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Joaquín Cortés rompe su largo receso para volver a sacudir los tabladillos estadounidenses

A lo largo de seis años, el español Joaquín Cortés estuvo completamente alejado de los escenarios internacionales. Se trató de un descanso particularmente prolongado que se rompió hace solo unos días con el inicio de una mini gira estadounidense que incluye la presentación de este sábado en el Dolby Theatre de Hollywood, California, y que concluye el 10 de diciembre en San Jose Civic, en la ciudad de San José.

Estamos hablando, por supuesto, del ‘bailaor’ más famoso y mediático de todos los tiempos. Es decir, un tipo que destacó inicialmente de manera internacional como danzante de ballet clásico, que fundó después su propia compañía para crear sus propias obras, que ha participado en varias películas famosas y que ha colaborado con artistas como Michael Jackson y Jennifer Lopez.

En el caso del 'Rey del Pop", le enseñó unos pasos de baile que este le solicitó luego de verlo en una gala musical ofrecida en Montecarlo, Mónaco, y en el de JLo, coreografió el primer concierto de la 'nuyorican' en Puerto Rico, además de bailar con ella.

En ese sentido, el alejamiento suena especialmente prolongado, sobre todo porque el andaluz practica un estilo de danza que requiere de un poderío físico que se ve precisamente reforzado con el paso de los años. Sin embargo, como lo comentó él mismo a Los Angeles Times en Español durante una reciente entrevista por Zoom, los dos años sabáticos que había decidido tomar en cierto momento se vieron sumados por la llegada de la pandemia del Covid-19 y el nacimiento de su primer hijo, al que sumó luego otro.

“Es muy gratificante la vuelta, porque cuando uno nace artista, muere artista”, fue lo primero que nos dijo. “He disfrutado estos años con mis hijos y he tenido que vivir esta pandemia, como todos, pero regresar a los escenarios ha sido fantástico, aunque este es solo el preámbulo de lo que haré el año que viene por toda América, incluyendo a América Latina y, por supuesto, a México”.

Nuevas mezclas

El regreso se produce de la mano de “Esencia”, el décimo espectáculo surgido de la imaginación de Cortés. A pesar de haber iniciado su recorrido en tarimas españolas durante 2017, el show se vio interrumpido primero por una lesión sufrida por su protagonista y, más adelante, por la inesperada llegada del virus.

“Es un musical flamenco en el que participan cerca de 40 personas, entre músicos, bailarines e integrantes del equipo técnico”, retomó nuestro entrevistado. “Estoy muy contento con el resultado, porque tanto en Houston como en Miami, donde lo acabamos de presentar, la gente estaba enloquecida”.

Al igual que sus trabajos anteriores, “Esencia” mantiene esa clara fusión entre estilos de baile y de música aparentemente irreconciliables que lo ha caracterizado a través de los años y que no genera ahora mayores rechazos, pese a que las cosas eran distintas cuando empezó a practicarla.

“En cierto momento, yo fui un rebelde con causa, un revolucionario del flamenco y de la danza en mi país”, proclamó Cortés con orgullo. “Cambié la Historia, porque fui el primero en fusionar diferentes estilos de baile y de música para crear algo propio que tiene mucho que ver con mis raíces, pero que, en el plano del movimiento, está mezclado con la danza contemporánea y el ballet clásico, mientras que, a nivel musical, combina el flamenco con la música clásica, la música árabe, la música latina y el jazz”.

Este artista tiene la ventaja de haber nacido en la ciudad de Córdoba, perteneciente a la comunidad de Andalucía, y de haberlo hecho además en el seno de una familia gitana. Esto tendría que haberle dado desde el inicio un aire de legitimidad que, sin embargo, no le sirvió de mucho ante los puristas una vez que decidió salirse de la ruta establecida.

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“No fue fácil; la gente decía, ‘wow, qué viene a contarnos este niño aquí’”, explicó el ‘bailaor’. “Pero hoy en día, después de 30 años, se ha demostrado que he sido un visionario que se adelantó al tiempo”.

No fue lo único que hizo. En lo que respecta a la puesta en escena, se atrevió a llevar faldas y a presentarse con el torso desnudo, apelando además a elementos relacionados al mundo más encumbrado de la moda, como lo prueban los vestuarios exclusivos que le hizo Giorgio Armani.

