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Paternal, bondadoso e intelectual... Así es Carlos III según el príncipe Harry

Son muchos los escritores, biógrafos y periodistas británicos - Sally Bedell Smith, Penny Junor o Katy Holborn entre otros- que a lo largo de los años han escrito perfiles y anécdotas sobre Carlos III o han revelado las charlas que han mantenido con el nuevo soberano británico o su entorno. Sin embargo, hay una visión que hasta ahora no se conocía y es el retrato que su hijo pequeño, el príncipe Harry, hace sobre él en sus memorias, publicadas el pasado enero bajo el nombre Spare (De repuesto, aunque editado en nuestro país bajo el título En la sombra). El duque de Sussex lanzó un libro polémico contando cómo fue su vida dentro de la Familia Real británica y de paso, de forma directa o indirecta, hizo un retrato de todos sus miembros. Sobre su padre, el rey Carlos, compartió un relato sorprendente lleno de cotidianidad que va entre la compasión y la rabia, a ratos también te arranca una sonrisa. Lejos de la figura inaccesible y fría que nos habíamos imaginado, Carlos III queda con un hombre desarmado que quiso ser buen padre, pero que no supo o no pudo hacerlo. 

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 Así es Carlos III según el príncipe Harry
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‘Paternal, esperanzado, bondadoso. Y tan, pero tan equivocado’

La vida de Harry está marcada por la muerte de su madre, Diana de Gales, y las circunstancias que rodearon al trágico accidente que sucedió en la última madrugada de agosto de 1997. Esto explica que su libro arranque contando cómo su padre le transmitió lo sucedido. "Se sentó en el borde de la cama y me puso una mano en la rodilla. 'Mi querido hijo, mamá ha tenido un accidente de coche […] Ha habido complicaciones. Mamá ha resultado gravemente herida y la han llevado al hospital, mi querido hijo'", cuanta Harry explicando que siempre le llamaba "mi querido hijo" aunque en esa ocasión lo repetía más de lo normal. "Lo han intentado, mi querido hijo. Me temo que ya no se ha recuperado", le dijo el entonces príncipe Carlos. "No lloré, ni una lágrima. Mi padre no me abrazó. No se le daba muy bien expresar sus emociones en circunstancias normales, ¿cómo iba a esperarse otra cosa durante semejante crisis? Es cierto que posó la mano una vez más sobre mi rodilla, y me dijo: 'Todo irá bien'. No era poca cosa para él. Paternal, esperanzado, bondadoso. Y tan, pero tan equivocado", cuenta Harry.

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No habla de sus sentimientos

A lo largo del libro y en numerosas circunstancias el príncipe Harry deja claro que su padre ni habla de sus sentimientos ni expresa sus emociones, da igual que se trate del deseo de formalizar su relación con Camilla o de celebrar el regreso de su hijo pequeño de Afganistán. Sobre este último episodio, el duque de Sussex cuenta: "Creo que le di dos besos a mi padre. ¿Es posible que él… me apretara el hombro? […] para nosotros se trataba de una demostración física de afecto descomedida y sin precedentes".

Víctima de un ‘acoso encarnizado’

Para Harry esa falta de habilidad emocional para llegar sus hijos radica en la propia infancia que vivió Carlos. "Confesó que de niño lo habían 'hostigado'. Los abuelos para endurecerlo, lo habían despachado a Gordonstoun, un internado en el que padeció un acoso encarnizado. Las víctimas por antonomasia de los abusones de Gordonstoun, dijo, eran los chicos creativos, sensibles, aficionados a la lectura… En otras palabras, mi madre. Sus mejores cualidades eran carnaza para los matones. Le recuerdo murmurando en tono ominoso: Casi o había sobrevivido".

