METE CRÍTICA | Ni de aquí, ni de China: Desde los cómics llegan a Disney las batallas de la multiculturalidad

METE CRÍTICA | Ni de aquí, ni de China: Desde los cómics llegan a Disney las batallas de la multiculturalidad
METE CRÍTICA | Ni de aquí, ni de China: Desde los cómics llegan a Disney las batallas de la multiculturalidad

Sin haberlo planeado, pues su realización comenzó antes de que Todo en todas partes al mismo tiempo (91%) viera la luz, esta serie llega justo para aprovechar el impulso mediático que alcanzaron sus protagonistas tras su exitoso paso por la cartelera y ser reconocidos en la reciente entrega de los premios Oscar, lo cual le viene de maravilla pues a pensar de lanzarse sin hacer mucho ruido en Disney plus, se trata de uno de los mejores productos que dicha plataforma ha presentado al margen de las grandes franquicias.

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Pero las coincidencias con la ya mencionada película no solo quedan en el reparto por incluir a Michelle Yeoh y Ke Huy Quan, sino la desenfadada habilidad para mezclar los géneros que le permite al director Destin Daniel Cretton (Short Term 12 (99%), Buscando Justicia (85%), Shang-Chi y la leyenda de los diez anillos (95%)) adaptar a live-action un concepto proveniente de la galardonada novela gráfica American Born Chinese de Gene Luen Yang, cuyo extravagante conjunción de universos pareciera solo podría funcionar en el mundo de las viñetas.

Con base a una bella ilustración estilo wuxia donde los vibrantes colores se unen a la vitalidad de las artes marciales en el campo de lo fantástico, desarrolla el paralelismo entre el universo místico al que pertenece la leyenda de El Rey Mono, con la cotidianeidad estudiantil occidental plagada de referencias a cómics, mangas y series animadas, manteniendo los interesantes y absolutamente necesarios apuntes a la relación de la adolescencia con la xenofobia normalizada en escenarios de multiculturalidad.

Entre la acción, el drama y ciertos toques de comedia, de forma muy orgánica la travesía de Wei Chen, misma que obedece a su afán de encontrar su propio propósito al enfrentar un terrible amenaza dando pie a insólitas batallas entre guerreros legendarios, se une con los avatares del protagonista Jin Wang, quien en medio de la necesidad de interpretar la relación de su naturaleza de origen chino y su contexto como norteamericano en medio de los usuales conflictos adolescentes, llega a cometer acciones poco honorables y caer en la condescendencia para quienes se encuentran en su misma circunstancia o similares.

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De este modo es que se ponen sobre la mesa importantes temas de convivencia, multiculturalidad y la estigmatización mediática que aún se mantiene, pese a que desde décadas existe una batalla por cambiar tales convenciones, de la cual han sido precursores gente de la talla del legendario Bruce Lee, quien precisamente también con a través de su interpretación del Kung-Fu buscaba proyectar otros modelos de personajes asiáticos en la pantalla grande.

Ni de aquí, ni de China -por su desafortunado título en español- es pues un producto que sin abandonar nunca sus objetivos como entretenimiento, aprovecha el actual boom por los cómics que se vive a distintos niveles, para ofrecer una llamativa aventura sustentada en un discurso inteligente. Suficientes razones para no perderle la pista.

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