“Yo no buscaba generar una repercusión mediática ni una polémica en los medios de comunicación”, manifestó el español. “Mi idea era hacer algo que reflejara mi criterio y mis muchos años de estudio y de aprendizaje”.

“Aquí no hay nada preparado ni nada de laboratorio, porque ha salido de un movimiento natural”, aseguró. “Al final, fue una revolución a nivel mundial. Hoy en día, todo el mundo sabe que Joaquín Cortés es una marca reconocida”.

Prueba de fuego

Cortés comenzó a bailar hace 41 años y tiene ya una carrera profesional de tres décadas. Al revisar los videos de sus actuaciones más memorables, es imposible dejar de admirar el poderío de su desempeño, así como imaginar el esfuerzo que tiene que significar mantenerse a la altura de las expectativas cuando se tiene 53 años.

No cabe duda de que esta es una disciplina con una fecha de expiración que él parece haber rebasado. “Dios me va a permitir seguir los años que él quiera, pero, mientras siga al 100 por 100, lo seguiré haciendo, porque amo el escenario”, afirmó. “Soy artista de nacimiento”.

“Con esta pasión que tengo, me subo al escenario y no me duelen las piernas; mi cuerpo tiene memoria y sigue aguantando”, agregó. “Entiendo que soy un hombre muy afortunado, y tengo que darle gracias a Dios por esta fortaleza que me ha dado”.

Pasos californianos

La relación de Cortés con Los Ángeles no ha sido tan intensa como la que ha tenido con otras ciudades estadounidenses, pero ha sido sin duda la más vistosa de todas.

Si Nueva York resultó esencial en su carrera debido a los estudios de danza contemporánea que realizó ahí a fines de los ‘90 bajo la guia de la afamada la coreógrafa Debbie Allen, y Miami le dio oficialmente su propio día (cada 9 de noviembre), lo que ha pasado en el Sur de California ha podido ser apreciado de manera mucho más masiva gracias a la televisión.

Eso fue lo que sucedió justamente durante el Oscar de 1999, que lo encontró haciendo de las suyas en el Dorothy Chandler Pavilion durante el segmento musical dedicado a celebrar las bandas sonoras nominadas.

Cortés recuerda que la invitación estaba destinada a presentar una coreografía basada en la melodía más popular de “Life Is Beautiful” (1997), la recordada cinta del italiano Roberto Benigni que terminó recibiendo tres Premios de la Academia (en categorías distintas a la nombrada).

“Era una música espectacular que nos permitió hacer una improvisación muy buena”, señaló. “Estar en una ceremonia de ese nivel fue uno de los momentos más bonitos de mi vida”.

En 2002, Cortés se subió a la tarima del Staples Center (hoy Crypto.com Arena) durante la celebración de la edición número 44 del Grammy. Lo hizo para acompañar a la joven Alicia Keys, quien se consagró definitivamente durante el transcurso de la ceremonia.

“Fue muy emocionante hacer esos pasos de tango con Alicia, considerando que lo que tenía ella en ese momento era su primer disco [‘Songs in A Minor’] y que recibió gracias a él cinco Grammys”, recordó nuestro entrevistado.

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En casa

Oficialmente, Cortés se convirtió en padre en 2008 con el nacimiento de Romeo, producto de su unión con la psicóloga Mónica Moreno, quien sigue siendo su novia.

Posteriormente, ambos trajeron al mundo a Andrea, quien tiene dos años y nueve meses. Está claro que el cordobés tomó el tiempo que consideraba necesario para asumir esta clase de responsabilidades.

“Yo siempre dije que quería ser padre; que iba a ser tarde, pero que iba a suceder”, explicó. “Y al final, el sueño fue cumplido. Le doy también gracias a Dios por haberme traído los dos regalos más importantes de mi vida, que son mis hijos. Ha sido una experiencia vital, maravillosa y necesaria”.

El ‘bailaor’ no mencionó a Samuel Pedraja, el niño de 12 años que, según un fallo judicial dictado en septiembre de 2009, fue procreado por él mismo y su ex asistente Cathy Asumu. Hasta donde se sabe, no mantiene contacto alguno con él.