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Las revelaciones que el príncipe Harry hace en su libro sobre su padre
Las revelaciones que el príncipe Harry hace en su libro sobre su padre

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Las revelaciones que el príncipe Harry hace en su libro sobre su padre
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Un niño solo

Harry cuenta que su padre, actual jefe del Estado británico había conseguidos sobrevivir a esa etapa con la cabeza gacha y agarrado a su oso de peluche, que todavía conservaba años más tarde. "Teddy acompañaba a mi padre a todas partes. Era un objeto lamentable, con los brazos rotos, deshilachado y cubierto de parches […] Teddy expresaba de forma elocuente, mejor de lo que mi padre podría nunca, la soledad de su infancia", narra Harry en sus memorias.

Una vida sin abrazos

Es llamativo también la cantidad de veces que Harry cuenta las ganas que tuvo de abrazar a alguien –su padre, su abuela o su bisabuela- y no lo hizo, porque el contacto físico no es una costumbre dentro de la Familia Real británica. Esta distancia emocional, según él, también marcó la forma de ser de su padre. "Cuando tenía cinco o seis años la abuela lo dejó para marcharse a un viaje oficial que duró varios meses, y a su regreso lo saludó estrechándole la mano con firmeza. Claro que eso debió de ser lo que jamás obtuvo del abuelo. De hecho, el abuelo era tan distante y estaba tan ocupado viajando y trabajando que apenas vio a mi padre durante sus primeros años de vida", cuenta Harry en las memorias que en España edita Plaza & Janés.

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Un consumado acróbata

Uno de los pasajes con más dosis de humor es que cuando Harry narra cómo es la vida en el Castillo de Balmoral, una especie de laberinto de cincuenta dormitorios con puertas idénticas. "Abrir la puerta equivocada conllevaba el riesgo de toparse con mi padre vistiéndose con la asistencia de su ayuda de cámara o, peor aún, haciendo el pino", cuenta el duque de Sussex sobre los ejercicios que Carlos III hace a diario para aliviar sus constantes dolores de espalda causados por viejas lesiones de polo. "Los hacía a diario, en calzoncillos, apoyado contra la puerta o colgado de una barra cual consumado acróbata. Si posabas, aunque fuera el meñique en el pomo de la puerta, lo oías suplicar desde el otro lado: ¡No abras! ¡Dios mío, no se te ocurra abrir!", cuenta Harry en su biografía.

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Un peculiar sentido del humor

"Tenía veinte años cuando oí por primera vez la historia de las supuestas palabras de mi padre a mi madre el día de mi nacimiento: '¡Maravilloso! Ya me has dado un heredero y un repuesto, he cumplido con mi trabajo'. Una broma; es de suponer. Por otro lado, se cuenta que, a los pocos minutos de soltar esa cumbre de la comedia, mi padre salió a reunirse con su novia conque... entre broma y broma la verdad asoma", cuenta Harry haciendo referencia a que en la Casa Real su abuela, su madre y su padre se refieran a Guillermo  cómo "The Heir" (el heredero) y a él cómo "The Spare" (el repuesto).

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El reproche del príncipe Harry a su madre en sus memorias

Harry cuenta que hay una anécdota que a Carlos III le encanta: una vez conoció a un enfermo mental que sostenía con vehemencia que era el príncipe de Gales, estaba tan convencido de ello que el propio príncipe de Gales filosofaba sobre cuál de los dos estaba más cuerdo. "¿Quién sabe si soy de verdad el príncipe de Gales? ¿Quién sabe si soy siquiera tu verdadero padre? ¡A lo mejor tu padre de verdad está en Broadmoor (nombre del sanatorio mental en el que vivía el enfermo), mi querido hijo!", bromeaba Carlos. "Se tronchaba de risa, aunque el chiste tuviera maldita la gracia a la vista del rumor que circulaba por aquel entonces de que mi verdadero padre era uno de los examantes de mi madre: el comandante James Hewitt", cuenta Harry.

