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'La última' ni siquiera reluce las virtudes de Aitana

Fotograma de Aitana en 'La última' (Foto: © JulioVergne/Disney+)
Fotograma de Aitana en 'La última' (Foto: © JulioVergne/Disney+)

Aitana continúa expandiendo su carrera como pocas artistas. Ya no solo es que sea una de las artistas musicales más importantes de España, sino que ahora se abre nuevos horizontes lanzándose a explorar el terreno de la interpretación. De esta forma, la cantante en Formentera o Vas a quedarte se prestó a ser la protagonista de La última, la primera serie original de Disney+ para España en donde comparte créditos con Miguel Bernardeau, su pareja en la vida real, en una historia de superación sobre el despertar artístico de una joven en la música. Un producto hecho a su medida.

Con su anuncio, más allá del bombazo comercial que supone un proyecto de estas características, también surgieron muchas dudas. La primera, la capacidad interpretativa de Aitana, ya que hasta ahora nunca había trabajado como actriz y el resultado podría ser perfectamente comparable a producciones como Glitter, Crossroads o Burlesque, las películas que aprovecharon el tirón comercial de estrellas musicales como Mariah Carey, Britney Spears o Cher sin demasiado éxito. Y, en segundo lugar, también estaba el riesgo de poner demasiado el foco en su vida personal, ya que compartir romance en pantalla con su pareja real podría hacer saltar todo tipo de habladurías.

Sin embargo, habiendo visto los primeros capítulos de la serie, he de decir que ninguno de estos detalles son su mayor problema. Puede que Aitana aún no tenga tablas en la interpretación y que esto choque en pantalla en algún momento, pero no molesta en exceso. Y respecto a su relación con Bernardeau, se huye en todo momento de cualquier situación que derive al morbo, siendo una serie con un tono muy blanco y adolescente que ha sido muy cuidadosa al respecto. Aún así, La última no consigue levantar el vuelo ni relucir las virtudes de su protagonista, que son muchas, y todo es culpa de una realización y escritura que no ha tomado riesgos y que ha jugado todas las cartas a la presencia de Aitana. Pero no ha sido suficiente.

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Para empezar, no comprendo que teniendo a una artista con semejante nivel musical, capaz de emocionarnos con baladas como Vas a quedarte, de ponernos a bailar sin parar temas como Formentera o de tenernos todo OT 2017 expectantes por ver su evolución; esta pase sin pena ni gloria en los momentos musicales de la serie. Creo que parte de la culpa la tiene una composición de temas que no termina de cuajar, que se siente como una conjunción de baladas poco memorables de las que uno se olvida una vez terminado cada episodio.

Ni siquiera la canción titulada La última, la que se erige como la principal de la serie, consiguió cautivarme, puesto que en comparación con otros temas similares de Aitana como la mencionada Vas a quedarte o + (Más) se siente muy inferior. Pero más allá de que las canciones gusten más o menos (al final el gusto en estas cuestiones puede ser muy subjetivo), esta ficción de Disney+ no hace esfuerzo en sacarlas a relucir ni de explotar el carisma de su intérprete en el escenario. O al menos eso he sentido en las secuencias musicales de sus dos primeros episodios.

Por ejemplo, en la escena donde Candela, el personaje de Aitana, se da a descubrir ante un productor musical en un bar nada más comenzar la serie, no dejaba de pensar que se podría haber realizado algo íntimo y precioso que elevara a un gran nivel la interpretación de la cantante. Puede que ella no tenga experiencia como actriz, pero en carisma y buen hacer sobre el escenario tiene tablas de sobra. Y era el momento perfecto para hacerla relucir como la estrella que es. No obstante, la realización se limita a primeros planos y tomas generales sin chispa que ni crean ambiente de emoción.

Este problema se eleva valorando que, en el fondo, La última no deja de ser un producto limitado al público adolescente lleno de lugares comunes sobre la fama, el perseguir tus sueños o los romances juveniles. Durante la presentación a la prensa, sus responsables insistieron en que esta era “una serie en serio” que no se limitaba solo a los fans de Aitana, sin embargo, en la práctica no lo he sentido así. De hecho, no paraba de pensar que me recordaba a fanfictions sobre grupos adolescentes como One Direction que hace años veía compartir en redes (y de los que surgieron películas como After). E incluso hay referencias forzadas a este target, como una explicación absurda de cómo funciona TikTok que me dejó ruborizado.

Al final, por muy atractivo que sea el envoltorio del producto, hay poco por lo que vaya a dejar marca. Y mira que tenía oportunidades para hacerlo, porque, como digo, aunque la idea sobre la que se sustenta La última no fuera revolucionaria, si hubiera explotado bien las virtudes de su protagonista, especialmente en la parte musical, creo que podrían haber creado un vehículo de lucimiento perfecto para Aitana con el que demostrar que no hay reto que se le resista. Pero, tristemente, esto no ha sido así.

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