Como sucede con muchas estrellas del ‘mainstream’ que alcanzan cierta edad, Cortés se ha ido mostrando cada vez más dispuesto a participar en ‘talent shows’ y ‘realities’, como lo demostró hace algún tiempo su papel de juez en “Bailando con las estrellas”, la popular versión en español de “Bailando con las estrellas", el exitoso programa estadounidense para la pantalla chica.

En 2021, ganó la segunda edición de “Mask Singer, adivina quién canta”, un programa donde los famosos que concursan llevan máscaras para no ser reconocidos hasta el último momento y no influenciar con ello las decisiones de los votantes. Le dijimos a nuestro entrevistado que esa era una manera interesante de mantenerse vigente y de exponerse ante audiencias nuevas.

“No lo hice por mantenerme vigente, porque no necesito vivir de la televisión”, aseguró él de manera un tanto defensiva. “Lo hice, en realidad, por mi hijo mayor, porque era un programa blanco donde nos disfrazábamos y que estaba muy enfocado en los niños”.

“Yo canto muy mal, pero gané, aunque tenía al lado a gente que cantaba muchísimo mejor que yo”, reconoció. “Creo que sucedió porque creé un personaje muy especial que le gustó a la gente”.

Actualmente, Cortés se encuentra radicado en Madrid, luego de haber permanecido a lo largo de varios años en Lisboa. Su retiro de la capital portuguesa estuvo acompañado por un enredo legal que involucró acusaciones de no haber pagado la renta a lo largo de muchos meses por parte del propietario del inmueble que habitaba.

“Todo eso está solucionado”, se limitó a responder el artista cuando le tocamos el tema. “Hubo varios malentendidos, pero al final, la justicia puso todo en su sitio y todo quedó bien. La vida sigue, y yo estoy feliz”.

De todos modos, el andaluz asegura que nunca se alejó de la capital española. “Siempre he tenido mi casa en Madrid, y regresaré justamente para la fiesta navideña, porque voy a pasarla con la familia”, contó. “Claro que, en realidad, podría decir que ahora mismo estoy radicado en Miami”.

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En otras salas

Hay una faceta extra de Cortés que no puede pasar desapercibida: los papeles que ha tenido en el cine. Su primera incursión en la pantalla grande se dio en “La flor de mi secreto” (1995), de Pedro Almodóvar, seguida por “Flamenco” (1995), de Carlos Saura. Más que ser ejemplo de actuación, la breve pero vibrante escena que tuvo en la primera cinta era una exhibición de destreza que colaboraba con la intención dramática del relato, mientras que, en el segundo caso, se trataba de un acto de danza muy bien filmado, ya que estábamos ante un documental.

Pese a que “Gitano” (2000), el filme que protagonizó luego, y que sí requería de otras dotes interpretativas, recibió muy malas críticas, su simple presencia en una producción de esta clase es suficiente para generar interés.

Hablamos de un aspecto de su carrera en el que no parece haber novedades, como se lo comentamos. “Estoy muy atento a las redes sociales, y todo el mundo me está pidiendo que haga una película o una serie documental”, nos dijo.

“Estamos viendo todo eso, pero tiene que ser el proyecto correcto, porque yo hago las cosas bien o no las hago”, añadió. “Tenemos muchas ideas y algunas se plasmarán, pero no sé cuándo”.

Más allá de lo sucedido con su ex asistente y con su antigua vivienda en Lisboa, que son asuntos recientes, Cortés no se ha visto involucrado de manera frecuente en polémicas y se ha cuidado incluso de hablar públicamente de sus asuntos privados, lo que tiene sentido en vista de que considera ser una persona que no es “ni de derechas ni de izquierdas”.

Lo que sí cree es que, en momentos como los que atravesamos, lo que le ofrece a su audiencia es un bálsamo de sanación. “Yo siempre digo que la danza y la música son la medicina del alma”, dijo. “Cuando la gente viene a ver un espectáculo nuestro, se olvida durante dos horas de su vida normal y del estrés, porque se sumerge en este mundo onírico y maravilloso del teatro, del espectáculo, del entretenimiento. Es como que les diéramos una inyección de vida”.

“Gracias a Dios, no me interesa la política”, enfatizó. “Yo me dedico al arte, y el arte es inmortal, mientras que la política es pasajera, porque en ella, hoy vienen unos y después otros. En ese sentido, me siento un hombre muy afortunado por llevar tantos años creando sueños”.

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Este artículo fue publicado por primera vez en Los Angeles Times en Español.