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Camilla, la más perjudicada

Probablemente la más perjudicada por el libro de Harry por el retrato que se hace de ella, es Camilla, la reina consorte. Nunca se llega a decir que Carlos III, ni como príncipe ni como rey ni como marido, sea una persona influenciable, pero el duque de Sussex sí cuenta que dio el beneplácito a las ideas que Camilla tenía sobre cómo gestionar su imagen y la comunicación de la pareja, así fue cómo terminaron contratando a un asesor que creó una estrategia para lavar su imagen y llegar primero al matrimonio y después a la Corona. Según Harry alguna de las noticias que más le perjudicaron a él y al príncipe Guillermo se filtraron por esa vía, entre ellas los problemas de Harry con las drogas. "Ese asesor [...] había decidido que el mejor enfoque para el caso era... sacrificarme a mí", explica el duque de Sussex sobre una estrategia para que Carlos dejara de ser el "marido infiel" y fuera "el pobre padre abrumado que tenía que batallar a solas con un hijo consumido por las drogas".

¿Preocupado por el dinero o por la popularidad?

Harry habla de dinero en su libro, de cómo se distribuye dentro de la Casa Real británica, sin embargo, la parte más llamativa es la que habla sobre la preocupación de Carlos III sobre el gasto que implicaría que Meghan entrara en la familia y si habría alguna posibilidad de que ella continuara actuando: "Bueno, mi querido hijo, ya sabes que no nos sobra el dinero […] Yo no puedo pagar la manutención de nadie más. Ya estoy teniendo problemas para pagar la de tu hermano y Catherine". Harry entonces explica cómo era el funcionamiento: "Mi padre no nos mantenía económicamente ni a Willy ni a mí, ni a nuestras familias, aparte de cualquier regalo que nos hiciera. Era más bien su trabajo. Ese era el trato. Accedimos a servir a la monarquía, ir a donde nos enviaran, hacer lo que nos mandara, entregar nuestra autonomía, mantenernos en la jaula de oro, atados de pies y manos todo el tiempo, a cambio de que os guardianes de la jaula nos alimentaran y vistieran. ¿Estaba mi padre, con todos sus millones del tremendamente lucrativo ducado de Cornualles, intentando decir que nuestra cautividad empezaba a costarle demasiado dinero? Además, ¿cuánto podía costar proporcionar casa y comida a Meg?", cuenta Harry haciendo referencia al ducado que históricamente recibe el príncipe heredero a la Corona británica y que según Forbes vale 1.288 millones de euros dejando al titular de ese ducado un beneficio de 22 millones de euros al año, de los que Carlos, como príncipe, daba a los príncipes Guillermo y Kate algo más de dos millones de euros al año libres de impuestos, pero ahora reciben íntegramente por la condición de Guillermo de príncipe de Gales.

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"De pronto me quedó claro que aquello no iba sobre dinero […] Lo que realmente no podía soportar era que alguien nuevo dominara la monarquía, que ocupara el primer plano, alguien resplandeciente y novedoso que le hiciera sombra. Y a Camila. Eso ya lo había vivido antes y no tenía ningún interés en volver a pasar por ello", dice Harry recordando entre líneas el problema que el éxito y la popularidad de su madre generó en el matrimonio con su padre. Un episodio que también contó durante la entrevista con Oprah Winfrey y en el documental de Netflix.

En medio de una ‘guerra’ fratricida

En su libro Harry confirma algo que es evidente: Carlos III hace equipo con el príncipe Guillermo, los dos están en el mismo barco, reman en la misma dirección y aunque en determinados asuntos puedan tener intereses distintos u opiniones contrapuestas saben que tienen que mostrar unidad para la supervivencia de la institución y de su dinastía. Sin embargo, como padre no siempre es así y busca mediar en un escenario tenso, la relación que mantienen Guillermo y Harry desde hace años. El duque de Sussex inicia el libro hablando de la discusión que tuvieron después del funeral del duque de Edimburgo, en presencia de su padre, que levantó los brazos y dijo: "¡Basta! Por favor, chicos, no convirtáis en un suplicio mis últimos años".