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“Ne me quitte pas”: un dramático romance, una ruptura angustiante y por qué no es una canción de amor sino “un himno a la cobardía”

Una imagen coloreada de Edith Piaf, retratada en 1936; la cantante logró la más celebrada y difundida versión de
Una imagen coloreada de Edith Piaf, retratada en 1936; la cantante logró la más celebrada y difundida versión de "Ne me quitte pas" - Créditos: @Lipnitzki

Cuenta la leyenda que cuando Edith Piaf escuchó aquella canción por primera vez, exclamó: “Un hombre no debería cantar cosas como estas”. Inspirada en la desesperación frente a la amenaza de ser abandonado por Suzanne Gabriello, Zizou, la gran amante de su vida, Jacques Brel acostumbraba maldecir a “Ne me quitte pas” (No me abandones), tal vez la más inspirada composición del cantautor belga. Una sentida balada con una sencilla estructura melódica y una poderosa letra inspirada en aquella ruptura amorosa, donde dejó al descubierto su propia cobardía. Paradójicamente, con el tiempo la canción se convertiría en un clásico irrompible, considerado el tema en francés más difundido de la historia.

Escrita e interpretada por el propio Brel junto al pianista Gérard Jouannest, la composición fue publicada en 1959 por Warner-Chappell y, desde entonces, permanece en el podio de las más bellas canciones de amor de todos los tiempos. El tema se encuentra en el cuarto álbum del cantante belga, Le valse a Mille Temps, aunque su historia se remonta a algunos años atrás, cuando una noche de verano, Brel conoció a Suzanne Gabriello, más conocida en el mundillo artístico como Zizou. Y de aquel primer encuentro en el club Bobino, un renombrado teatro music hall parisino donde desfilaron las figuras más importantes de la canción francesa del siglo XX, nacería una dramática historia de amor, acompañada por una agónica ruptura.

Cantante y actriz de vaudeville, Zizou animaba programas de televisión y presentaba concursos en la televisión francesa. Pero fue durante una gira junto al trío “Les Filles à Papa” cuando conoció a Jacques Brel y comenzaron una relación turbulenta durante los siguientes cinco años, incluidas numerosas separaciones y reconciliaciones.

El mayor obstáculo que se interpuso entre ellos fue el matrimonio del propio Brel con Thérèse Michielsen (Miche), con quien había tenido tres hijas (Chantal, France e Isabelle). Una relación que, claramente, logró mantenerse a hurtadillas de su familia, que periódicamente viajaba de Luxemburgo hasta París, para visitar al cantante, que por entonces ya se había convertido en un artista consagrado.

Así las cosas, mantuvieron aquel “amour fou” en forma clandestina por cinco años, hasta que finalmente Brel abandonó a su amante embarazada y se negó a reconocer su paternidad, mientras Zizou lo amenazaba con demandarlo ante los tribunales.

“No me abandones/hay que olvidar/todo puede olvidarse/Y sobre todo lo que ya se desvaneció/Olvidar el tiempo de los malentendidos/Hay que saber olvidar esas horas/que a veces mataban/a golpes de por qué/el corazón de la felicidad/No me abandones…” cantaba Brel luego de dejar a Zizou como un ritual de humillación personal por el trato mezquino que le había dedicado. Y de esa manera, el abatimiento de un hombre cobarde se desgranaba entre los versos de aquella canción desesperada: Ne me quitte pas.

Casi como un sello personal, las letras románticas de Brel revelaban en ocasiones cierta oscuridad y amarga ironía, que dejaban aflorar destellos de su propio resentimiento y frustración. Tal el caso de “Ne me quitte pas”, escrita tras la tortuosa separación. La historia terminó mal, pero eso no fue impedimento para que Brel la tomara como fuente de inspiración para crear aquella sórdida canción de amor, como una súplica que ya no tenía sentido luego de comportarse de aquella manera con Zizou. No mucho después, el 11 de septiembre de 1959, cuando hacía meses que había perdido a su amante y a su posible hijo, Jacques Brel graba su versión definitiva.

Para Jacques Brel, la suya no era una canción de amor sino de cobardía
Para Jacques Brel, la suya no era una canción de amor sino de cobardía - Créditos: @Lipnitzki

Respecto de la música, parte de la canción se inspiró en el comienzo de la “Rapsodia Húngara Nº 6″, de Franz Liszt (Brel había aprendido a tocar esta pieza cuando era niño y era una de sus piezas predilectas). También se ha señalado el parecido de la canción con un pasaje de la “Sonata para piano Nº 17″, de Beethoven.

Nacido en Bélgica en 1929, Brel resultó ser uno de los más destacados exponentes de la Chanson française. Vivió gran parte de su vida artística en París y sus últimos años en las Islas Marquesas, en la Polinesia Francesa. Si bien se desempeñó también como actor y cineasta, sus canciones fueron especialmente reconocidas por la cuidada poesía de sus letras. A partir de 1952, empezó a componer sus primeras canciones y cantar en cabarets, donde ya traslucía la potencia de sus letras y su talento para la interpretación. Luego de grabar su primer disco, un año después se dirige a París con la guitarra al hombre dispuesto a triunfar. Compuso y grabó sus canciones casi exclusivamente en francés y hasta hoy es ampliamente reconocido en los países francófonos como uno de los mejores compositores en francés de todos los tiempos.

Y entre todas aquellas maravillosas composiciones, “Ne me quitte pas” se transformaría en su obra maestra y mayor éxito, interpretada por los más importantes cantantes, rebasando ritmos, estilos e idiomas. La canción ha tenido varias versiones de estudio grabadas por el mismo Brel. La primera versión se lanzó el 11 de septiembre de 1959 en el disco La Valse à mille temps. En 1961, grabó una versión en neerlandés titulada “Laat me niet alleen”. Trece años después del nacimiento de la canción, el 20 de junio de 1972, grabó una nueva versión para el álbum del mismo nombre.

Edith Piaf en 1961, en el teatro Olimpia de París
Edith Piaf en 1961, en el teatro Olimpia de París - Créditos: @Lipnitzki

Pero también tuvo centenares de versiones de otros intérpretes en muchos idiomas, desde Rod McKuen, que transformó ‘Ne me quitte pas’ en ‘If you go away’, hasta Dusty Springfield, Barbra Streisand o Scott Walker, o la maravillosa versión en francés de Juliette Greco. También la versionaron desde Nina Simone a Ray Charles, Frank Sinatra y hasta Julio Iglesias, desde Madonna a Fito Páez, hasta la española Concha Buika.

Según contó alguna vez Zizou, Brel había escrito aquella canción para ella y se la había cantado en presencia de amigos. Sin embargo, más tarde, Brel la contradijo cuando aseguró: “No se trata de una canción de amor, sino de un himno a la cobardía”.