La obra "En flagrante delito" denuncia el acoso a la comunidad LGTBI en Túnez

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Túnez, 26 jun (EFE).- Las fotografías de una juega nocturna entre un grupo de amigos se convierte en la prueba del "delito" cuando uno de ellos acude a la Policía para denunciar la desaparición de su novio. Tras requisar su teléfono durante el interrogatorio, los agentes descubren una pareja de hombres bailando y todo se vuelve una pesadilla que marcará sus vidas.

"Una realidad que fingíamos no ver", asegura la realizadora y guionista de "En flagrante delito", Essia Jaibi, de tan sólo 33 años, que ha recogido innumerables testimonios para crear la primera obra de teatro sobre la comunidad LGTBI en Túnez, donde la homosexualidad es castigada con penas que van desde los seis meses hasta los tres años de cárcel.

Coproducida por la asociación Mawjoudin (en tunecino, Existimos), que lucha por los derechos de las minorías sexuales, esta pieza trata no sólo de mejorar su representatividad en la escena cultural- minoritaria y a menudo caricaturizada - sino sensibilizar a la opinión pública.

Tras cuatro representaciones en una sala privada de la capital, los activistas aspiran ahora a llevarla a otras regiones del país "si las condiciones de seguridad lo permiten".

Una bocanada de aire tras los dos años de aislamiento que ha supuesto la pandemia, explica el director de proyectos artísticos, Karam Aouini, que ha precarizado una población ya vulnerable.

"Durante este periodo la violencia digital se ha disparado a través de la salida del armario forzosa, chantajes con fotografías íntimas y campañas hostiles en las redes; es la manera en la que las fuerzas de seguridad y los individuos homófobos penetran en la vida de los miembros LGTBI para agredirles y encarcelarles", señala el responsable de estar organización, que el pasado año prestó ayuda a 940 personas.

"En este país el artículo 230 es nuestra espada de Damocles", lamenta uno de los personajes en referencia al artículo del Código Civil- herencia de la época colonial francesa- que criminaliza la "sodomía" y lleva a la detención de medio centenar de personas cada año.

Las escenas, bañadas de humor negro pero sin restarle ni un ápice de su dureza, muestran experiencias traumáticas como la violencia física y verbal durante un arresto policial, la realización de un test anal o el abandono familiar tras revelar su orientación o identidad sexual.

"Son víctimas del sistema y luchan contra él pero también tienen una vida más allá de su orientación sexual. Reducir su existencia a una única etiqueta para decir que están fuera de la normalidad o que son algo antinatural es discriminatorio", defiende Aouini.

Por ello, "En flagrante delito" habla de amor y sexualidad pero también de leyes liberticidas que castigan a una generación que busca igualdad, de la osadía de vivir sin miedo a los tabúes que imperan en la sociedad o la tentación de abandonar un país que empuja a la clandestinidad en nombre de la moral religiosa.

Tras largos minutos de ovaciones del público, Yassine Chemli, un estudiante en segundo año de cine, se muestra emocionado con un transgresor beso entre los dos amantes.

"Me gustaría algún día poder hacer una película sobre ello. Mi generación ya no tiene tantos prejuicios como antes, pero lo haría en mi país y no en el extranjero porque es la realidad que existe y que conozco", afirma el joven.

Entre los asistentes se encuentra también la exdiputada, Bochra Hamida Belhaj, quien fue presidenta de la Comisión de Libertades Individuales y de Igualdad (Colibe), encargada en 2017 de proponer reformas para mejorar la constitución como la despenalización de la homosexualidad o la abrogación de la pena de muerte; ninguna de ellas aplicada.

"Son los militantes como Mawjoudin los que me devuelven la esperanza porque los partidos políticos, incluso aquellos que se reivindican progresistas, no han hecho nada para terminar con el artículo 230", critica esta abogada.

Si bien las personas LGTBI salieron de la sombra tras la revolución de 2011, que puso fin a dos década de dictadura de Zine El Abidine Ben Ali, todavía quedan batallas pendientes. Esta semana, los gobernadores de las dos regiones principales del país ordenaron la retirada de la última película de animación de la franquicia Disney-Pixar, "Lightyear", debido a las imágenes "escandalosas" de un beso lésbico.

(c) Agencia EFE

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