma de mieloma, cáncer de médula ósea, lo que explicaría su cansancio y pérdida de peso y esos problemas de movilidad de los que a menudo nos hablaron durante el último año de su vida”.

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El tabloide británico ‘The Mirror’ se ha hecho eco de este fragmento del libro que está desvelando una información que me hace revisitar la figura de la monarca en los últimos tiempos. Es evidente que la edad cuenta pero, si de verdad Isabel II padecía cáncer de huesos y eran fuertes sus dolores y síntomas, es admirable como llevó su agenda a rajatabla hasta prácticamente meses antes de su adiós final.

Según Gyles, Isabel II era consciente de que su tiempo “era limitado” debido a esta patología y dedicó los últimos días de su vida a rodearse de sus seres queridos y repasar su vida con ellos. La reina se marchó orgullosa de su legado y, según el escritor, sin arrepentirse de nada.

Eso sí, en su corazón le dolía haber tenido que despojar a Andrés de sus títulos por el escándalo de Jeffrey Epstein puesto que ella, dice Gyles, siempre creyó que su hijo era inocente. Está claro que incluso después de fallecer Isabel II sigue sorprendiéndonos y es que siempre ha sido una figura llena de misterios e incógnitas, desde el fallecimiento de Lady Di, hasta la propia causa de su muerte.

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